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Por Andrés Sanguinetti - Si
el 2018 terminó complicado para la mayoría de la sociedad, y en especial para
la clase media, el recién inaugurado 2019 no será diferente.
Es más, puede hasta que la
situación de los bolsillos de los ciudadanos argentinos se siga deteriorando y
los ingresos alcancen cada vez menos para cubrir el largo cronograma de
aumentos previstos para el año próximo.
No se trata solamente de las
subas ya anunciadas en transporte (colectivos, trenes y subte) o en luz, gas y
agua. También habrá incrementos en otros
servicios vinculados a la telefonía celular, las prepagas, el ABL, las
patentes, expensas, alquileres y hasta los parquímetros y los combustibles.
Ni que hablar del precio de
los productos de la canasta de consumo masivo, que se despidieron del 2018 con
aumentos de entre el 10% y el 20%, según los rubros, y que prometen volver en
este 2019 con nuevas listas que seguirán siendo actualizadas mes a mes y de
acuerdo al derrotero de la inflación.
La mayoría
de esta larga lista de “retoques” se concentrará en los primeros cuatro meses
del año. Es decir, entre enero y abril y coincidirán con el arranque de la campaña
electoral y también con las negociaciones paritarias que llevarán a cabo varios de los gremios de mayor peso.
Esto se debe a una decisión
del Gobierno que, en principio, ya decidió acumular las mayores subas en las
tarifas de servicios públicos y el transporte en los primeros meses del 2019
para, precisamente, despegarlas de las elecciones nacionales de octubre y de
las PASO, de un mes antes.
La última conferencia de
prensa del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, en la cual se anunciaron
los nuevos valores de los boletos de colectivos, trenes y subterráneos tiene
que ver con ese objetivo de intentar que
el mal humor social por las fuertes subas no llegue a las urnas y
afecte las aspiraciones de reelección de Mauricio Macri.
De hecho, los cambios en los
valores de estos servicios de transporte público de pasajeros serán escalonados
entre enero y marzo, como el caso de los colectivos, cuyo boleto pasará de los
actuales $13 a $18 con subas de $2 en enero, $1,50 en febrero y otra suma
similar en marzo.
El mismo proceso se aplicará a
los boletos de trenes y el del subte, con incrementos de un 40% en promedio de
manera escalonada al igual que el de los colectivos.
Paritarias, en la mira
Con estos precios, es más que
probable que las primeras paritarias ya cerradas con una suba del 23% para el
2019 se reabran.
Es decir, las negociadas por
los gremios de Utedyc y el de encargados de edificios, que llegaron a acuerdos
con cláusulas de revisión y pagos hasta en cuatro cuotas.
El porcentaje está en línea
con las aspiraciones del Gobierno, que quiere marcar la cancha para permitir
subas salariales inferiores a la inflación estimada para el 2019, que sería del
27,5%, muy por encima de la del año pasado, cercana al 47%.
Nadie del
Gobierno ha logrado hasta ahora explicar qué fórmula mágica se usaría para
reducir en 20 puntos el costo inflacionario en un contexto de subas y aumentos
cotidianos en los precios de varios productos y servicios que impactan en la
canasta familiar.
Es que, los rubros mencionados
anteriormente no serán los únicos que sufrirán variaciones durante los meses de
verano, ya que también llegarán las facturas de la luz, el gas y
el agua con valores en alza, que rondarán entre el 17% y el 25%, de acuerdo al
servicio.
De hecho, el clásico brindis
por la armonía del nuevo año se vio alterado por el primer "sablazo":
a partir del primer día de enero, comenzó a correr una suba en el servicio de
AySA, que ya solicitó permiso para aumentar 17% la tarifa que pagan sus clientes
en Capital Federal y 26 localidades del conurbano bonaerense.
No será el
único aumento de esta empresa, ya que en mayo pretende una nueva suba del 27%.
La compañía ya presentó la propuesta de adecuación tarifaria al Ente Regulador
de Agua y Saneamiento (ERAS) y fue aprobada luego de la audiencia pública que
se llevó a cabo en noviembre en Tecnópolis.
Las dos subas están
justificadas por la firma bajo el argumento de compensar la inflación original
prevista para este año, que era del 15%, y sobre la cual AySA había aplicado un
incremento del 26% que está vigente desde el 1 de mayo pasado.
El problema
es que la inflación del 2018 estuvo más cerca del 47% que de la inicialmente
prevista por el Gobierno y, por eso, tanto AySA como el resto de las empresas
de servicios públicos y hasta las propias autoridades plantean retoques mayores
para compensar la diferencia.
Sin embargo, en el caso de las
negociaciones salariales el propio Gobierno busca poner un techo de entre el
23% y el 26% a los acuerdos en línea con la supuesta meta inflacionaria para el
2019, pero sin tener en cuenta la fuerte pérdida de poder adquisitivo que ya
acumula el salario.
En lo que respecta a las
tarifas de la distribución eléctrica (luz), el primer aumento está previsto
para febrero y también acompañará el ritmo de la inflación acumulada en los
últimos meses de este año y de enero del 2019.
Según los
anuncios oficiales, serán ajustes del 43% entre febrero y marzo, aunque para
todo el 2019 se espera un promedio del 55%, debido a que se sumarán dos cuotas
de 4% cada una en mayo y agosto.
Pero como el último incremento
de tarifas de agosto pasado no llegó a reflejar el impacto de la devaluación
posterior y la suba del dólar de $28 a $38, se contempla que para mantener el
mismo nivel de subsidios, los cargos eléctricos deberían subir todavía más.
En cuanto al gas,
el primer incremento se dará en abril y la segunda en septiembre. Ambas forman
parte de la revisión semestral del período octubre 2018/marzo de 2019.
Como también se estima que los
precios reflejarán la inflación de ese período y el precio más caro del gas usado
en invierno, los retoques rondarán entre
el 30% y el 35%.
Sobre el
precio de los combustibles es más que probable que vuelvan a subir durante el
primer trimestre, más allá de que en diciembre algunas marcas rebajaron sus
valores.
De hecho, a lo largo del año
pasado acumularon un incremento del 55%, en paralelo con la suba del tipo de
cambio y del valor internacional del barril de petróleo.
Las posibilidades de nuevos
aumentos se basan en que los empresarios de este sector advierten que la nafta y
el gasoil todavía arrastran un atraso del 10% en relación con lo que debería
valer y el incremento de los costos que no fueron todavía trasladados a los
surtidores.
Incluso, un informe de la
Federación de Expenedores de Combustibles (Fecac), estima que el precio de
la nafta premium
debería rondar los $50. Para llegar a ese objetivo solamente faltan cerca de $4
con relación a los valores actuales.
Una nueva suba de los
combustibles terminará impactando en los precios de otros productos y
servicios, en especial los vinculados a la llamada “movilidad” o costo de
traslado y de logística, y también le pondría más presión a la inflación
prevista para el año próximo.
Golpe al bolsillo
A las tarifas de servicios
públicos se suman otros rubros, como el de la telefonía celular, sector en el
cual Movistar, por ejemplo, ya le envió
una carta a sus 19 millones de clientes anticipando una suba de sus abonos para
marzo próximo. El incremento rondará el 18% en promedio en servicios
fijos y móviles.
También Personal ajustó sus
precios con una suba similar a la de su competidora y que comenzará a regir en
los primeros días de enero próximo. Será para la prestación de sus servicios
tanto de voz como de datos. El anuncio fue realizado, tal como lo estipula la
legislación, 60 días antes de su entrada en vigencia.
Es de esperar que Claro también siga el mismo sendero aunque en la empresa
informaron a iProfesional no tener en carpeta nuevos incrementos en
el corto plazo.
También el ABL de los porteños
tendrá nuevos valores, ya que se incrementarán entre el 34% y el 38% durante el
año. Las subas se llevarán a cabo usando el mismo esquema que se viene
aplicando desde el 2011, cuando la Legislatura porteña aprobó una ley que
actualiza los impuestos y las valuaciones fiscales según el movimiento del
precio de los inmuebles.
Para este
2019, el cronograma de subas del ABL ya aprobado contempla que el 30% del
padrón (573.000 partidas), tendrán una suba menor a los $100 en cada cuota
mensual. Otro 35% (669.000 boletas),
tendrán incrementos de entre $ 100 y $ 150 por mes; un 20%, aumentos de entre
$150 y $450 mensuales, mientras que el 10% restante seguirá exento, ya que se
trata de jubilados, discapacitados y otros.
Pero además del ABL, la
Legislatura también autorizó aumentos del 25% en las patentes automotores, como
consecuencia de las actualizaciones de los precios de los vehículos por la
inflación.
En cuanto a los alquileres,
como el sueño de la casa propia seguirá siendo lejano por el alto costo de los
inmuebles, los inquilinos deberán ir reservando más dinero para el pago de las
cuotas mensuales de los contratos y, en el caso de los que renten
departamentos, también para los mayores precios de las expensas.
Un informe de la Federación de
Cámaras Inmobiliarias de Argentina, anticipa quetanto
los alquileres como las expensas aumentarán por encima de la inflación en el
2019, afectados por los incrementos de la luz, el agua, el gas,
el ABL y los salarios de los encargados de edificios.
Con respecto al uso de los
automóviles, no solamente las patentes serán más caras en Capital este año. Al
aumento que ya sufrió la Verificación Técnica Vehicular (VTV) del 23% anunciado
en noviembre pasado, habrá que sumarle los que se darán en las fichas de los
parquímetros que, de valer $10, pasará a costar $15.
La justificación es que
"la creciente demanda de estacionamiento, sumado al atraso tarifario
acumulado en los últimos años, han repercutido desfavorablemente en el sistema,
por lo que se requiere una actualización de la tarifa de estacionamiento
medido".
Mientras tanto, la Legislatura
porteña ya aprobó la expansión de parquímetros a más barrios de la
Ciudad, desde los 4.000 que hay
actualmente hasta 8.000 en los próximos años.
En el caso de la VTV ya se
deben pagar $1.144 por realizar el trámite que permite verificar todos los años
el estado del vehículo. Un aumento que llega justo en momentos en que algunos
automovilistas están saliendo a la ruta por las vacaciones, aunque se
encontrarán también con nuevos precios en los peajes, que ya se incrementaron
en un 40% en promedio.
También las empresas de
medicina privada colaborarán en el incremento del mal humor de los argentinos
ante semejante lista de productos y servicios que se irán encareciendo a lo
largo de todo el 2019.
El último incremento se dio en
diciembre, con un retoque del 8,5% que fue autorizado por el Gobierno y que
llevó el acumulado del 2018 al 40% en cinco retoques de 4% en febrero, 7,5% en
junio, otro 7,5% en agosto y 8% en octubre pasados. Este cronograma ubicó a las
prepagas entre los servicios que más se acercaron a la inflación de todo el
2018.
Sin embargo, los empresarios
del sector advierten que no alcanza y reclaman nuevos aumentos al sostener que
los costos médicos siguen creciendo en base a la evolución del dólar que hoy se
ubica en torno a los $39 pero que se espera ronde los $48 hacia el fin de este
año. También advierten que las subas salariales del 27,5% que pretende aceptar
el Gobierno deberán ser trasladadas a las cuotas de los seis millones de
afiliados a la medicina privada.
Desde una
de las mayores prepagas del país admitieron a iProfesional que, a
pesar de la suba de diciembre, el sector sufre un desfasaje de al menos 10
puntos para compensar el efecto negativo que genera la inflación.
Un reclamo que dista de la
realidad de los altos valores actuales que ya se pagan por planes que para una
persona de edad mediana tienen costos de entre $4.000 y $4.500 mensuales. O de
un plan para un matrimonio joven con dos hijos menores que arranca en los
$9.000 por mes aunque pueden superar los $12.000, según la empresa.
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