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Por Luis Beldi
- Los USD 8.725 millones recibidos en yuanes tienen usos mínimos porque el FMI
no permite que con esas divisas se paguen bonos de la deuda o se intervenga en
el mercado de cambios. La única utilidad es participar del intercambio
comercial entre la Argentina y China, como se hace con Brasil, quien paga lo
que nos compra con reales. Si bien el déficit del intercambio con China es de
alrededor de USD 5 mil millones anuales, la realidad indica que son escasas las
operaciones que se hacen con yuanes y pesos.
El problema es que el
exportador argentino debería cobrar en yuanes y el importador pagar en pesos. A
fin de cada mes, se compensarían las diferencias. Pero el trámite para que
un argentino le venda a un chino o viceversa con las monedas locales es
desalentador y muchos no lo aceptan porque tienen que triangular yuanes y pesos
con dólares.
Al igual que lo que sucede con
Brasil, las operaciones comerciales que se hacen utilizando las monedas locales
son una mínima proporción del intercambio comercial. Un exportador de soja no
va a aceptar yuanes como pago, por caso.
Cada vez que se compensan las
operaciones, se activan los yuanes utilizados y comienza a regir una tasa que
es la Shibor (Shanghai Interbank Offered Rate), que tiene un costo de alrededor
de 7,60% anual. La tasa rige en el momento en que el yuan se convierte en
dólares.
"Son fuegos de artificio
para inflar las reservas", lo definió un operador del Banco Central que
está acostumbrado a estos movimientos.
Martín Redrado, creador del
primer convenio de swap en yuanes, dijo que la operación perdía sentido por el
FMI. "Con el Gobierno de los Kirchner el yuan tenía más usos porque la
Argentina no había acudido al FMI. Los chinos reemplazaban al organismo. Tal
vez esto debiera haber hecho la Argentina antes de firmar el acuerdo con el
Fondo", señaló el ex presidente del Banco Central.
Cabe recordar que cuando Luis
Caputo estuvo al frente del Banco Central fue uno de los fervientes
defensores de esta operación, porque se oponía a que el país acudiera al
FMI. Ese desacuerdo hizo que renunciara y que su lugar lo ocupara el actual
titular, Guido Sandleris.
Por eso la llegada de los
yuanes no influyó en los precios del dólar y menos de los bonos de la deuda
argentina que perdieron hasta 1,5% y su paridad cayó a niveles récord en la era
Macri. El riesgo país creció 0,64% a 787 puntos básicos. Los bonos
más afectados fueron los emitidos entre 2020 y 2014, aunque el Bonar 2024 tiene
atenuantes como el pago de parte del capital junto a intereses del año próximo.
Por eso el Bonar 2024 rinde 14%, casi lo mismo que el Discount que
vence en 2033. En cambio, el Bonar 2019 tiene una tasa de retorno de poco
menos de 3,45% cuando su cupón de intereses es de 6,25% anual. Pero como vence
el 22 de abril próximo, su riesgo es casi nulo y cotiza sobre la par en
100,86%.
La contracara es el Bonar 2021
que al vencer en el próximo período gubernamental exhibe una tasa de retorno de
9,74%, contra un cupón de 6,87%. Por supuesto, cotiza bajo la par a 94,38 por
ciento.
El riesgo país es el calvario
de la Argentina y la amenaza al plan de ajuste monetario.
Pero como después del lunes
negro, el martes las Bolsas de Estados Unidos y sus bonos estuvieron más
calmos, se respiró un mejor clima de corto plazo que hizo que el dólar se
mantuviera en equilibrio. En bancos y casas de cambio bajó 3 centavos a $39,19
y en la plaza mayorista aumentó 1 centavo a $38,29. El "blue" tuvo
una fuerte actividad de inversores que buscan cobertura. Subió 75 centavos a
$39.
La buena noticia fue que en la
licitación de Letras de Liquidez (Leliq), el Central colocó $162.652 millones.
El monto fue casi 20 mil millones menor a los vencimientos por lo que esa
cantidad se le restó al circulante. Pero el costo fue subir la tasa de corte a
59,90% ( 0,15 puntos).
Las reservas se beneficiaron
con el aumento de las principales monedas del mundo frente al dólar. Ahora
están en USD 58.637 millones porque la caída del dólar en el mundo les permitió
ganar USD 24 millones.
Los pagos a organismos
internacionales y Brasil sumaron USD 43 millones.
La Bolsa perdió 0,37% con negocios regulares por $507 millones. La baja se
explica por la fuerte caída del petróleo de casi 7%. Petrobras (-4,46%) e YPF
(-3,83%) fueron las más afectadas.
Los índices futuros indican
que podría haber más calma. Cerca de la medianoche local, los mercados
orientales alternaban subas y bajas. En china el A-50 subía 0,15% pero el
H-Shares perdía 0,27% igual que el Han-Seng de Hong Kong. Japón operaba con un
tono neutral. Las apuestas para las acciones norteamericanas eran positivas.
Los inversores hicieron subir durante el post mercado 0,38% al Nasdaq; 0,36% al
Dow Jones y 0,39% al S&P 500. Las que daban la nota negativa eran las
bolsas europeas.
En la Argentina, no se depende
tanto de la evolución de las acciones como de las noticias que dejó el fallo de la Corte sobre los jubilados que
significará un desembolso adicional de dinero a la Anses y más gasto público. La
caída de los bonos es el otro gran obstáculo, porque los vendedores de los
títulos se cubren inmediatamente con el dólar y lo giran al exterior.
La divisa tiene un equilibrio
muy fino que cualquier inconveniente la puede impulsar cerca de la parte
superior de la banda de flotación.
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