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Por Juan Bergelin - “¿Compro dólares?”.
“¿Va a seguir subiendo o va a bajar?”. “¿Conviene hacer un plazofijo?”. Esas son sólo algunas de las preguntas que suele hacerse el argentino mediocada vez que puede ahorrar algo y quiere, al menos, protegerse de la inflación.
Con el dólar siempre en la cabeza y una escasa cultura financiera como paraanimarse a invertir en la bolsa o en un fondo común, el debate de siempre se divideentre el dólar o el plazo fijo.
Frente a estas alternativas, iProfesional consultó a distintos analistas y economistaspara ver las perspectivas de rentabilidad que ofrecen ambos activos para losprimeros meses del año.
Y el resultado es que hay cierto consenso en que, en el corto plazo, las tasas en pesosseguirán en niveles altos y no ven motivos para un salto del dólar, al menos hasta elsegundo trimestre.
“Hoy la tasa es atractiva, sobre todo en la medida en que se espere un dólarrelativamente calmo”, explica Martín Kalos, director de EPyCA Consultores, aunqueno tarda en advertir que “cerca de mediados de año, con las elecciones y cuandoempiecen a surgir dudas sobre el financiamiento de 2020 es probable que el dólarvuelva ser un refugio para los ahorristas locales”.
Lo que paga cada activo
Hoy en día, según los últimos datos del Banco Central, los plazos fijos pagan una tasade casi 42% anual para los depósitos menores a 100.000 pesos, lo que termina dandoun rendimiento mensual de 3,5%. Para los grandes inversores, en tanto, concolocaciones de más de 1 millón, los bancos pagan poco más del 48% anual.
El dólar, en tanto, cerró diciembre con una caída mensual de 0,6%, aunque en todoel año duplicó su valor. “Es impredecible lo que puede pasar con el dólar. Porcobertura, históricamente en los últimos días de cada mes sube y también pasa lomismo en los últimos días del año. Y en las últimas dos ruedas de 2018 perdió másde 2%”, grafica un operador bursátil.
“Creo que va a seguir habiendo un par de meses de tasas altas en los plazos fijos. Elminorista puede llegar a tener un verano con buenas tasas en pesos”, sostieneSantiago López Alfaro, socio y director de Delphos Investment, aunque prefiereescapar de la dicotomía dólar/tasa.
“Preferimos recomendar una cartera más balanceada y depende de cada persona. Sies para alguien que piensa en los ahorros de toda su vida mi opinión es que tiene queestar más dolarizado”, agrega.
Diversificar la cartera de inversión y pensar en más activos más allá del peso o eldólar es clave para estar cubierto y además poder sacar una rentabilidad. Pero en unpaís en donde menos del 1% de la población invierte en la bolsa, la mayoría de lagente sólo sigue pensando en esas dos opciones.
“A la luz de los aumentos que se vienen para el primer trimestre creo que las tasasen pesos van a seguir altas. Eso da una garantía de un alto rendimiento. Siempre ycuando el dólar no pegue un salto”, comenta Nery Persichini, gerente de inversionesde GMA Capital.
Las proyecciones de la City
Según el último Relevamiento de Expectativa de Mercado (REM), la encuesta quemensualmente elabora el Banco Central entre más de 50 consultoras bancos yanalistas financieros, para fin de enero la tasa de referencia (la de Leliq a 7 días) seva a ubicar en torno al 55,6% anual y en los últimos días de febrero bajará a 53,6% anual.
En el mismo relevamiento, que se realizó en los últimos días de noviembre, el preciodel dólar mayorista cerrará enero cotizando a $40 y febrero, más cerca de $40,80. Hay que tener en cuenta, de todos modos, que estos analistas preveían que la divisafinalizaría el año a $39,20, cuando en realidad quedó en $37.
En otro orden, en la cúpula del Banco Central también esperaban que la tasa deinterés baje de un modo más pronunciado en diciembre, algo que no sucedió.
Si bien es cierto que el organismo monetario logró cumplir por tercer mesconsecutivo la meta de crecimiento cero de Base Monetaria, y hasta retiró casi17.000 millones de pesos más de lo que había pactado con el FMI, hace algunassemanas en el círculo íntimo de Guido Sandleris proyectaban que la tasa se ubicaríaentre 50% y 55%, y hoy se posiciona encima del 59%.
Según la visión de Fabián Ciarlotti, wealth management head de ICBC Argentina, lapolítica monetaria hará que las tasas se mantengan altas y no haya muchos pesos enel mercado, con el consecuente freno de la actividad en general.
“Todo esto va aaplacar al dólar”, asegura. “En ese contexto esperamos buenos negocios de la mano de tasas reales altas paralos inversores”, agrega Ciarlotti. Pero luego, advierte,
“a medida que nos acerquemosa los comicios, sí veremos una progresiva dolarización de carteras”. Su consejo, detodos modos, es tratar siempre de diversificar:
“ni todo pesos, ni todo dólares”.
Los picos que promete el dólar
Para Kalos, en 2019 habrá tres momentos en que, a priori, podrían motivar unademanda adicional sobre el dólar que meta presión a la cotización. Primero, enabril, en los días previos a que entren los dólares de la cosecha gruesa.
“Ahí, estacionalmente suele darse cierta escases relativa de dólares que siempre generó algún un salto en la divisa”, explica.
Luego, al ritmo de las encuestas y a medida que comiencen a perfilarse loscandidatos para las elecciones estará la “cobertura por riego político”.
Y el tercero será cuando “el mercado empiece a inquietarse sobre el financiamientodel 2020”, destaca el economista, que cree que estos dos últimos se darán comenzadola segunda mitad de 2019.
“Esos son los tres momentos de mayor riesgo en que el dólar seguro tome algúnimpulso, más allá de los movimientos que pueda tener en el tiempo”, sostiene.
Por su parte, el economista Gabriel Caamaño, de Consultora Ledesma, cree que eltipo de cambio se va a mantener como en las últimas semanas, más cerca del piso dela zona de no intervención y que la tasa va a bajar en la medida que las expectativasvayan mejorando.
“En diciembre jugó en contra el contexto externo, que fue muymalo. Y la esperanza es que en enero y febrero no sea tan malo”, explica.
La meta del Banco Central
Un dato que hay que tener en cuenta, a la hora de analizar el rol del Banco Central ysu política monetaria es que en enero, según la meta de acordada con el FMI, ellímite de crecimiento de la Base Monetaria se mantiene en el mismo nivel que endiciembre, cuando subió por cuestiones estacionales.
En rigor, desde octubre, cuando comenzó el esquema de agregados monetarios, laBase Monetaria -que representa a todos los pesos que circulan en la economía- nopodía crecer por encima de los 1.271 millones de pesos, un tope que en diciembreaumentó 6,3%, a $1.351 millones, debido a que es un mes en que estacionalmente lademanda de dinero aumenta por el pago de aguinaldo, vacaciones y otros factores.
Este mes, si bien no hay una demanda extra, el límite no se reduce al valor denoviembre, con lo cual el BCRA no tendrá tanta presión para absorber pesos de laeconomía.
“Siempre enero era contractivo porque históricamente se sacaban los pesos que seexpandían en diciembre”, destaca Amilcar Collante, economista de CESUR, el Centrode Estudios Económicos del Sur. Ahora, agrega, como no van a tener que contraertanto porque se mantiene la meta de Base Monetaria en los niveles de diciembre,
“espero que pueda jugar la baja de tasas, aunque no de forma tan abrupta”.
Será clave, de todos modos, ver cómo evoluciona la expectativa de inflación, másaún después de los últimos anuncios de aumentos en transporte y en las tarifas deluz y gas, dos servicios que además generan una inflación de segundo orden ya queencarecen costos que las empresas luego terminan trasladando a los consumidores.
“Aprendiendo de los mandatos anteriores deberían ir bajando la tasa muylentamente y darle alivio al crédito, pero siempre que no haya ningún cambiodisruptivo”, comenta Collante.
“En enero hay que absorber más o menos lo mismo que van a liberar con loscambios de encajes y juega la estacionalidad de la demanda transaccional de pesos afavor”, agrega Caamaño, que calcula que con el nuevo esquema de encajes que entraen vigencia en febrero, el BCRA liberará al mercado entre 30.000 millones de pesos y$50.000 millones.
El ruido externo, siempre latente
El economista de CESUR menciona otro factor que pueda sumarle presión al dólar: el ruido externo.
“El riesgo país está muy alto y si uno mira la relación dólar/riesgo país, deberíaajustar con un tipo de cambio más arriba de lo que estamos hoy. Parece bastantepoco el efecto que tuvo riesgo país frente al dólar”, advierte Collante, que consideraque eso se explica en parte por la recesión,
“que hace que se demanden menosdólares en toda la economía”.
En este escenario, desde el Gobierno dejaron trascender que harán lo imposible paraevitar una disparada del dólar, conscientes del efecto que podría tener en las urnas. Eso implica que llevarán la tasa al nivel que sea necesario para frenar cualquierintento de disparada.
Con todo esto, el escenario sigue estando abierto. En el corto plazo, la tasa en pesospromete mantenerse en niveles atractivos, aunque la estabilidad del dólar nuncaestá garantizada.
Invertir en un plazo fijo puede ser negocio, pero sólo en el corto plazo, y estandomuy atento a cualquier recalentada del mercado de cambios. Un consejo: comenzara diversificar más las invesiones. Un dato estadístico: nunca un Gobierno devaluó elpeso en un año electoral.
¿Será este el primero?
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