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La campaña agrícola tendrá
“altibajos y pérdida de área por el mal clima”, pero alcanzará buenos niveles
de producción, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
En los primeros instantes del
2019, al igual que en el arranque de 2018, el clima se transformó nuevamente en
una preocupación para el sector agropecuario.
Hace un año atrás la sequía
era la que impactaba en los suelos de las zonas productivas; por estas horas
son las fuertes tormentas con caída de granizo las que ocasionan numerosos
problemas a los productores agropecuarios, no solo en el lote sino también en
la infraestructura del establecimiento rural.
En diálogo con Infobae,
Esteban Copati, jefe del Departamento de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de
Cereales de Buenos Aires, aseguró que la actual campaña agrícola "tendrá
numerosos altibajos y pérdida de área por el mal clima, pero en líneas
generales alcanzaremos buenos niveles de producción y habrá un balance hídrico
positivo".
Ricardo Yapur, empresario
agropecuario, no solo coincidió con las expresiones de Copati, sino que agregó:
"Los años lluviosos no siempre son los más complicados".
Copati confirmó que en el
informe de la bolsa porteña de la semana próxima se podrá tener precisiones
sobre el impacto de las fuertes precipitaciones de los últimos días, y aseguró
que por el momento todas las miradas "están puestas en la parte final de
la cosecha de trigo".
Hasta el momento ya se
cosecharon cerca de 15 millones de toneladas, cuando la proyección de la bolsa
es de 19 millones de toneladas. Si se alcanza esta cifra, la producción total
de esta campaña sería un 7% superior al ciclo anterior.
"Pese a las últimas
precipitaciones mantenemos dicha proyección, pero habrá que analizar el impacto
de las tormentas del último fin de semana en el sudeste y sudoeste bonaerense,
ya que son zonas trigueras muy importantes para la campaña", aseguró
Copati.
De acuerdo a la información de
la Bolsa de Buenos Aires que publicó el jueves pasado, se ha cosechado el 82,1%
del área de trigo y con un rendimiento medio que alcanzó los 29,6 quintales por
hectárea.
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