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ENTREVISTA AL PRESIDENTE DE LA CÁMARA ARGENTINA DE
LA CONSTRUCCIÓN
Por Cecilia Camarano - La construcción pasó de ser el caballito de batalla
elegido por el Gobierno para impulsar la reactivación económica a ser uno de
los sectores más afectados por los vaivenes económicos de este 2018.
Las dificultades para concretar los proyectos
de Participación Público Privada (PPP), y la caída del boom
de créditos hipotecarios se sintieron fuerte en el rubro,
sacudido por el impacto de los denominados “cuadernos de la corrupción”,
que reveló la trama de los sobornos en la obra pública.
En este marco, es que hace días asumió Julio Crivelli la titularidad de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO). Luego de la
purga que provocaron los cuadernos al interior de la entidad, el reemplazante
de Gustavo Weiss prefiere diferenciarse de sus
antecesores (dos de los cuales están involucrados en la causa: Carlos Wagner y
Juan Chediak).
Abogado (Crivelli y Asociados), titular de la
Fundación Amigos del Museo de Bellas Artes, mecenas de arte, y autor de libros,
puede pensarse que Crivelli es un “bicho raro” en el sector, pero lo cierto es
que su estudio se especializa en contratos y concesión de obras.
En diálogo con ámbito.com, Crivelli se
refirió a las anotaciones del chofer Oscar Centeno y su impacto en el
empresariado. “La mayoría de los involucrados renunció a la Cámara y a las
empresas”, aseguró.
Además, el flamante titular de CAMARCO analizó la
coyuntura económica actual y su impacto en la obra pública y privada, al tiempo
que adelantó ejes de gestión.
Periodista: ¿Cuál es su balance del sector de la
construcción para 2018?
Julio Crivelli: Este último año empezó
bien para prácticamente toda la industria y después con el quiebre que se
produjo en la macroeconomía naturalmente la construcción también lo sintió. Por
un lado, la obra pública por falta de presupuesto está sufriendo, y en el
sector vivienda, se da el congelamiento de los créditos UVA.
P: ¿No vieron posible este escenario hace un año
atrás?
C.: No creíamos que este escenario
iba a ser posible, al menos no con este grado tan inusitado, tan instantáneo.
P: ¿Y cuáles son, a su entender, los factores que
confluyeron en esta crisis del sector?
C.: Es un análisis que pertenece a
la macroeconomía y a la política. Hay condiciones externas que han influido,
que son las que el Gobierno menciona, y también el PBI de Argentina, que creció
poco y viene creciendo poco desde el año 2010. Evidentemente los mercados de
deuda con las condiciones externas que se complicaron y las condiciones
internas de Argentina en un momento dejaron de prestar.
P: ¿Ven la luz al final del túnel? ¿Para cuándo?
C.: Las opiniones personales pueden
diferir mucho. La Cámara no tiene una visión formada sobre el devenir de la
macroeconomía, pero nosotros esperamos que haya un rebote. Sin embargo, hay que
aclarar que nuestra actividad se divide en varios sectores. En lo que hace a la
obra pública, la situación ya está definida, porque el Presupuesto 2019 fue
confeccionado con las variables económicas que tenemos al presente, de manera
que eso no va a variar y se trata de un Presupuesto duro y sacrificado. En
cambio, en inversión privada, si las condiciones económicas mejoran,
naturalmente va a haber una mejoría. Está condicionada en este momento por las
elecciones, porque los inversores quieren esperar a ver qué pasa. En este
segundo sector el rebote sería probablemente antes de las elecciones, pero
igualmente hay unos meses de inercia, porque desde que los inversores dicen
“esto tiene estabilidad y rentabilidad” hasta que efectivamente invierten de
nuevo, siempre pasa un tiempo.
P: En 2017 se produjo un boom de la construcción de
viviendas impulsado en gran parte por los créditos UVA. ¿Cree que ese escenario
se volverá a repetir?
C.: Nosotros insistimos en que hay
que introducir la desgravación en los inversores para la construcción de
viviendas a crédito. Eso va a poner los precios mucho más cerca de la capacidad
compradora de los clientes. Es uno de los motores que nosotros creemos puede revitalizar
rápidamente la construcción. Aún con el escenario actual, confiamos en que si
se introdujeran las desgravaciones, serían una palanca muy grande.
P.: ¿Cómo está el diálogo con el Gobierno?
C.: Está bien. Igual que siempre.
P.: ¿Y el diálogo con las constructoras cómo sigue?
¿Cuáles son las principales inquietudes o problemas del empresariado?
C.: Los problemas principales son
cómo afrontar el Presupuesto 2019 en el sector de la obra pública. En el
privado, están esperando a ver qué pasa. En el mientras tanto desde la Cámara
vamos a trabajar en tres áreas. Una ya mencionada es la desgravación a la
inversión en vivienda para revivir el programa UVA. Otro tema se refiere a
trabajar en materia de compliance, sobre todo luego del episodio de los cuadernos.
El tercer tema es mejorar la administración de los contratos públicos, porque
en obra pública el modelo de contratación de Argentina es de principios del
siglo XX, es un modelo autoritario donde el Estado actúa discrecionalmente casi
sin control, dado que un juicio contra el Estado dura aproximadamente 15 años.
Como contracara, los contratos de construcción duran 2 o 3 años, lapso en donde
en la economía argentina pasa de todo, entonces siempre hay incidentes que
deben resolverse. La resolución de esos incidentes no tiene control. Lo que
nosotros vamos a proponer es un instrumento que se llama “boleta de deuda”, por
el cual si el Estado no le puede pagar a un contratista a los 15 días emite un
instrumento de carácter ejecutivo equivalente a un cheque diferido que vence en
el ejercicio siguiente. Entonces este ejercicio, que es el que tiene problemas
no se ve afectado, y el contratista tampoco. Es una manera moderna de
administrar los contratos, y que no se detengan por falta de plata. Queremos
plantear ambas iniciativas el año próximo.
P.: ¿Cómo ve el futuro de las PPP?
C.: Los proyectos que ya están
firmados aparentemente van a funcionar. Los otros se han postergado por la
situación del mercado de capitales, porque en este momento prestarle dinero a
la Argentina es caro y complicado. Hay que sacarle un poco de misticismo al
problema de las PPP. No son otra cosa que una concesión. Argentina se construyó
diría que en la mitad de su infraestructura con concesiones: los ferrocarriles,
muchos servicios públicos, etc. El PPP no es más que una versión moderna del
contrato de concesión, y nosotros no podemos, en esos términos, estar en contra
de eso. Estamos de acuerdo y a favor de eso. Ahora, si son practicables o
impracticables, y bueno, con 800 puntos de riesgo país es muy difícil.
P.: Según el Indicador Sintético de la Actividad de
la Construcción (ISAC) se perdieron al menos mil puestos de trabajo en
noviembre, ¿qué cifras manejan ustedes?
C.: En 2018 el empleo en el sector
cayó, pero el impacto de la recesión todavía no se sintió en las estadísticas.
Las estadísticas necesariamente vienen después de los hechos. Hasta ahora hay
caídas, pero son moderadas.
P.: La trama de los denominados “cuadernos de la
corrupción” marcó un antes y un después en el empresariado, ¿dónde sintió sobre
todo el impacto?
C.: Todo el tema de los cuadernos
ha llevado a una gran restructuración de las empresas, que están implementando
estrategias de compliance. En la obra pública no impactó demasiado porque el
dinero viene del Estado. En tanto, en los PPP trajeron algún lío considerable
porque el financiamiento proviene de los bancos y las entidades financieras no
quieren tener problemas con sus propias normas de integridad, aún si las
empresas sólo están mencionadas en la causa. Pero considero que eso se está
resolviendo con el fideicomiso creado por el Gobierno.
P.: Y específicamente al interior de la Cámara,
¿qué repercusiones trajo?
C.: La renovación de la Cámara de
este año fue por la asamblea anual, pero ya hubo renuncias espontáneas de todas
las personas involucradas en mayor o menor medida. La mayoría renunció a la
Cámara y a sus empresas. Las autoridades de la Cámara son totalmente nuevas,
quienes fueron reelectos vienen en su mayoría del sector privado.
En la construcción, como en el arte
Crivelli es además un hombre del arte. El abogado
preside la Fundación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, y
comparte la preocupación por el impacto de la economía también en este rubro.
A los interesados en invertir en el mercado del
arte, Crivelli le da un consejo: “Salgan a comprar, es el
momento”.
Sin embargo, reconoce que se trata de “un mercado
golpeado”, y que “es entendible, lo primero que se deja de comprar son obras de
arte”. Así y todo, dice con orgullo que desde la Fundación le han dado 17
millones de pesos al Museo este año.
“En abril inauguraremos una sala de arte
precolombino, que durante muchos años estuvo cerrada. Ahí vamos a invertir una
suma importante, cerca de un 20 a 25% de los fondos que se aportarán durante
todo el año. La colección se va a reforzar con obras de la Cancillería y
donaciones privadas”, destacó.
Al igual que en el rubro de la construcción,
Crivelli señaló que en el arte “tampoco se sintió con todo el impacto de la
crisis todavía, 2019 será otro cuento”.
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