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Por Carlos
Burgueño - La “zona de no intervención” ingresará desde hoy en su
tercera etapa, que para los funcionarios del Banco Central
debería ser la de consolidación. Los hombres y mujeres que trabajan con Guido
Sandleris incluso garantizan que el esquema de política cambiaria puesto en
funcionamiento a partir del acuerdo 2.0 firmado en septiembre con el Fondo
Monetario Internacional (FMI), continuará al menos hasta junio; previa
autorización en marzo del organismo que maneja Christine Lagarde. Desde hoy, y
por un trimestre, la indexación del piso y el techo de la Zona, pasará del 3%
que rigió hasta el 31 de diciembre pasado, a 2% mensual, achicando el margen de
acción de la autoridad monetaria y acompañando una necesaria reducción en los
índices de inflación según la medición del Indec. En este sentido desde el
Banco Central hay un moderado optimismo a partir de los primeros datos que
llegan a la entidad correspondientes a diciembre y que podrían arrojar un alza
de los precios de hasta 2%. En la Casa Rosada hay convencimiento que la
invención de la “zona”, es el mayor logro de estabilización cambiaria del
gobierno de Mauricio Macri, luego de los primeros años de gestión de
seguimiento de la evolución monetaria y la polémica intervención de Luis Caputo
de agosto pasado. Dentro del ala política oficial se habla incluso de la
adopción del concepto de la “zona” como uno de los aportes del equipo económico
a la campaña electoral. Se recuerda que, luego de un comienzo de dudas (nunca
el organismo internacional es amigo de los esquemas fijos o con indexaciones
pautadas), el FMI se convenció de las bondades del esquema al ver que servía
como estabilizador de las expectativas devaluatorias criollas. La cucarda final
fue recibida por el propio Macri cuando recibió en la primer semana de
diciembre pasado a Christine Lagarde en la cumbre del G-20 de Buenos Aires. Esa
bendición cobró un valor agregado al mencionar que Lagarde no estaba convencida
del mecanismo y, durante las negociaciones de septiembre pasado, elegía una
estrategia de liberación del tipo de cambio hasta que este encuentre su propio
punto de equilibrio. El esquema de ajuste diario comienza con
la cotización al 31 de diciembre de $37,117 para el piso y de 48,034 pesos para
el techo. Al 31 de enero, la actualización llevará a un mínimo de 38,86 y un
máximo de 48,99 pesos. Al 28 de febrero los montos serán 39,63 y 49,96 pesos;
mientras que el cierre de las bandas al 31 de marzo (el último día hábil será
el 29) será de $40,42 y 50,95 pesos de cierre. Todo este tiempo servirá en
paralelo para que el BCRA
vaya monitoreando las otras dos variables clave de la política monetaria y
cambiaria: la evolución de la inflación mes a mes y, en consecuencia, la
política diaria de tasas de interés de Leliq. En este último punto, desde el
ala política del macrismo todo es expectativas positivas y entusiasmo en que en
el primer trimestre las tasa lleguen al 40%. En la entidad sólo hay prudencia y
defensa a rajatabla del “paso a paso”.
La Zona tuvo ya dos etapas desde su puesta en funcionamiento desde
octubre del año pasado. La primera duró un mes y fue su puesta a prueba. La
segunda comenzó en noviembre y terminó en diciembre y se trató del proceso de
ajustes y, especialmente, calibración en los momentos en que la divisa amagaba
llegar al piso de referencia. En ambas etapas lo que se resalta en el mercado
financiero es que la cotización siempre se mantuvo más cerca de la banda mínima
que del techo; lo que, tres meses después de comenzado el esquema, logró dar la
sensación de estabilidad de control del tipo de cambio luego de los tumultuosos
meses que siguieron al comienzo de la crisis financiera de abril.
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