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Para pasar un verano tranquilo, de cara al año electoral
cargado de incertidumbre, en recesión y en un escenario internacional volátil,
los estrategas de inversión recomiendan carteras “defensivas” mayormente
dolarizadas.
Pablo Castagna, de Portfolio Personal Inversiones, señaló que cuando llega fin
de año “los
clientes dolarizan sus carteras porque se van de vacaciones y no quieren estar
pensando en el tipo de cambio; como en la Argentina muchas
de las devaluaciones y grandes oscilaciones con la divisa americana fueron en
verano, ese antecedente, sumado a que en enero empezará a hablarse de alianzas
electorales, para el que quiere pasarlo tranquilo y protegido de esos ruidos
recomiendo 100% en dólares”.
Para un inversor conservador, los analistas sugieren una cartera entre 75% y
100% dolarizada, con foco en Letras del Tesoro –la que se licitó la última
semana con vencimiento en junio de 2019 tiene rendimiento de 4,75%– y bonos de
corto plazo “no más allá del 2020” para estar “bajo el paraguas del acuerdo con
el FMI que garantiza el cobro”, como el Global 2019, o Bonar 2020 (AO20), que
rinde 10%.
Bentel incluyó en el menú de una cartera conservadora “bonos provinciales de corta y
media duración garantizados por regalías de la explotación de hidrocarburos,
emitidos por Neuquén, Tierra del Fuego, Chubut y Salta” y “bonos corporativos
de negocios estables, con buenos flujos, que independientemente de lo que pase
con la deuda soberana son emisiones sólidas, como YPF con vencimiento en 2021,
Pan American Energy 2021, John Deere 2021”.
Diego Demarchi, de Balanz Capital, acordó que “cuando hay volatilidad en bonos
soberanos tiene sentido invertir en bonos corporativos de empresas de muy
buenos balances que han perdurado en el tiempo”, y mencionó a Pampa Energía y
Tecpetrol.
En cuanto a la postura en pesos, Castagna aconsejó solo Letras Capitalizables
(Lecaps), que con tasas anuales del 48% “le van a ganar a la inflación y
devaluación en el corto plazo, rinden más que un plazo fijo y tienen mercado
secundario, o sea que si el inversor necesita el dinero antes del vencimiento
puede vender”.
Nery Persichini, de GMA Capital, optó por los bonos de
corto plazo que ajustan por CER (por inflación), “que tienen una
tasa real de 12% a 14%”, y títulos ajustados por BADLAR (la tasa pagada por
depósitos a plazo fijo superiores a 1 millón de pesos de 30 a 35 días) “porque
si bien la tasa de política monetaria está en descenso aún es atractiva”.
Para un inversor más sofisticado, proponen entre 30% y 50% de cartera pesos
e incorporar títulos en dólares de más largo
plazo, como el bono 2022 o el Bonar 2024.
Algunos suman una porción de entre 10
y 20 por ciento en acciones, principalmente del sector energético. Castagna
aclaró a Perfil: “No incluiría acciones, porque los números macro no se van a
revertir de un día para otro; dejaría pasar los próximos tres meses”.
Por su parte Gustavo Neffa, de Research for Traders, elaboró dos carteras en
base a un escenario positivo y otro negativo. En el primero, el plan antiinflacionario
tiene éxito, vuelve el crecimiento a partir del segundo semestre, el Gobierno
levanta en intención de voto y se estabilizan los mercados.
Con ese horizonte, recomienda 50% de renta fija en pesos vía Lecaps a distintos
plazos y bonos con claúsula gatillo 2020, bonos con CER y Letras de Tesorería
de la provincia de Buenos Aires. En un escenario negativo, apuntó a una cartera
80% dolarizada y 20% en renta fija en pesos con Lecaps a no más de seis meses
con cobertura cambiaria.
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