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Por Ignacio Ostera - El
papel cada vez más preponderante que ocupa Vaca Muerta en el
sistema energético argentino ya tiene consecuencias macroeconómicas de magnitud
y comenzó a generar pujas entre los distintos sectores por el precio del gas
extraído de esa formación geológica. Es que la empinada curva de producción de
hidrocarburos no convencionales y la caída de la demanda industrial generó una
sobreoferta que se tradujo en una reducción del 50% en el precio que abonan las
pymes, pero advierten que no pudieron aprovechar la mejora porque los contratos
son anuales.
El costo
conformado por esos gastos llegan al 25% y las pequeñas y medianas empresas
advierten que podrían llevar ese porcentaje a la mitad si empezaran a pagar el
gas en boca de pozo con los valores actuales, lo cual les daría algo de alivio
en medio del durísimo contexto recesivo por el que atraviesan.
El titular
de Industriales Pymes Argentinas
(IPA), Daniel Rosato, explicó en diálogo con BAE Negocios que
en abril del 2018 las empresas cerraron contrato por un año para adquirir gas a
un valor que se ubicó por encima de los 0,2 dólares el metro cúbico, mientras
que ahora este insumo se ubica cerca de los 0,13 dólares el metro cúbico, es
decir, un 50% menos.
"El
precio viene bajando sustancialmente. Por Vaca Muerta hay mucho
excedente y a eso se suma la menor demanda por parte de la industria",
planteó Rosato.
El
presidente de IPA contó que "esta es la primera vez que baja el gas",
después de los últimos años en donde sólo aumentó, por lo que se trata de una
situación inédita. "Hasta el 2015 el costo energético era del 10%",
comparó.
En el
sector industrial entienden que hay espacio para realizar presentaciones en
el Enargas y
en un caso extremo ir a la justicia. En ese sentido, ya recibieron el visto
bueno del ministerio de Producción y Trabajo, que avaló el reclamo. Esto
implicaría que por ejemplo en una factura mensual de $2 millones podrían
ahorrarse unos $800.000.
"Estamos
atados por un año a pagar un precio que no es el real. Queremos que el contrato
se pueda rescindir y firmarlo por tres o cuatro meses en lugar de doce como se
hace actualmente", puntualizó Rosato.
Desde el
punto de vista legal, la magnitud de la diferencia entre el precio que abonan
hoy respecto al que figura en los papeles podría jugar a favor de las pymes.
"Cuando aumenta el gas nos aumentan pero cuando baja no nos lo
bajan", se quejó el directivo de IPA.
Según pudo
saber este medio, la presentación ante el Enargas sería
inminente ya que en el sector argumentan que no pueden esperar hasta abril a
que venza el contrato. "No hay margen, la situación es crítica",
sentenciaron las fuentes consultadas.
En ese
sentido, la administración de Cambiemos ya dio varias marchas y contramarchas
en lo que respecta al gas en boca de pozo. El sendero de precios ascendente
fijado por el ex ministro de Energía Juan José
Aranguren no se respetó y su sucesor Javier Iguacel consiguió reducir el millón
de BTU para las generadoras eléctricas primero desde los u$s5,2 a u$s4,2 y
luego a u$s3,4 en sólo un par de meses. Algo similar ocurriría con el que se
fijó para el gas "nuevo" en Vaca Muerta, todos indicios
que juegan a favor de la postura de las pymes.
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