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Por Juan Strasnoy Peyre
- Con su endeble situación financiera, la Argentina sintió el coletazo del
desplome de los mercados globales de comienzo de semana, pese a que ayer
tuvieron un rebote. El riesgo país subió 0,5% a 833 puntos y marcó un nuevo
récord en cuatro años, que refleja el temor de los fondos especulativos sobre
la capacidad de pago de la deuda a partir de 2020. Pero los analistas
financieros advierten que crece la incertidumbre por la sostenibilidad de la
deuda de corto plazo en Leliq y Lecap.
El cuadro es de tensión. El
mal clima externo se monta sobre los desequilibrios locales y los bonos
soberanos dolarizados queman en las manos de los acreedores. Esta desconfianza,
a su vez, genera una fuerte volatilidad en las acciones argentinas y presiona
sobre el dólar. Ayer, el Merval abrió con una importante caída y luego se dio
vuelta (terminó con un alza de 0,3) impulsado por la recuperación de Wall Street.
Mientras que el tipo de cambio saltó 1,5% a $39,48 el minorista y a $38,60 el
mayorista.
El economista Gustavo Ber
advirtió que la situación está lejos de revertirse: "No hay drivers en el
frente interno que recompongan el apetito inversor. La incertidumbre electoral
seguirá y las dudas sobre la refinanciación de la deuda a partir de 2020, cuando
no haya dólares del FMI, también. A este combo, se agregó la incertidumbre
global detonada este trimestre".
Al escenario abierto de
reestructuración poselectoral, Mariana González, coordinadora de Cifra, sumó
dudas para el próximo año: "La disponibilidad de divisas para 2019 es muy
justa. El dinero del Fondo alcanza para pagar los vencimientos de intereses. Si
no hay otro fondeo, tendría que cerrar la balanza comercial en equilibrio y no
haber un escenario de corrida y fuga, que es la parte más incierta de la
ecuación porque, además, van a pesar las elecciones".
Esto complica la
sostenibilidad de las Leliq y las Letes, los instrumentos de corto plazo
elegidos para contener la devaluación en el nuevo esquema monetario. El monto
en pesos en letras creció rápidamente durante el segundo semestre y su stock
conjunto (unos $900.000 millones) ya equivale al 73% del pico de las extintas
Lebac. Todo apuntalado por tasas "incompatibles con la producción",
como reconociera Dante Sica, para evitar una corrida.
Ber alertó: "La deuda en
Leliq no es sostenible. Si bien están en manos de los bancos, son una
contrapartida de los encajes de plazos fijos. Si los depositantes sacan el
dinero y dolarizan, los bancos tendrán que desarmar las Leliq para devolver los
depósitos. De bajar la tasa, esto podría darse después del verano o incluso
antes. Porque el escenario electoral es binario y en ambos casos los inversores
ven riesgos: una reestructuración más agresiva o una más amigable. Eso se
refleja en el riesgo país y en la caída de los bonos, aún en los tramos cortos,
lo que marca una percepción mucho más clara de una reestructuración a la vuelta
de la esquina".
En la subasta de ayer,
el BCRA mantuvo
la tasa de Leliq en 59,36% y expandió la base monetaria en $2.513 millones,
mientras el dólar subía 1,5%. La autoridad monetaria está en un brete. "La
bicicleta se sostiene en tasas muy elevadas, así que es difícil pensar que
puedan bajarla sin que se produzca una corrida. Corrida que podría ocurrir
igualmente, si se percibe una perspectiva de devaluación o de riesgo muy
fuerte. Y el costo de este esquema es la recesión", concluyó González.
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