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Por Claudio Zlotnik - La
“paz cambiaria” que vive el mercado doméstico desde inicios de 2019 podría
traer aparejado un cambio concreto: una
acelerada rebaja de la tasa de interés durante las próximas semanas.
Varias consultoras de la City
ya avizoran esa instancia. Y en el propio Banco Central creen que, por
fin, se puede abrir el camino que los
funcionarios habían imaginado para el mes de diciembre, y que se demoró por el
salto del riesgo país.
Un informe de la compañía financiera Balanz Capital le puso cifras a esa
expectativa: la tasa de interés de referencia podría caer por debajo del 50%
anual durante febrero, según un reporte elaborado por los analistas y que fue
distribuido entre clientes.
Este camino es aguardado con muchas ansias por los propios funcionarios. Pero,
más que nada, por empresarios "ahogados" que dejan parte de su
golpeada rentabilidad en los bancos. El mismo tuvo su punto de inicio durante
las primeras jornadas de 2019 y, según observan desde el mercado, se aceleraría en las próximas semanas.
“Anticipamos una rebaja de la tasa más
agresiva”, títuló Balanz en el informe. A continuación los expertos de
la entidad detallaron su pronóstico: “Esperamos que la tasa (de referencia)
descienda otros 2,5 a 3 puntos adicionales durante enero", esto es, desde
el 58% anual en el que se encontraba al momento en que fue escrito el
reporte.
“Y prevemos otra rebaja de entre 4 y 6 puntos en febrero”, añadieron.
Pasando en limpio, los analistas de Balanz prevén que la tasa de referencia pasaría a situarse entre el 49% (en el
escenario más optimista) y el 51,5% (en el más pesimista).
Inflación y dólar, claves
La clave de esta tendencia se
fundamenta en la desaceleración de la inflación. Si bien incluso desde el
propio BCRA prevén que el índice de precios se mantenga cercano al 2,6% mensual
promedio -el mismo nivel que dejó diciembre-, desde Balanz consideran que la inflación minorista descendería a un rango del
37,5% al 40% anual frente al 55% que se registró durante el último trimestre
del año pasado.
Desde la compañía financiera
señalan que se trata de "un nivel que es compatible con un rendimiento de
las Leliq del 50% o incluso inferior”.
Una de las preguntas que surgen, inevitablemente, cuando se menciona la chance
de una rebaja de las tasas de interés refiere a si el tipo de cambio podría
subir como reacción a ese movimiento.
Alejo Aristei, analista de research de Balanz, responde la inquietud de iProfesional:
“No vemos una presión alcista sobre el dólar, al menos hasta fin de febrero, que
es hasta donde llega nuestro análisis sobre el mercado”.
“De nuestras charlas con las autoridades del Banco Central surge que la
reducción de la tasa será gradual y que, a medida que se vayan tomando
decisiones al respecto, se irá testeando la reacción del mercado”, agrega
Aristei.
La calma financiera, apunta el informe, ayudaría al Gobierno en su programa
financiero. Le permitiría, por caso, salir al mercado con emisiones de deuda en
pesos, algo que está en la cabeza del ministro Nicolás Dujovne.
Para este año, existen vencimientos de deuda en moneda local por el equivalente
a unos u$s10.000 millones. Esto significa que si el Gobierno logra colocar
papeles en pesos (ya sean Botes o Lecap), podría guardarse esos u$s10.000
millones que de todas formas enviará el Fondo Monetario para abultar las
reservas y dejar esas divisas para afrontar compromisos que caigan en los
próximos años.
En el marco de este ambiente financiero más favorable, ahora el desafío de los
funcionarios pasa por habilitar una
rebaja de las tasas de interés sin que ellos suponga presiones extra sobre el
tipo de cambio.
Es sabido que la prioridad número uno del Gobierno es llegar a las próximas
elecciones con el mercado cambiario estabilizado “cueste lo que cueste”, aun
cuando ello signifique un sacrificio de la actividad económica.
Es lo que vino sucediendo desde octubre último, cuando Guido Sandleris se hizo
cargo del BCRA. Lo que se modificó en las últimas semanas fue el contexto
internacional. Aliviadas las tensiones que impidieron reducir la tasa durante
diciembre, en el Central consideran que el momento no debe desaprovecharse.
La urgencia por aliviar la carga financiera se
comprende: a estas tasas de interés luce prácticamente imposible que la actividad
económica muestre algún signo de recuperación, más allá de la mejora
agrícola por la esperada cosecha récord.
La “economía real” muestra indicadores negativos, entre los peores desde
la crisis de 2001-2002.
Balanz lo describe así: “La draconiana política monetaria -con una tasa de
referencia del 58,1%- ha generado la recesión deseada y la reversión del boom
crediticio. Ahora, el juego final es
bajar la inflación y achicar la brecha de u$s35.000 millones de déficit de la
cuenta corriente a un nivel menos peligroso”.
Ese desequilibrio va en camino a eliminarse: el turismo de argentinos en el
exterior cayó 20% en relación con un año atrás y la llegada de turistas cerró
el déficit.
Lo mismo sucede con la dolarización de portafolios: a fuerza de haber secado el
mercado de pesos y mantener tasas elevadas derivó en que, hoy en día, haya más argentinos vendiendo su "canuto"
de billetes verdes que ahorristas queriendo dolarizarse. Así lo
demuestran los últimos registros del Banco Central.
A su vez, lo que hasta algunos
meses atrás era un rojo comercial, rápidamente se convirtió en un superávit. Y
no precisamente porque la Argentina haya mejorado su perfil exportador sino
que, más bien, esa reversión se explica por el desplome de las importaciones,
de un 34,4% en cantidades en noviembre último.
Objetivo: aliviar la carga
financiera
El escenario financiero
aparece como el más favorable desde que estalló la crisiscambiaria, a fines de abril último.
Y en el Gobierno entienden que, aun con
mucha cautela, éste puede ser el momento para avanzar sobre las tasas de
interés.
En definitiva, el objetivo es
tratar de brindar algo de oxígeno a las empresas, que sobreviven con la actual
carga financiera.
Los números que hoy ofrece la economía son elocuentes: las ramas productivas se
encuentran en niveles de crisis realmente preocupantes.
Algunos ejemplos recopilados por el mismo informe de Balanz:
-El uso de la capacidad instalada de la industria se encuentra apenas en el
63,3%.
-La producción fabril, según
FIEL, empeora mes a mes: en noviembre se anotó una retracción del 7,1% contra
igual mes de 2017. Venía de una caída del 7% en octubre.
-Las ventas de autos 0Km se
desplomaron 40% el último mes del año pasado. Algo similar sucedió en el
mercado de las motos, que es muy dependiente del financiamiento barato para
expandirse.
-También lucieron negativos
los datos referidos al consumo masivo: ventas
en supermercados, mayoristas y comercios minoristas arrojaron caídas de dos
dígitos.
-A pesar de la mejora del
campo, en relación a un principio de año marcado por la sequía, las ventas de
equipos y maquinarias para el sector se desvanecieron 22,8% en los primeros 11
meses del año pasado.
-El derrumbe en el consumo de
asfalto fue histórico en noviembre: llegó al 55,7% por culpa de la retracción de las inversiones privadas pero, sobre
todo, por la falta de obras públicas, en medio del plan de ajuste fiscal.
-El índice Construya, que toma
en cuenta la demanda de insumos de la construcción, marcó un retroceso del 30%
en noviembre último.
-La venta de inmuebles en la
Ciudad de Buenos Aires se contrajo nada menos que 45,4% en noviembre (último
dato disponible), lo que da una idea del impacto de la devaluación y de la
caída del crédito hipotecario en el mercado inmobiliario.
-Los permisos para construir
en territorio porteño, en tanto, mostraron un descenso de 10,1% en el penúltimo
mes de 2018.
Estas cifras presagian que tanto el consumo como la construcción y la industria
tirarán hacia abajo la medición del PIB del cuarto trimestre de 2018.
Esto, en un contexto en el que
el último informe FocusEconomics Consensus Forecast LatinFocus, que recopila
las proyecciones de consultoras y bancos privados, contempla una caída de la economía doméstica del 0,9% para 2019.
De ahora en más, los inversores prestarán atención a la evolución de los datos
que marquen la tendencia para los próximos meses. Junto con las encuestas, esos
indicadores incidirán en las expectativas de los financistas de cara a las
elecciones presidenciales. Sin dudas, esas dos variables (sondeos y evolución
de la economía real) influirán sobre el movimiento de las tasas de interés y
del dólar. Ni más ni menos.
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