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Por Daniel
Sticco - El ministro Nicolás Dujovne ya cuenta con los números para
intentar convencer a los inversores que pueden confiar en la Argentina
(REUTERS)
En la tarde de ayer la Secretaría
de Finanzas, a cargo de Santiago Bausili, dio a luz el Plan Financiero 2019,
luego de que un par de semanas atrás diera a conocer la "Estrategia
Financiera" para el año, en el que anticipara como principal postulado que no
se podrán suscribir Letras de la Tesorería en dólares con pesos, sino
únicamente contra entrega de moneda extranjera.
Se trata de Necesidades de Financiamiento por un total de USD
47.600 millones, para lo cual prevé contar con fuentes por USD 48.500 millones,
que se nutrirán "sin la necesidad de recurrir al financiamiento privado en
el mercado internacional de capitales"; y el supuesto conservador que en
2018 logró sobrecumplir de renovar sólo el 70% de los vencimientos de
corto plazo.
En ese caso, la propuesta contempla como caso extremo consumir casi la
totalidad del saldo de caja de USD 10.900 millones proveniente del año
anterior, ya que quedaría reducido a un mínusculo USD 900 millones, para el
comienzo del próximo gobierno.
La contrapartida de ese resultado, según los números de Bausili, es que
de los vencimientos de Letes por equivalente a USD 19.100 millones,
desagregados casi en partes iguales por los nominados en pesos y en divisas,
sólo logre renovar el equivalente a USD 8.800 millones.
"Si el refinanciamiento de corto plazo en el 2019 fuese igual o
mayor al 70% el saldo de caja acumulado al cierre del año permitirá eliminar
las necesidades de financiamiento neto en 2020", resalta Finanzas. En el
caso que lograr renovar la totalidad de los vencimientos, el saldo de caja
para el 2020 se podría mantener en los USD 10.900 millones iniciales.
Saldos remanentes del Acuerdo con el FMI
La principal fuente de financiamiento para el corriente año, que parte
del supuesto del cumplimiento del objetivo de déficit
fiscal primario cero, serán los desembolsos remanentes del acuerdo
ampliado con el Fondo Monetario Internacional, unos USD 22.500 millones.
Esos recursos se destinarán principalmente al pago de intereses
de la deuda pública por USD 14.200 millones; y vencimientos de
capital con el sector privado por USD 10.100 millones, los cuales se desagregan
en USD 2.800 millones del bono Global 2019 por USD USD 2.800 millones, y
títulos domésticos (Bonar 24, Argduo 19, Argcer 19; Argbon Badlar 250, entre
otros); Repo de bancos locales de capital extranjero por otros USD 3.500
millones, los cuales tiene asegurada la renovación por USD 1.500 millones.
Mientras que de organismos multilaterales de crédito, principalmente
Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Mundial y Corporación Andina de
Fomento (CAF), proyecta recibir préstamos por USD 4.600 millones para obras de
infraestructura y cancelaciones netas con esos organismos internacionales, y
USD 1.700 millones con el Club de París.
Sobre esa base, los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, y de
Producción y Trabajo, Dante Sica, junto al presidente del Banco Central, Guido
Sandleris,buscarán
convencer al mundo de los negocios y de los grandes inversores que asistirán al
Foro Económico Mundial de Davos, entre el 22 y el 25 de enero,
de la solvencia del nuevo plan económico y financiero de la Argentina, para que
vuelvan a confiar en la política del gobierno de Mauricio Macri.
Supuestos macroeconómicos
Las claves del Plan Financiero para el 2019 contemplan notables
diferencias con los supuestos del Presupuesto que se votó en el Congreso poco
meses atrás:
1. Déficit fiscal cero:
2. Baja de 2 puntos del PBI del gasto público consolidado, a 37%
del PBI;
3. Estancamiento del PBI, variación cero, en contraste
con el pronóstico contractivo que proyectan los técnicos del FMI;
4. Caída del consumo privado 0,9 por ciento:
5. Baja del consumo del sector público 4,6% respecto del año
anterior;
6. Nueva contracción de la Inversión Bruta Interna Fija 10,5%
interanual;
7. Repunte del 16,3% de las exportaciones;
8. Contracción del 2,7% de las importaciones.
Se trata de una previsión más optimista en términos de variación
del PBI en el promedio del año, de una baja de 0,5% a un estancamiento,
con lo que se alejó más de la proyección de caída de 1,6% que estiman los
técnicos del FMI.
La base principal de la corrección positiva se centra en exclusiva en
la expectativa de una más moderada contracción del consumo privado, y
también de la inversión bruta interna.
Por el contrario, la Secretaría de Finanzas asumió una mayor
disminución del consumo del sector público; caída de las importaciones en
lugar de moderado aumento, y menor tasa de recuperación del total de las
exportaciones.
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