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Por Mariano Cuparo Ortiz - Durante el 2018 el
Gobierno frenó en seco, a niveles cero, la emisión monetaria para financiar al
Tesoro. Sin embargo, mañana el Indec publicará una inflación en torno al 47,5%
para el 2018 y los analistas ya esperan, en base a tarifazos y devaluación
relativamente moderada, una dinámica de precios en torno a 33% para el 2019.
Así, entre ambos años, incluso con la maquinita apagada, se acumulará un
crecimiento generalizado de precios de casi 100%, más precisamente de 96,1%.
El propio presidente Mauricio Macri había afirmado en campaña que la
solución a los aumentos de precios era "parar con la maquinita". Pero
en 2018-2019 no parece haber correlación entre las variables emisión e inflación.
El Gobierno cerró el año con una emisión para financiar déficit fiscal de 0%
del PBI, tal como mostró el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) en
un informe publicado ayer, y cortó con una racha de nueve años de impresión
sostenida de billetes.
Así, durante 2017 el Gobierno emitió $414.507 millones para el Tesoro,
principalmente por medio de la compra de dólares, y en 2018 apenas $1.284
millones. Y esa dinámica sumó un capítulo nuevo a una discusión eterna:
mientras los analistas más ortodoxos afirman que la emisión monetaria es
siempre la única explicación del fenómeno, los más heterodoxos sostienen que en
Argentina la inflación es multicausal, pero principalmente de costos e
inercial. Es decir, una devaluación la dispara y luego la búsqueda de todos los
sectores por recomponer sus ingresos la espiraliza.
Si bien la política monetaria contractiva del BCRA logró
su cometido de generar un escenario recesivo en el que el consumo le ponga un
techo a la espiralización, la dinámica siguió adelante.
El economista jefe de Ecolatina, Matías Rajnerman, dijo a BAE
Negocios:"Esta política monetaria contrae la cantidad de pesos en
términos reales y en ese marco contribuye a que no se recupere la demanda. Eso
frena a la inflación, le pone un techo. Pero en Argentina las subas de precios
son de costos. En el 2019 el BCRA tiene
poder de fuego para que el dólar no supere la banda superior, pero la
devaluación será de 30%. El fenómeno actual está relacionado con la inflación
cambiaria de la que hablaba Marcelo Diamand. Además en 2019 los salarios van a
presionar para que haya recomposición. Esperamos una inflación de 32%".
Así, la política monetaria aporta su componente recesivo, pero no
alcanza a hacer desaparecer la suba de precios. Desde el Instituto de Trabajo y
Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA) esperan una inflación de 35%
para el 2019, idéntico a lo que prevén desde Eco Go. El consenso del REM
proyecta una de 29,3%.
El economista Leandro Ottone, de ITE-FGA, sostuvo: "El Gobierno
sigue errando el diagnóstico y limita su política a un apretón monetario y suba
de tasas que está asfixiando al consumo y la producción. Y entonces entre 2016
y 2017 eligió políticas que dieron como resultado una abrupta suba de precios:
el desmantelamiento de los controles de ingreso y salida de capitales, que
llegó a una fuga y devaluación más desregulación del precio de los combustibles
más sucesivas y excesivas alzas de precios regulados. La consecuencia es la
inflación más alta desde la hiper".
Y agregó: "Para 2019 preocupa que Cambiemos continúe impulsando
alzas de servicios regulados y la vulnerabilidad argentina a una nueva corrida,
debido al elevado nivel de deuda pública que acumuló. Por eso no es posible
descartar que una nueva suba del dólar impulse otra ronda de aceleración de los
precios, en un contexto social sumamente complicado".
Tomando por válidas las proyecciones de los analistas privados, cuando
termine la gestión Cambiemos la inflación habrá acumulado 245%. Con los niveles
pico de emisión monetaria, entre 2016 y 2017, acumuló 75%. Y con emisión cero,
en 2018 y 2019, acumularía 96,1%.
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