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Por Juan Bergelín - En su
último encuentro del año, la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) envió un doble mensaje a los
mercados. Por un lado, confirmó el gradualismo en su política de suba de tasas,
al recortar de 3 a 2 las alzas previstas para el próximo año. Pero, al mismo
tiempo, fue más dura de lo esperado, ya que se especulaba con un solo aumento
para 2019.
Así, el impacto sobre la
economía local también será ambiguo. Si bien un menor ritmo al previsto en la
suba favorece el flujo de fondos hacia emergentes, limitando el repunte del
riesgo país y la presión sobre el dólar, éste no tendría tanta fuerza como
en otros momentos.
"La FED bajó el nivel de endurecimiento
de la política monetaria con respecto a la última presentación de proyecciones
de septiembre. Pero, pese a que redujo
una suba para el año que viene, el mercado lo tomó como una mala noticia ya que
pensaba que sería más laxo aún", explicó Norberto Sosa, director de
Invertir en Bolsa, luego de analizar en detalle el comunicado de la FED. Es decir, el mercado se había
excedido en cuanto a la reducción del ritmo de aumento del tipo de interés,
agregó.
En rigor, en su reunión de
septiembre la Reserva Federal había dado a entender que habría 4 alzas en 2018;
otras 3 en 2019 y 1 en 2020. Ahora, si bien concretó la cuarta para este año y
la llevó a un rango de entre 2,25% y 2,5%, recortó de 3 a 2 los incrementos
para el año que viene y mantiene la perspectiva de un solo ajuste para 2020.
Un comunicado más 'hawkish'
"Como
se dice en el mercado, se esperaba un mensaje más ‘dovish’ y terminó
siendo más ‘hawkish’", sostiene Sosa,
en clave de trader, dando a entender que los inversores esperaban mayor
flexibilidad en la política monetaria y que la FEDterminó siendo más dura.
Esa desilusión del mercado
quedó plasmada en la evolución intradiaria de los principales índices
accionarios de Wall Street y de la Bolsa local. El Dow Jones, por ejemplo, operó en terreno negativo hasta el momento
exacto en que salió el comunicado de la entidad y desde ahí comenzó una ola de
ventas que llevó al índice a finalizar 1,5% por debajo del cierre previo.
El Merval, que ensayaba un alza de más 2%, recortó posiciones tras la decisión
del banco central estadounidense y
terminó con una ganancia de apenas 0,64%.
"El Comité juzga que
algunos aumentos graduales adicionales en el rango objetivo para la tasa de fondos
federales serán consistentes con la expansión sostenida de la actividad
económica, las fuertes condiciones del mercado laboral y la inflación cerca del
objetivo simétrico del 2% en el mediano plazo", indicó el comunicado del
Comité de la Reserva Federal.
El vaso medio lleno
Más allá de
que el primer impacto que tuvo en los mercados no fue positivo, el hecho de que
la suba de tasas sea menor es un alivio para emergentes.
"Que la FED vaya más despacio en el ciclo
alcista a lo que se esperaba inicialmente es una buena noticia para emergentes
y para Argentina en particular", comenta Federico Furiase, director del
Estudio Eco Go.
"Tanto para los bonos locales largos como
para el mercado de cambios, si va más despacio es una buena noticia para el
esfuerzo que tiene que hacer el BCRA para controlar al dólar, vía tipo de interés", indica.
En la misma línea, Martin
Kalos, director de EPyCA Consultores, ve el lado positivo de la noticia y
destaca que el hecho de que hayan reducido las subas proyectadas para 2019
puede tener impacto directo en el riesgo país. "Con esto, la expectativa de
flujo de capitales hacia los EE.UU. se aminora y el costo eventual de
endeudamiento que Argentina va a necesitar tomar en los próximos años puede no
subir tanto", anticipa.
Ocurre que
la decisión de los principales bancos centrales respecto a las tasas es, quizá,
uno de los mayores drivers de fondo para los flujos de dinero. A mayor rendimiento en los países desarrollados, mayor va a ser la
cantidad de inversores que desarmarán carteras de emergentes para refugiarse en
activos seguros. Y, por el contrario, a menor tasa en Estados Unidos o Europa,
por ejemplo, más elevado va a ser el apetito por tomar riesgo y apostar por
plazas emergentes.
Cambio en el ciclo de liquidez
Lo que hay
que entender es que esta suba gradual de tasa se da en un contexto externo
adverso para los emergentes, con un cambio de ciclo en liquidez.
"La FED, el Banco Central Europeo (BCE) y el
Banco de Japón, que antes venían expandiendo cambiaron de política. La FED ya dejó de hacerlo, el BCE hará
lo mismo a partir de enero y lo que expande Japón es menos de lo que contrae
EE.UU.", explica Sosa. "Hay que saber que se terminó el ciclo de
expansión y comienza el de contracción", agrega.
Kalos también pone el foco en
el ciclo contractivo como factor relevante. Hasta ve un "parecido lejano
entre el bienio 2018-2019 con los años 1998 y 99, donde la reversión de los
flujos financieros saliendo de emergentes generó crisis en Turquía, Brasil y
después en Argentina. "En 2018 vimos un escenario similar, donde el
comienzo de suba de tasa en EE.UU. fue uno de los factores que motivó, entre
otras cosas, la crisis en Turquía y en Argentina", advierte.
Sabrina Corujo, directora de
Portfolio Personal Inversiones (PPI) también destaca que "es positivo para
emergentes que haya menos alzas del tipo de interés", aunque señala que
"el mercado pricea que la FED va a subir una vez el año que
viene, en septiembre".
Como resume
Furiase, Argentina "no va a tener un viento de frente con una FEDyendo muy rápido con estos movimientos
alcistas, algo que podría complicar el riesgo país, la expectativa de
devaluación y al Banco Central desde el
lado del costo del dinero requerido para mantener la base monetaria".
Para Sosa, más allá de que en
2019 habrá solo dos subas, "lo que más impacta a Argentina es que seguirá
un contexto global de bajo apetito de riesgo y continuarán los rescates de
fondos emergentes".
Eso, según el director de Invertir en Bolsa, afecta más en la renta fija (bonos) que en acciones, ya que los fondos
de deuda están overweight en su posición de Argentina y no
tienen mucho margen para adquirir más bonos, mientras que los de acciones
están underweight, con lo cual podrían aumentar su cartera de renta
variable local.
No obstante, agrega Sosa,
"por el momento lo que más nos afecta es
el escenario político". El año electoral junto a este contexto
externo más restrictivo es lo que está golpeando fuerte sobre los títulos
locales y llevó al riesgo país a los niveles más altos en la era Macri.
Kalos agrega que el hecho de
que haya menos flujo de fondos hacia EE.UU. implica también que existan
capitales que se queden en otros instrumentos, como commodities, "lo que
podría ayudar a apuntalar el precio de los energéticos o agroalimentarios, que
tienen impacto en las exportaciones argentinas".
El futuro de la economía de
Estados Unidos
En otro orden, en cuanto a
Estados Unidos, la Reserva Federal dijo que la economía está creciendo a una
tasa sólida y el mercado laboral siguió mejorando, que fue justamente lo que le
dio el pie para justificar que podrían ser necesarias algunas alzas más de
tasas, un cambio sutil en su comunicado que sugiere que se está preparando para
acabar con el aumento del costo del crédito.
Los riesgos
para la economía están "casi equilibrados", dijo el Comité de
Política Monetaria de la FED tras
dos días de reunión, si bien agregó que "seguirá monitorizando las
condiciones económicas y financieras globales y valorando sus implicaciones
para el panorama económico".
La decisión unánime de volver
a aumentar el costo de los préstamos probablemente molestará al presidente de
Estados Unidos, Donald Trump, quien ha atacado repetidamente el ajuste de
la FED, al considerarlo perjudicial para la
economía.
Incluso el día previo a la reunión de la entidad, Trump había presionado al BancoCentral de su país con un tuit en el
que pedía a sus miembros que "sientan el pulso de los mercados".
La Reserva Federal ha estado
subiendo las tasas para reducir el vigor que la política monetaria le ha dado a
la economía, que está creciendo más rápido de lo que los funcionarios del banco central estadounidense
consideran sostenible.
Sin embargo, existe el temor a que la economía entre en aguas
turbulentas el próximo año, a medida que el impulso fiscal de un recorte de
impuestos del gobierno de Trump se desvanezca y la actividad mundial se
desacelere.
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