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Por Pablo Wende
- En el marco del primer encuentro oficial del Presidente Mauricio Macri y su
flamante colega brasileño, Jair Bolsonaro, surge un dato sorprendente: el
peso argentino y el real brasileño se vienen moviendo prácticamente al unísono
desde hace tres meses. Como consecuencia, la relación de 10 pesos por real se
mantiene constante prácticamente desde mediados de septiembre hasta ahora.
La baja del dólar en el
mercado local coincidió de manera prácticamente lineal con la que se produjo en
Brasil. El dato no es menor, ya que esto impidió que la economía argentina
perdiera competitividad en forma más acelerada. Si bien el peso se fortaleció,
lo mismo sucedió en Brasil, principal socio comercial de la Argentina.
Ayer el dólar mayorista trepó
levemente y quedó a $ 37,10 (luego de una nueva compra de USD 50 millones del
Central), mientras que en Brasil el real cotizó a 3,72. A fines de
septiembre, el tipo de cambio local llegaba a $ 41, mientras que la moneda
brasileña cotizaba a $ 4,10. Y desde ese momento los movimientos fueron
prácticamente calcados.
Se trata de una suerte de
"neo" Convertibilidad entre el peso y el real, que tiene efectos
positivos para la Argentina. La victoria de Jair Bolsonaro generó optimismo
entre los inversores y fortaleció el tipo de cambio en el vecino país. Esto le
dio margen también al Banco Central para permitir la apreciación del peso sin
que se vea mayormente impactada la competitividad cambiaria ganada tras la
devaluación.
En los últimos meses, la suba
del dólar permitió que se empiece a revertir el déficit de la balanza
comercial, incluyendo el rojo bilateral con Brasil. En 2018, de hecho, el
déficit comercial con Brasil se achicó prácticamente a la mitad del 2017: llega
a USD 4.600 millones en once meses. El objetivo del Gobierno es que el dólar
continúe en un valor alto en términos reales. Por eso, las "bandas
cambiarias" que surgen de la zona de no intervención se van ajustando a un
ritmo de 2% mensual. El objetivo es no perderle pisada a la inflación.
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