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Por Jorge
Herrera - El Banco
Central informó ayer que las reservas internacionales
finalizaron en u$s58.616 millones, lo que implica un aumento de u$s8.729
millones respecto al día hábil anterior. Esto se explica porque ayer se
concretó la ampliación del swap de monedas con China por el equivalente a
u$s8.725 millones (60.000 millones de yuanes). El resto del incremento, u$s38
millones, está vinculado con la variación positiva de las divisas frente al
dólar, los títulos externos y otros instrumentos financieros que forman parte
de las reservas. Mientras que por otro lado hubo pérdidas por pagos a
Organismos Internacionales por u$s53 millones y un pago por operaciones
cursadas a través del sistema SML por u$s8 millones.
De esta manera el stock de reservas del BCRA recupera el nivel de fines
de julio pasado y similar al de abril pasado. Cabe recordar que en el interín,
y en medio de la corrida cambiaria, ingresó el primer megadesembolso del FMI
por casi u$s15.000 millones. Precisamente cuando llegaron los u$s14.743
millones del Fondo el stock de reservas se elevó a u$s63.274 millones.
El balance del año, al 12 de diciembre pasado, es decir, sin contar con
la ampliación del swap chino, arrojaba una pérdida de reservas de u$s5.170
millones. De modo que con los fondos chinos ingresados más lo que el FMI girará
antes de Navidad, se presume, el BCRA cerrará el año en positivo, o sea,
mostrando un incremento del stock de reservas. Claro que no debe perderse de
vista que se tratan de reservas prestadas. Las de FMI tienen como destino
afrontar los vencimientos de la deuda pública y las chinas para mostrarlas en
la vidriera para el mercado, y de ser necesario, usarlas. En dicho caso es que
se activa el swap, o sea, cuando el BCRA cambia los yuanes por dólares, empieza
a andar el reloj de los intereses.
Hasta el 12 de diciembre habían ingresado vía organismos internacionales
u$s18.699 millones, de los cuales u$s15.968 millones fueron a parar a los bolsillos
de los inversores (compras de dólares) y u$s11.233 millones a cubrir
operaciones del sector público. El resto son u$s1.095 millones de aumento del
efectivo mínimo (encajes por depósitos en dólares) y u$s2.236 millones de otros
conceptos. Todo esto arroja una caída de las reservas de u$s5.170 millones.
Hay que recordar que el 2018 comenzó con un stock de reservas en el BCRA
de u$s55.731 millones. Pero rápidamente crecieron en casi u$s9.000 millones
debido a la “última gran” colocación de deuda pública realizada por el entonces
ministro de Finanzas, Luis “Toto” Caputo cuando aún los mercados de capitales
no se habían cerrado para los emergentes y en particular para Argentina. Fue
el 11 de enero cuando ingresaron u$s8.920 millones provenientes de dicha
colocación de deuda. Ahí el stock de reservas se elevó a u$s63.906 millones.
Luego lo que sobrevino ya es archiconocido.
No debe soslayarse que esos u$s9.000 millones captados por Caputo
tuvieron como destino el Banco Nación donde
el Tesoro realizó un depósito a plazo fijo, tras cambiar los dólares a pesos en
el BCRA, y aprovechar los intereses de ese mega depósito para apuntar los
ingresos fiscales.
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