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Por Mariano Cuparo Ortiz
- Tal como se esperaba, el tercer desembolso del FMI llegó justo antes
de la Navidad y las reservas internacionales cerraron el viernes pasado en
niveles récord de u$s66.343 millones. El incremento fue de u$s7.763 millones y,
en la semana, si se agrega lo que entró el lunes por el swap con China, la suba
totalizó u$s16.461 millones. Si bien de esta forma el Gobierno se asegura
cumplir con el pago de la deuda externa durante el 2019, el acuerdo con el
stand by no le permite usar los dólares libremente para frenar una potencial
corrida cambiaria en el año electoral.
El economista del Instituto de Trabajo y
Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA), Juan Balasini, sostuvo: “Esta
suba de Reservas no
implica una mayor fortaleza financiera, dado que la sangría de divisas por
cuenta corriente y cuenta capital se mantiene. En el 2001 las reservas eran
récord gracias a los desembolsos del FMI y sin embargo la
situación era insostenible. En un contexto en el cual la venta de divisas por
parte del BCRA está limitada, la suba de reservas está destinada sólo a
garantizar que los acreedores cobren su deuda en el corto plazo y no a proteger
a la economía de la volatilidad cambiaria y su impacto inflacionario sobre la
población”.
Lo que preocupa entre analistas es que los dólares,
que en términos netos sólo entran de la mano del Fondo y la reciente ampliación
del swap con China, tienden a irse a alta velocidad por la fuga y los servicios
de la deuda externa. Desde el 24 de abril hasta el 22 de junio, día en el que
el FMI realizó el primer
desembolso, se fueron alrededor de u$s15.000 millones. Ese primer desembolso
fue justamente por u$s15.000 millones. Y para el 20 de septiembre ya se había
perdido por completo. El 20 de octubre el FMI envió otros
u$s5.631 millones. Tardaron dos meses, hasta el lunes pasado, en irse casi por
completo y para el 14 de diciembre quedaban sólo u$s1.000 millones.
En buena forma se puede afirmar que los primeros
desembolsos del FMI,
así como entraron, salieron. Y lo mismo había pasado con la última colocación
que logró realizar el Gobierno en los mercados de deuda, durante los primeros
días de enero del 2018. El 11 de enero ingresaron u$s8.800 millones por la
colocación de bonos a 5, 10 y 30 años. En aquel entonces las Reservas cerraron en
u$s63.906 millones y lograron mantenerse por encima de los u$s60.000 hasta el
24 de abril. Desde entonces comenzó el drenaje acelerado y para el 21 de junio
quedaban u$s48.102, es decir que se habían ido u$s15.804 millones en sólo cinco
meses.
Así, las Reservas vienen
oscilando entre algo más de u$s60.000 millones y algo menos de u$s50.000
millones, cada vez con frecuencias más breves. En su momento, la que explicó el
drenaje veloz fue la fuga, que en noviembre se mostró calmada. Durante ese mes
el protagonista de la salida acelerada de divisas obtenidas gracias al Fondo
fue el pago de deuda externa. Ahí un problema: el programa financiero está
cerrado pero a eso hay que sumarle lo que deparará la fuga, que si bien aflojó
en noviembre ahora deberá enfrentar un año electoral. Y a eso se le suman los
intereses de la deuda.
En ese sentido, el director ejecutivo de la
consultora LCG, Guido Lorenzo, le dijo a BAE Negocios que el
mercado tiene presente que esas divisas no son de uso libre por parte del
Gobierno: “Por más que el balance se engrose y sea récord, lo que importa es
ver si se pueden usar para contrarrestar los pasivos del BCRA y una posible
sobreacción de depósitos que se quieran pasar de pesos a dólares. En ese
sentido, la verdad que no son muy récord que digamos.
El mercado ya descuenta que esas Reservas son del
Fondo. Y además son necesarias para cubrir deuda del año que viene. Para
contrarrestar la Formación de Activos Externos (FAE), la regla siguen siendo
los u$s150 millones diarios que permite el acuerdo y eso es lo que mira el
mercado para ver qué tan vulnerable es a una corrida”.
Para el director socio de Consultora Ledesma,
Gabriel Caamaño Gómez, una característica clave de las necesidades de dólares
que genera la FAE es que ésta es endógena. Es decir, que si los privados
tuvieran expectativas de que estructuralmente no faltarán dólares, entonces la
fuga se detendría. “Este escenario de Reservas récord es
una cosa distinta, más que si tenés muchos dólares lo que importa es que el
equilibrio sea sustentable. Pero a la vez estos dólares te hacen cerrar el
programa financiero, es decir los vencimientos de deuda, y eso ayuda a achicar
incertidumbre y bajar la FAE”. En ese sentido, la clave la dictará la marcha de
la economía durante el 2019.
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