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Por Caetano Mohorade - Los depósitos a plazo fijo del sector privado están mostrando un buen
desempeño en durante los primeros días de enero. El stock de este instrumento
está creciendo a una tasa del 3,91% mensual con respecto al promedio de
diciembre y ya superó el billón de pesos ($1,008 billón, para ser más
precisos). Este incremento se da en un marco en el cual prevalece la
estabilidad en el tipo de cambio y en donde el Banco Centralcomenzó a reducir gradualmente la tasa de
referencia de la economía, que ayer cerró en 58,78%.
Federico Furiase, director de
la consultora Eco Go, sostuvo que “lo que se ve es que hay una aceleración en
el margen de crecimiento de plazos fijos, después de una pausa por el aumento
de la demanda transaccional de dinero de diciembre”. El economista explicó que
este incremento “se da con un dólar cerca del piso de la zona de no
intervención y con tasas de interés que están en la zona del 3,7% mensual, por
encima de la inflación esperada para enero (2,5%)”. “Esta combinación entre el
tipo de cambio y tasas reales positivas es un punto importante para analizar el
resultado”, agregó. De todas formas, sostuvo que “este es un equilibrio muy
delgado; será clave mantener este crecimiento porque fomenta la renovación de
Leliq”.
El problema es que este
fenómeno se dará en un contexto en el cual el Banco Central probablemente siga
reduciendo gradualmente las tasas de interés, al tiempo que busca mantener la
estabilidad cambiaria. “Arriesgar esta estabilidad pondría en riesgo la
evolución de los plazos fijos y atentaría contra las renovaciones de Leliq”,
alertó Furiase. Además, destacó que “el grueso del aumento viene por el lado de
los plazos fijos mayoristas, algo que se está dando desde octubre, cuando
comenzó el nuevo plan monetario”. Y manifestó que “hay que tener en cuenta que
si el dólar sube $1,5 en enero se comerá la ganancia de los plazos fijos; será
clave ver la capacidad que tiene el BCRA para seguir bajando la tasa sin atentar
contra este proceso”.
Desde el 1 de octubre pasado,
el BCRA comenzó a implementar un nuevo esquema de política monetaria, basado en
el control de variables agregadas, en el cual la tasa de interés se convirtió
en una variable endógena, determinada por la oferta y la demanda de dinero.
Este nuevo sistema apunta a reducir la elevada inflación, que se aceleró a lo
largo del 2018 por la crisis cambiaria. Para ello, el organismo que conduce
Guido Sandleris resolvió generar un crecimiento nulo de la base monetaria hasta
junio de este año, meta que viene sobrecumpliendo hasta el momento. Y para
lograr este objetivo, utiliza a las Leliq, con tasas atractivas, como el
principal instrumento de esterilización.
Actualmente, el tipo de cambio
está operando muy cerca del piso de la zona (ayer en $37,33) y los analistas
están a la expectativa sobre si el BCRA sale a intervenir al mercado con ventas
diarias de hasta u$s50 millones, algo que por el momento no ha sido necesario,
pero que es posible en el corto plazo. En medio de este proceso, habrá que ver
el equilibrio entre tasas y tipo de cambio que permita que los depósitos a
plazo fijo continúen en este proceso de crecimiento.
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