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Hay una vieja costumbre por
estos pagos. Esperar las elecciones con dólares en los
bolsillos. Los que pueden, claro. Como todos los gobiernos tratan de postergar
las devaluaciones y llegar a las urnas con el dólar atrasado, las devaluaciones
son clásicos poselectorales. Pero la edición 2019 puede traer algunos cambios y
algo de eso se está viendo en los primeros días del año, con el “billete”
bajando (ya está debajo de $37 en el segmento mayorista) y el BCRA, por primera
vez desde 2017, comprando dólares.
¿Por qué 2019 puede ser
distinto y ser un año con relativa pax cambiaria?
Primero, porque el ajuste
cambiario ocurrió hace unos meses.
Segundo, porque hay pocos
pesos dando vueltas, es decir, combustible para una nueva corrida.
Tercero, y quizás más
importante, porque la oferta de dólares en el mercado será abundante.
Los años de elecciones
presidenciales suelen disparar bruscamente el atesoramiento de dólares”, dice
Delphos en su último informe y apunta que, hasta noviembre de 2018, la cifra
escaló hasta US$ 26.000 millones. “Los años 2007, 2011 y 2015 la formación de
activos externos del Sector Privado No Financiero se incrementó por lo menos
90% y, de hecho, en 2011 derivó en el cepo cambiario”.
Sin embargo, según Delphos,
“lo sucedido durante 2018 plantea un punto de partida en niveles elevados de
dolarización de stock, mitigando el riesgo de repetir el shock de demanda
privada experimentando el año pasado”. Especialmente, dice, cuando se tiene en
cuenta el deterioro del salario real. El informe no descarta un escenario de
demanda de cobertura intensa, máxima si las encuestas no caen bien en los
agentes, pero también señala que la oferta de divisas será generosa.
En primer lugar, una cosecha
ya encaminada aportaría unos US$ 5.200 millones más que en 2018.
En segundo lugar, un
crecimiento moderado desde Brasil generaría unos US$ 1.400 millones adicionales
por exportaciones, principalmente del sector automotriz.
Finalmente, días atrás,
Santiago Bausili, secretario de Finanzas, dio a conocer que el Tesoro venderá
entre US$ 6.000 millones y US$ 11.000 millones para hacer frente a gastos en
pesos.
Esa oferta, dice Delphos,
podría hacer que la demanda preelectoral se financie sin pérdida de reservas ni
un abrupto ajuste del tipo de cambio nominal. “Creemos que, en 2019, la
situación es otra. Si bien no esperamos flujos de inversión de portafolio
positivos, la depuración de activos locales por parte de los inversores
internacionales ya la atravesamos. Asimismo, se espera una importante caída de
la demanda de dólares para importaciones, tanto de bienes como de servicios
(particularmente viajes), como consecuencia de la depreciación y el estancamiento
económico. Es por esto que creemos que estos niveles de atesoramiento podrían
ser compensados por otros conceptos sin pérdidas de reservas significativas”,
sostienen.
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