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Por Pablo Wende
- Con el riesgo país por las nubes, y tocando el máximo anual ayer, será
difícil que la economía pueda evitar los efectos negativos de esta situación.
La mayoría de los argentinos no tiene la menor idea de este concepto y tampoco
se ve afectado en forma directa por la caída de los bonos, sin embargo el
nivel de riesgo por encima de los 800 puntos tendrá un derrame directo sobre la
actividad económica y, por ende, en los bolsillos.
Estos son cinco impactos
concretos que provocará el aumento de la percepción del riesgo argentino entre
los inversores:
1 – Aleja para provincias y
empresas la posibilidad de financiarse. Para el Gobierno no es relevante,
al menos en el corto plazo, que suba tanto el rendimiento de los bonos. Esto se
debe a que ya cuenta con dinero fresco a tasas bajas, comprometido por el FMI.
Sin embargo, no es la situación de otros emisores, que sí precisan de
financiamiento fresco. Es el caso de varias provincias que deben pagar
intereses de la deuda colocada en los últimos dos o tres años. Y en lo que
respecta a las empresas, no sólo deben cubrir vencimientos, sino que es
imposible conseguir financiamiento para proyectos nuevos. Ninguna compañía
tiene un negocio tan rentable como para pagar tasas del 14% ó 15% anual.
Macri y Lagarde
2 – Se complica la baja de
tasas en el mercado local. No es casualidad que hace diez días se haya
detenido el proceso de reducción de tasas por parte del Central, vía Leliq.
Ayer, por ejemplo, quedó al borde de 59,5% anual. La incertidumbre que provoca
el aumento del riesgo país también genera más demanda de divisas y eso provoca
que sea más difícil que las tasas bajen más rápido. El riesgo de que eso
suceda es que se acelere el ritmo de dolarización y provoque un nuevo salto del
tipo de cambio.
3 – Será más lenta la
reactivación de la economía. Con el acceso al financiamiento externo
vedado para las empresas y con tasas demasiado altas para financiar capital de
trabajo en el mercado interno, la persistencia de un riesgo país tan alto
complicará la salida de la recesión. El plan que idearon el Gobierno y el
FMI consistía en estabilizar el dólar, bajar gradualmente las tasas de interés
y promover la recuperación de los bonos con un nuevo programa que adelantó los
desembolsos. El dólar se mantuvo tranquilo pero no llegó a perforar el piso de
la banda cambiaria. Las tasas detuvieron su caída y los títulos están en
sus niveles más bajos de los últimos años. Por lo tanto, la hipótesis de
una recuperación más rápida de la economía que defendía el ministro de
Hacienda, Nicolás Dujovne, se va alejando. Ahora todo dependerá de la
cosecha de soja, que podría sumar hasta USD 9.000 millones adicionales a la
economía este año.
4 – Habrá un impacto negativo
en la obra pública. El Gobierno tuvo que admitir una suspensión de los PPP
(programa de Participación Público Privado), que suponían una millonaria
inversión para los próximos años. La suba del riesgo país hacía imposible salir
a buscar financiamiento para asegurar las obras. Los consorcios debían
conseguir USD 6.000 millones el año próximo en los mercados internacionales,
algo que resulta imposible en el actual contexto.Esa disminución de la obra
pública tendrá un efecto desfavorable en la actividad pero especialmente en la
creación de empleo.
5 – Se espera un derrumbe de
la inversión privada. No sólo cae la obra pública muy fuerte el año
próximo. Casi no se esperan inversiones de empresas, salvo casos muy
puntuales como Vaca Muerta o algunas compañías relacionadas con economías
regionales, favorecidas por la suba del tipo de cambio real. Ya los
últimos números marcan una reducción muy fuerte de esta variable y la tendencia
se acentuará el año próximo. El aumento del riesgo país es clave, ya que
cualquier proyecto se debe descontar a la tasa de descuento de 14% ó 15% anual,
algo irrecuperable para cualquier empresa. No hay negocio en la Argentina que
asegure semejante rentabilidad.
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