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Por Juan Bergelín - Esta semana el Banco Central deberá dar un giro de 180
grados en la estrategia que vino aplicando en los últimos días y encender la
aspiradora para empezar a absorber pesos del mercado.
No
sólo porque el miércoles enfrenta el último vencimiento de Lebacs por $68.618
millones sino además porque viene de expandir más de 195.000 millones de pesos
en los últimas siete ruedas y
le queda poco margen para no exceder el límite de emisión que acordó con el
Fondo Monetario Internacional.
“Se agotó el combustible
para que el Banco Central siga expandiendo a este
ritmo”, grafica Federico Furiase, director del Estudio Eco Go, quien no sólo advierte por la emisión de
los últimos días sino también por la menor demanda de Leliqs que podría haber
en estas semanas por parte de los bancos y del Tesoro.
Los bancos, porque de acá a fin de mes tendrán que reponer encajes para
cumplir con las exigencias de efectivo mínimo y necesitarán liquidez; y el
Tesoro, porque deberá desarmar depósitos que están encajados en Leliqs para
financiar el déficit de diciembre, según explica Furiase.
La mayor expansión de Sandleris
Lo que pasó en las últimas siete ruedas fue la mayor racha de expansión
monetaria desde que Guido Sandleris desembarcó en el organismo y adoptó como
meta a los agregados monetarios. Así, colocando cada día una cifra mayor de
Leliqs que los vencimientos que enfrentaba, el Central liberó $195.200
millones.
El contexto avaló tal
expansión, ya que en diciembre históricamente hay una mayor demanda de dinero. Eso se reflejó en que el Central fue
emitiendo pesos sin que haya presión adicional sobre el tipo de cambio.
El dólar, de hecho, operó gran parte de esos días en baja y recién se
reavivó en las últimos ruedas, pero impulsado básicamente por el contexto
externo.
“Esta semana (por la anterior) soltó mucho pesos y el dólar se movió,
pero no de forma disruptiva ni tampoco desacoplada con la región. Además, la tasa dejo de bajar, eso puede ser
síntoma de que está recuperándose la demanda transaccional de pesos,
algo que cierra con la estacionalidad”, explicó Gabriel Caamaño, de Consultora
Ledesma.
La anterior fase de
expansión monetaria se había dado en la semana del 20 de noviembre, justamente
cuando también liberó más de 120.000 millones de pesos con Lebacs que no
renovó. Sin embargo, la reacción fue distinta. Sin la demanda estacional de
moneda local que hay ahora, ese relajamiento monetario terminó presionando al
dólar, que en tres días saltó de $37 a rozar los $40.
La nueva meta de
diciembre
Teniendo en cuenta la estacionalidad de diciembre, cuando Sandleris
diseñó con el FMI el esquema de crecimiento cero para la Base Monetaria, habilitó un
aumento de 6,3% en la meta para este mes, lo que implica poder emitir unos
$81.000 milllones más que el mes pasado. En rigor, el techo de
$1.271.000 millones que tenía la Base Monetaria en octubre y noviembre, para
diciembre se movió a aproximadamente $1.351.000 millones.
De todos modos, envalentonado tras dos meses de sobrecumplir la meta,
el BCRA a través de su Comité de Política Monetaria (Copom) anunció a comienzos
de mes que “planea sobrecumplir también la meta de diciembre”, y estimó que
sería “como mínimo de $16.000 millones”.
Con la nueva proyección del BCRA, la meta de diciembre se ubicaría en torno a
1.334.061 millones de pesos, lo que le daría un margen de emisión de apenas 1.300
millones de pesos por día hábil hasta fin de mes, según los
cálculos que realizó Furiase.
“Esto dejará poco espacio para que el BCRA siga bajando las tasas,
incluso podría subir en el margen para administrar la expansión”, destacó el
director del Estudio Eco Go.
Martín Kalos, director de EPyCA consultores, coincide en que el BCRA
está “un poco más al límite respecto de la expansión monetaria”, en un contexto
en el que los bancos van a colocar menos en Leliqs, no sólo para cumplir con
encajes, como mencionó Furiase, sino también porque comenzaron el mes con una
mayor demanda de estas letras, ante la expectativa de que la tasa comience a ceder algunos escalones.
“Se suma que vuelve la demanda habitual de los bancos con las Leliqs,
que aumenta la demanda de pesos por aguinaldo y que el BCRA enfrenta el
vencimiento de Lebacs”, explica Kalos. Todo eso, agrega, se conjuga para
que el BCRA esté el límite de la emisión, “y ahí es importante el rol de las
Leliqs y qué tasa tiene que ofrecer para absorber más
pesos”.
Además, esta semana el Central no sólo deberá expandir $68.000 millones
para cancelar las últimas Lebacs que hay en circulación sino que deberá renovar,
al menos, $625.011 millones en Leliqs para no seguir expandiendo pesos.
Son las letras que colocó la semana pasada a 7 días.
De
los 68.618 millones que vencen pasado mañana, apenas está $2.471 millones en
manos de los bancos, que
hasta la semana pasada fueron reduciendo su cartera de letras del organismo.
Después de la última subasta, el 21 de noviembre, el stock de Lebacs quedó en
$69.818 millones y las entidades tenían $4.067 millones. Pero a los pocos días
fueron vendiendo escalonadamente parte de esas letras en el mercadohasta llegar, el 11 de diciembre, a tener
$3.670 millones.
El miércoles de la semana pasada, sin embargo, fue la propia
mesa de dinero delBanco Central la que le compró cerca de
$1.200 millones en Lebacs a un banco, una operación que si bien
implica una emisión de pesos, redujo el vencimiento actual a $68.618 millones.
El fin de una era
Cuando pasado mañana el BCRA les pague a los inversores -en su mayoría
fondos comunes de inversión- y bancos lo que apostaron por las Lebacs, pondrá
fin a un
instrumento monetario que marcó a fuego parte de la historia económica de los
últimos años.
Estas letras, diseñadas en el año 2002 por el entonces presidente del Banco Central, Mario Blejer y su asesor,
Eduarddo Levy Yeyati, pasaron por distintos momentos de tensión desde que
Federico Sturzenegger desembarcó en el segundo piso de Reconquista 266.
Primero, en abril de 2016, cuando el BCRA llegó a pagar una tasa del 38% anual (a la distancia parece
muy baja pero en eses momento era altísima) para absorber los pesos que emitió
para cancelar los contratos a futuro de la gestión anterior. Ahí cada vez más
inversores comenzaron a apostar por esas letras, entre ellos muchos fondos
extranjeros.
Luego, y si bien es un instrumento de política monetaria, se popularizó
entre la sociedad, con un aumento de los inversores minoristas, que no querían
perderse esa rentabilidad. Así, en 2017 prácticamente se duplicó el stock en
circulación y para fin de ese año ya rondaba los $1.200.000 millones.
En el mercado ya hablaba de una “bola de Lebacs”
que la cúpula del organismo nunca vio.
En el entorno de Sturzenegger la visión que tenían era que ese aumento
en el stock tenía como contraparte a las reservas y eso los calmaba. “Si un día
vienen todos y me devuelven las Lebacs, les tiro los dólares por la cabeza”,
solía decir en entonces titular del BCRA a los banqueros.
Cada vencimiento de Lebac, que en ese momento era quincenal, se
transformaba en un “supermartes” no sólo para los medios económicos sino hasta
para los programas de actualidad. En los días previos la mesa de dinero del
organismo trataba de ir recomprando letras para reducir el vencimiento y hasta
el círculo íntimo de Sturzenegger se reunió un fin de semana en San Isidro con
un grupo de banqueros para convencerlos de que renueven su tenencia de letras.
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