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Por Alejandro Colle - Los capitales de riesgo están volviendo a
los mercados emergentes. La reversión de la tendencia comenzó con Turquía y
puede ser un punto de inflexión para 2019. Todavía el flujo es incipiente y los
fondos se mueven con suma prudencia. Pero no tanto como para observar estos
movimientos con cierto optimismo.
Hay varias
razones por las que los capitales vuelven a mirar hacia los emergentes. Pero
una se destaca del resto. “La perspectiva de una baja de la tasa de interés
internacional hace que sea un mejor año para (mercados) emergentes”, afirma un
economista de consulta permanente con Wall Street. Agrega que además de
Turquía, el reflujo hacia emergentes está incluyendo a Sudáfrica e Indonesia.
El
presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell anunció el viernes que la Fed
mantendrá una actitud flexible respecto de la política monetaria, algo que fue
leído por los mercados como que se disipa la posibilidad de un alza en
las tasas de interés estadounidenses. Presunción que refuerza
la perspectiva de un menor crecimiento global para este año.
Los índices
de las Bolsas mundiales reaccionaron en consecuencia. En Europa subieron fuerte
Londres y Frankfurt ( 3,4%); París ( 2,7%) y Madrid (2,5%). En Asia las subas
promediaron 2%. Y en Wall Street el rebote fue de 4,2% en el Nasdaq, y de 3,2%
en el Dow y el S&P500.
Los ETF que
siguen a las acciones de emergentes acompañaron. El EEM, que engloba a esos
mercados, avanzó 4%. El TUR, que sigue a los papeles de la Bolsa de Estambul,
subió 5,6%. El EWZ de los equities brasileños, avanzó 2,1% y el ARGT de
acciones argentinas ganó 4,8%.
Otro factor
que está influyendo en los movimientos de fondos es la menor fortaleza del
dólar estadounidense en relación con las principales monedas del mundo. El
Dollar Index (DXY) viene mostrando bajas desde diciembre y del pico de 97,44
está hoy en 96,16. Una caída de 1,3% fundamentalmente contra el euro, la libra
esterlina y el yen japonés.
El efecto
sobre las monedas emergentes parece confirmar el regreso de capitales a esos
mercados. La lira turca, por caso, se recuperó casi 3% el viernes y acumula un
alza de 22% desde septiembre. El real brasileño, que llegó a 3,95 en diciembre,
se afirmó 5,8% en menos de un mes y cotiza ahora en 3,71.
El dólar
contra el peso argentino cayó casi 15% desde que asumió Guido Sandleris en
el BCRA. La cotización está a centavos del piso de la zona de no
intervención y el interrogante del mercado es si el Central comprará dólares
(hasta u$s50 millones diarios), si optará para bajar las tasas o una
combinación de ambas alternativas.
Pasado el
cierre de año, se advierte una tendencia alcista en bonos soberanos: el AY24,
que llegó a un rendimiento de 15,3% en diciembre, está ahora a punto de
perforar 12%. Los ADR de bancos como el Galicia avanzaron 22% en un mes. Desde
Navidad, YPF subió 16%.
El riesgo país
se desplomó casi 100 puntos básicos en menos de dos semanas, de 832 a 737 bps.
También cedieron los seguros contra default a 748 dólares, para los CDS a 5
años.
Había un
castigo excesivo a la Argentina. Lo notó el economista Nery Persichini al
mostrar la inconsistencia de un riesgo arriba de 830 con un dólar de $38. O
bajaba el riesgo o subía el tipo de cambio.
El analista
financiero Christian Buteler coincide en que “se castigó mucho a la deuda en el
corto plazo”, pero agrega que pueden haberse sumado compras de oportunidad. Sin
embargo, advierte que “es muy pronto para saber si estamos frente a un rebote
para hacer una diferencia en el corto o si está marcando un cambio de
tendencia.”
Fernando
Camusso, de Rafaela Capital, concuerda. “El país llegó a tradear más de 200bps
arriba de Camerún, Bielorrusia o Ruanda, que tienen similar calificación
crediticia. Sin embargo, está muy claro que Argentina es high-beta, y como tal,
no solo es puro riesgo, sino con fuerte volatilidad. Es impresionante que en
escasos días el Bonar 24 comprimiera casi 300 bps solo por un cambio de humor.”
Agrega que
“los vendedores pusieron un stop por ahora; el tramo medio de la curva está de
remate. Hay un efecto positivo para el mercado brasileño pero no veo un
arrastre significativo a la Argentina. Por ahora, solo alguna compra de
oportunidad.”
Para
Ezequiel Zambaglione, estratega de Max Valores, “hoy probablemente el inversor
que está comprando es el que tiene un view de que Argentina no va al default.
Es decir, a estos precios el que temía el default probablemente ya salió y el
que no tiene esa visión (los soberanos) le parecen atractivos, especialmente
porque la mejora se dio mayormente en bonos cortos”.
La vuelta
de los fondos es un dato innegable. La duda es si constituye una tendencia en
camino a consolidarse o si es apenas un amor de verano.
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