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Por
Joseph Trevisani
(WorldWideMarkets)
- La economía de EE.UU. debería
continuar con su sólido desempeño en la primera mitad de 2019. La economía
doméstica es lo suficientemente robusta, especialmente en el empleo y el
consumo, que continuará hasta junio solo con el impulso actual. En la segunda
mitad del año, el impacto del entorno económico mundial podría empezar a ser
evidente. La economía de EE.UU. probablemente pueda capear una grave
desaceleración en China o sólo una recesión de la UE, sin perder mucho en la
expansión del PIB, pero ambas juntas impactarán seriamente el crecimiento.
La reducción de la FED en su tasa de
2019, desde tres subidas proyectadas en septiembre a las dos subidas
proyectadas en diciembre, reconoce la incertidumbre creada por el Brexit, China
y la disminución del crecimiento económico mundial. Con estos riesgos para la
economía global sin resolver, la precaución llegó al FOMC junto con la
dependencia. Cuando las amenazas al crecimiento de Europa por el Brexit
disminuyan y el comercio con China esté mediado, la segunda mitad del año
podría ver un repunte en el crecimiento global y estadounidense, y una reanudación
del ajuste de la FED.
El dólar mantendrá una fortaleza
moderada en la primera mitad del año, a pesar del retroceso táctico de la FED
sobre las tasas. Los flujos de refugio seguro y la presión negativa sobre la
libra esterlina y el euro, con episodios de volatilidad, continuarán ayudando a
la moneda estadounidense siempre que la manera de la salida del Reino Unido de
la UE sea indecisa. En la segunda mitad del año, el dólar se desvanecerá, ya
que los peores temores del Brexit no se producirán, lo que llevará a una
recuperación del euro y la libra esterlina. Un acuerdo comercial entre Estados
Unidos y China reactivará el apetito por el riesgo en los mercados y agotará la
fortaleza del dólar.
La disputa comercial entre los
Estados Unidos y China es la clave para el desempeño económico mundial en 2019.
Juntos, los Estados Unidos y China pueden impulsar el crecimiento mundial
incluso si la UE y Gran Bretaña caen en una recesión. Si esa relación puede ser
restaurada a la actividad previa a la disputa, y eliminada como un lastre para
el crecimiento real y un arrastre psicológico en los mercados, entonces todo
puede estar relativamente bien.
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