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Por Alejandro Tagliavini - Visto que las
empresas que cotizan en Bolsa perdieron un 50% de su valor en dólares durante
2018, se diría que Macri tiene un plan de exterminio sistemático del sector
privado. En cualquier caso, desde su inicio en la gestión estatal -hace trece
años en la CABA- quedó claro que dañaría al mercado, con impuestos, inflación y
tasas astronómicas. Obvio, esto no es culpa del “imperialismo yanqui” ni de los
fantasmas de la ópera sino de su “modelo” que logró un récord: en 2018 -sin
Venezuela- el mayor incremento del riesgo-país lo tuvo Argentina, unos 400pb, luego Turquía 150, Paquistán,
México y Sudáfrica unos 100 y Brasil, Chile, Colombia y Perú menos de 50pb.
Récord que hizo caer proyectos de PPP y el crédito a los privados. Las
altísimas tasas hacen imposible la inversión productiva en Argentina, pero
disparan los depósitos a plazo fijo que alcanzan casi un billón de pesos,
70,50% más que hace un año, fondos dedicados a la “especulación financiera” que
incuban una demanda potencial de billetes verdes por u$s25.000 M.
Según el Monitor de la AAICI, si en los primeros nueve meses de 2018 la
inversión creció 2% interanual, en el tercer trimestre los flujos de Inversión
Extranjera Directa bajaron 5% interanual hasta u$s3150 M (u$s2100 M reinversión
de utilidades, u$s 710 M aportes de accionistas y u$s340 M deuda con matrices).
Y la poca que realiza es la de “reposición” es decir, empresas con negocios
establecidos que reinvierten porque les resulta la alternativa más económica.
Y el futuro pinta peor. El campo, no rendirá tanto. Según Bloomberg, en
2018 la cesta de materias primas cayó 11,5%, a los niveles de 1998 en alrededor
de los 78 puntos. En la lista de 34 materias que recoge la agencia, solo cinco
suben: cacao, gas natural, trigo, paladio y maíz. El índice aceleró las
pérdidas desde los máximos de octubre -88 puntos- cayó 11,3%. La otra apuesta
oficial es al “1 - 0,25”: por cada punto que crece el PBI brasileño -entrando
en la era Bolsonaro- genera en Argentina un incremento de 0,25. Pero esto, en
todo caso, es dinero que entra circunstancialmente en caja, no es que el
“modelo” Macri funcione.
Así las cosas, habrá que mirar al exterior. Pocos fondos escaparon a un
2018 de caídas -desde el batacazo de octubre- en casi todos los índices del
mundo, y también para los de renta fija y los fondos de retorno absoluto. Pero
algunos zafaron. Odey Swan Fund, un multiestrategia con gran flexibilidad de
gestión, sube el 37,8% desde enero 2018. El PrivilEdge H2O High Conviction
Bonds, de renta fija global, tiene una cesta donde hay bonos soberanos de Alemania,
México, Grecia y Francia, entre otros y avanza un 20%. El BlackRock Strategic
Funds - Emerging Markets Absolute Return, que invierte en Bolsas de emergentes,
gana el 20%. El Rivoli Equity Fund, que incluye posiciones cortas sobre la
Bolsa europea, 17,1%. El JPMorgan Funds - Emerging Middle East Equity, que
invierte en empresas cotizadas de África y Oriente Medio, sube 14,6%, también
en 2018.
Muchos estiman que las Bolsas europeas serán las mejores en 2019, aunque
otros creen que todavía algunas empresas americanas tienen aire. En EE.UU. la
macroeconomía sigue estable y el PBI habría cerrado 2018 arriba más del 3%,
pero aumentan las sospechas de que en 2019 se desaceleraría.
La volatilidad se disparó, y crecen los augurios de una recesión
alimentados por la curva de las tasas y por un ciclo alcista demasiado largo.
La mayoría señala a 2020 como el punto de inflexión, pero la fecha está
comenzando a adelantarse a 2019, aunque para la mayor gestora de activos del
mundo, BlackRock, existe “una probabilidad acumulada del 50% de que la recesión
ataque a fines de 2021”.
Apple, la gran referencia de Wall Street, sufre una
ralentización en las ventas del iPhone y perdió casi 30% -u$s300.000 M- de su
valor en dos meses. La salida a Bolsa de empresas como Uber, que no tienen
manera de ser rentables, activarían las ventas en el sector tecnológico.
Algunos estiman que se acerca la tormenta perfecta: tasas de interés
subiendo, deuda global privada y pública (u$s182 B) 60% arriba de la que había
en 2007 antes del estallido de la crisis financiera, mercados de capitales
sobrevaluados, guerra comercial, “brexit” y la economía global desacelerada.
El PBI mundial habría crecido el 3,7% en 2018 y los pronósticos para
2019 empiezan en el 2,9%. China, que está dejando su impulso pro- economía de
mercado, ralentizaría su crecimiento al 6%. La zona euro -cuyo billete se
devaluó un 5,7% frente al dólar desde enero- crecería debajo del 2% de los
últimos años dado el bajón global y las debilidades políticas y económicas
internas.
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