|
Por Francisco Bueno - En 2018 no hubo ninguna consultora
privada que a principios de año se acercara al menos al resultado final en
el período de las principales variables económicas. Ninguna
contempló –no era posible hacerlo– una devaluación del 100% en 12 meses,
con todo su efecto en precios y en actividad en general.
De cara a
un 2019 en el que no se espera una repetición de ese "cisne negro"
devaluatorio, Infobae le preguntó a 8 de las consultoras
macroeconómicas más destacadas del país sobre sus principales proyecciones para
los números argentinos. Las estimaciones, con las únicas influencias
concretas por el momento del aumento tarifario ya anunciado para el primer
tramo del año, giran en torno a tres factores: el arrastre negativo que
queda de 2018, el efecto electoral sobre el riesgo país y la capacidad de
financiamiento del Gobierno, y el futuro del dólar como gatillo a cualquier
escenario de actividad económica.
En general,
los economistas consultados consideran que de sostenerse las condiciones
internacionales actuales (es decir, sin un empeoramiento considerado de las
condiciones comerciales globales), a fines de año el valor del dólar
debería ubicarse cerca de los 50 pesos. Para llegar a ese valor, el camino
sería gradual y lento, acompañando a la inflación.
Desde LCG,
creen que este año el dólar evitará las presiones por turismo e importación con
una balanza comercial superavitaria. "Sin embargo, una fuerte
dolarización de flujos y un posible contagio de incertidumbre política a la
economía de los stocks, podría alimentar la demanda y tensar el precio
entre el segundo y el tercer trimestre", detalló Guido Lorenzo,
economista jefe de LCG.
En ese
sentido, desde C&T Asesores Económicos agregaron que el tipo de cambio
"quedó en un nivel que favorece a los productores locales; más allá de las
positivas consecuencias en materia de actividad económica que esto tiene,
implica que no sería necesario otro salto abrupto en 2019". Esa trayectoria
del dólar será reforzada "por la recuperación que habrá en la oferta de
divisas gracias a la mayor cosecha y la disponibilidad de divisas del
FMI", aseguraron.
Sin
embargo, un dólar tranquilo no es señal de bonanza asegurada. Los
pronósticos se manejan entre una decisiva caída de la economía y un escenario
en el que, en el mejor de los casos, se logrará recuperar terreno perdido en
2018. Y el consenso para la inflación está por sobre el 23% proyectado por
el Gobierno en el Presupuesto 2019.
"La
inflación se compone de una suba en torno al 30% en el dolar, una paritaria en
35% y una suba de 50% en las tarifas. Un factor adicional que podría agregar
algunos puntos a la inflación es la eventual recuperación de los margenes
minoristas de las empresas, que en los últimos meses cayeron fuertemente",
señalaron desde Eco Go. Para la consultora liderada por Marina Dal
Poggetto, la suba de precios se ubicará en 34,7%, una de las más altas entre el
sector privado.
En lo que
respecta al producto de la economía, las puntas van de una caída de 2,5% a un
crecimiento de 1%. Este último, desde Orlando Ferreres y Asociados (OJF), se
revisó recientemente a la baja debido a que "volatilidad de los datos de
actividad es excesiva". De todas formas, el análisis de OJF considera que
para 2019 "la única fuente 'genuina' de crecimiento provendrá del
campo" y que las grandes cosechas de trigo y soja aportarían casi 2
puntos porcentuales al crecimiento del producto.
Los
analistas de OJF explican: "Teniendo esto en cuenta, y sumando la mejora
económica de Brasil y la recomposición salarial que permitirá restablecer
parcialmente el consumo creemos que el 2019 terminará ofreciendo un saldo
positivo, siendo más notorio a partir del segundo cuarto del año".
En Elypsis
coinciden en el sendero de recuperación, notando: "Estimamos que no será
una recuperación económica muy fuerte debido a que el riesgo país se mantendrá
elevado en medio de incertidumbre electoral dificultando la recuperación en la
inversión". Mientras que en LCG consideran que "es un año donde
la apuesta es a las exportaciones y a la sustitución de importaciones que pueda
surgir".
En
Ecolatina, en tanto, ven más probable un escenario donde con calma cambiaria
"la inflación comenzaría a ceder y la actividad empezaría a
recuperarse". Por otro lado, si por factores como shocks externos,
debilidad político u otros se generaría inestabilidad cambiaria, "el
proceso de desaceleración de la inflación y reactivación económica quedará
abortado".
Alguien que
fluctúa sus proyecciones entre "un escenario malo y uno
malísimo"es Emmanuel Álvarez Agis, titular de la consultora PxQ y ex
viceministro de Economía del kirchnerismo. En el primero, "el Gobierno es
exitoso en frenar el dólar ante una campaña electoral muy polarizada en
términos del programa económico", con un dólar por debajo de los $50
"si el FMI autoriza al gobierno a utilizar los casi USD 20.000
millones de reservas con los que cuenta el BCRA (USD 11.000 millones del FMI
USD 8.600 millones del swap con China)".
El
escenario más complejo que advierte Agis es uno en el que por factores internos
o externos el tipo de cambio "viajen desde el piso de la banda hasta el
techo en el transcurso de algunos de los meses de campaña electoral", lo
que para el economista equivale a una devaluación del 30% en pocos meses.
Las
expectativas para el próximo año parecen depender en igual medida del factor
electoral y de los golpes que podrían llegar desde el exterior. Todavía queda
un largo 2019 por delante y las estimaciones de los primeros días del año podrían
cambiar drásticamente. No sería la primera vez que eso ocurra.
|