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Se aproxima un nuevo año electoral. Aun pese a los problemas que tuvo
que enfrentar este año, el oficialismo buscará mantener la Presidencia en sus
manos. Por suerte, para Mauricio Macri, la aprobación de su gestión y su
imagen se estabilizaron en los últimos dos meses, según varios especialistas y
consultoras. Por fin pudo revertir la incesante pérdida de apoyo que sufrió mes
a mes, en un año con complejidades y dificultades de sobra.
La consultora Poliarquía señaló que Macri goza de una
aprobación del 39% en diciembre y un rechazo del 59%. Esto implica una mejora
de los datos de noviembre, con 32% de aprobación y 65% de rechazo.
“Aunque todavía estamos terminando nuestra encuesta mensual, no me
sorprendería que haya una mejora en la imagen de Macri. Venimos de unos 2
o 3 meses con detenimiento de la caída de la imagen del Presidente y hubo una
ligera recuperación en algunas variables, como en lo económico”, explica Juan
Germano, director de la consultora Isonomía.
“No va haber una caída en la imagen de Macri este mes. Ya en noviembre
registramos una estabilización y una ligera recuperación. No tanto por las
noticias positivas, sino por un parate de las negativas”, coindice Augusto
Reina desde la consultora Doserre.
Sin embargo, algunos analistas dudan de que esta estabilización se pueda
profundizar, hasta traducirse en una sustantiva recuperación de la imagen
del Presidente. “La imagen de Macri no ha subido ni bajado. El mes
anterior dejó de caer y se había amesetado. Ha llegado a un piso que
difícilmente lo perfore”, afirma el politólogo Mario Riorda.
“La imagen de Macri se mantiene estable. No creo en la hipótesis de la
recuperación. Hay una buena gestión política del electorado propio. Lo tiene
consolidado y evita que caiga su imagen pese a que el contexto es negativo. Aún
en el segmento que apoya a Macri, hay mucha disconformidad, pero se mantiene el
apoyo, porque están identificados políticamente con Cambiemos”, coincide el
politólogo Julio Burdman.
Los drivers
La estabilización del dólar, los efectos positivos post G20 y
la leve merma en la inflación mensual, son algunos de los factores que explican
esta estabilización. Lo económico juega un rol central. Pero también influyen
otros elementos. El grado del impacto de cada uno es objeto de debate entre los
analistas. “Lo más importante es lo económico. Si el Gobierno quiere mejorar su
imagen, tiene que resolver los problemas económicos”, dice Burdman.
“La principal reacción de la opinión pública se relaciona con lo
económico: la falta de ahorro, no llegar a fin de mes, la inflación. Entre
septiembre y noviembre hubo pérdida del poder adquisitivo, incertidumbre
económica y suba de la pobreza. Eso generó que el apoyo al Gobierno caiga”,
afirma Reina, que además aconseja “esperar a que esta recuperación se mantenga
en los próximos tres meses para ver si no se trata de un rebote coyuntural”.
Para otros, que Macri pueda preservar su apoyo se explica por otros
factores. El impacto de la polarización y el peso de “la herencia” son
variables no económicas a tener en cuenta. “Los que ven bien al Gobierno y lo
votan, tienen esperanzas de que pueda mejorar y creen que evita que gane alguna
opción del pasado. El 75% rechaza el acuerdo con el FMI y el 82% de la sociedad
dice estar afectada por la economía. Ahí también hay votantes de Macri.
Hay un sector anclado en la defensa del presente para distinguirse del pasado”,
explica Riorda.
En la encuesta de Poliarquía hay una fuerte pérdida de apoyo hacia el
oficialismo entre los jóvenes (menores de treinta años) y en el conurbano
bonaerense. Conseguir apoyos de estos sectores será uno de los desafíos de
Cambiemos de cara a 2019. Macri los necesita si quiere ganar las
elecciones. “Ahí (en el conurbano) están los mayores niveles de insatisfacción
socioeconómica. Es donde la variable económica pega más fuerte y se siente más
la crisis”, explica Burdman.
“Siempre fue así en términos etarios, aunque este año se exacerbó esa
característica. La elección la va a ganar quien logre fomentar matices para
atraer a otros sectores, más allá de sus colores monocromáticos de los núcleos
duros. El kirchnerismo requiere crecer en los mayores de 50 años y Cambiemos en
los jóvenes”, indica Germano.
“El conurbano siempre fue un público reticente y difícil de conquistar
para Cambiemos. El poco apoyo tiene que ver con la precarización de las
condiciones de vida. Solo ganó en un contexto muy particular de polarización.
No por componentes propios, sino por el rechazo a otros. La caída de la
aprobación de gestión del Gobierno es lenta pero persistente, en algunos estratos
más que en otros, como los jóvenes. Los jóvenes son una generación socializada
políticamente en la primavera del FpV, por eso su apoyo al kirchnerismo. En
cambio, el público de mayor edad tiene valores más afines a Cambiemos”, cierra
Reina.
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