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Por Mariano
Cuparo Ortiz - La actividad económica y el consumo
deprimidos son la contracara de la desaceleración inflacionaria relativa en
noviembre-diciembre. Las propias subas de precios pegaron en el salario real y
por ende en la demanda y ahora tampoco ayudan los niveles de tasas a niveles
astronómicos. Desde el BCRA parecen confirmar que, de ser exitoso, el escenario
2019 será de inflación en desaceleración lenta, de tipo de cambio bajo presión
y actividad productiva decreciendo. Afirman que "esta vez hay que ser
cautos". "En 2018 se abandonó la cautela hubo corrida, queremos ir de
a poquito" con la baja de tasas, señalaron.
"La forma en la que baja
la tasa hoy es a través de las compras de dólares. Cuando diseñamos el programa
era muy rígido en cuanto a la meta de base monetaria pero después la demanda de
dinero se despertó y mucho. Ahí el tipo de cambio quebró la banda inferior,
porque venden dólares para aprovechar la tasa alta, y eso nos permite a
nosotros comprar dólares e inyectar dinero, lo que baja la tasa vía compra de
Leliq", expresó ayer una fuente.
Y agregó: "No podemos ser
tan procíclicos como todos pretenden. Basta con ver la inflación del 2018. Yo
no canto victoria, sobre todo en un año electoral como este, con
inestabilidades de todo tipo".
Ecolatina coincidió en que el
panorama es recesivo: "El consumo no despegará en el año electoral y el
gasto a crédito continuará deprimido".
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