|
Por Carlos Lamiral - Cuando los
contribuyentes terminen de abonar el Impuesto a los Bienes Personales del
2018, habrán soportado un nuevo incremento de la presión fiscal. Mientras que
el mínimo no imponible del gravamen el año pasado se ajustó apenas 10,5%, las
valuaciones fiscales de las propiedades lo hicieron muy por encima de ello en
los dos distritos más grandes de la Argentina. La Ciudad de Buenos Aires las
subió 20% mientras que en la provincia de Buenos Aires crecieron entre 40% y
70% dependiendo del valor de las propiedades. A partir del 13 febrero y del 13
de abril vencen los dos anticipos del período 2018.
Con la ley vieja, antes de la
reforma, el mínimo no imponible de Bienes Personales pasó de $950.000 a
$1.050.000, con una alícuota única del 0,25%. Aunque en 2018 el tipo de cambio
pasó de 17 a 39 pesos, la tasación que hicieron los fiscos tanto de la CABA
como de la Provincia siguieron sus propios caminos. Y ya con ello, los
contribuyentes quedaron más complicados. El problema que hay es que mientras el
Mínimo No Imponible lo fija una ley nacional, las valuaciones las manejan los
gobiernos provinciales y por ello cada uno sigue sus propias reglas.
El tributarista Ezequiel
Passarelli explicó que la Valuación Fiscal Homogénea (VHF), que es la tasación
del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires subió 20% en 2018. “Están muy por
debajo de los valores reales”, señaló.
En tanto, en la Provincia las
propiedades que estaban tasadas hasta $587.000 subieron 40%, las de entre
$587.001 y $1.088.000, 50%, las de entre $1.088.001 y $2.500.000, 60% y las de
más de $2.500.000, 70%. El efecto para el gobierno de María Eugenia Vidal fue
un incremento de la recaudación del Impuesto Inmobiliario, pero colateralmente
afectó a los contribuyentes, al generar un incremento de lo que tienen que
pagar por Bienes Personales.
Luego llegó la Reforma Fiscal
que impulsó el ministro Nicolás Dujovne. Allí se propuso a las provincias
reducir el Impuesto a los Ingresos Brutos. Y los gobernadores, entonces, para
apoyarla en el Congreso a cambio pidieron subir el impuesto a los Bienes
Personales con las nuevas alícuotas de 0,25%, 0,50% y 0,75% en tres escalas y
el mínimo no imponible de $2.000.000 millones. También se permite deducir la
casa vivienda del contribuyente de hasta $18.000.000, que en la versión
anterior no se podía.
Los cambios al tributo
empezarán a correr recién para el período fiscal del 2019 y se pagarán en junio
de 2020. De modo que los que vencen ahora corresponden a la ley vieja. En
febrero y abril se pagan los dos últimos anticipos. Ese impuesto ya llega con
un incremento más allá de que las valuaciones fiscales no coincidan con los
valores de mercado, que está afectado por el tipo de cambio y la inflación.
Un elemento a favor que tienen
los contribuyentes con la vieja ley es que si compraron una casa con una
hipoteca, van a poder deducir el valor de la misma del valor fiscal, y pagar
solo por la diferencia.
En ese tipo de distorsiones
también está trabajando el Gobierno nacional con las provincias. Se espera que
a partir de este año comience un camino gradual para llevar a que en todo el
país haya una única manera de valuar las propiedades a cifras similares a los
del mercado. Se puede plantear en el orden del 70%. En promedio, en todo el
país las tasaciones representan apenas el 20% de los valores reales.
|