El euro logró su mayor ascenso en más de una semana frente al dólar después de que las cifras de confianza empresarial en Alemania facilitadas por el Instituto Ifo se situaran por encima de las registradas en mayo, y en línea con las previsiones de los analistas, y tras un fin de semana en el que algunos miembros del Banco Central Europeo (BCE) han insistido que el organismo emisor no prepara un recorte del precio oficial del dinero en la zona euro. El índice Ifo se sitúo en 93,3 puntos en junio, cuatro décimas por encima de la anterior referencia. Los responsables del prestigioso instituto germano consideran, no obstante, que el movimiento no supone necesariamente el comienzo de una tendencia definida. Los expertos consideran que el debilitamiento del euro frente al dólar ha hecho que la confianza de los empresarios se incremente ante la posibilidad de que los movimientos en el mercado cambiario hagan más atractivas las exportaciones alemanas, la clave para la recuperación de la primera economía europea.
Durante los últimos días diversos miembros del BCE, desde el vicepresidente, Lucas Papademos, hasta el consejero José Manuel González-Páramo, han insistido en señalar que los tipos de interés en la eurozona (2%) se encuentran en una cota adecuada para sostener el crecimiento europeo y que es altamente improbable que el precio oficial del dinero se revise a la baja.
Al euro también le benefició el clima de incertidumbre que se respira en EE UU, en los días previos a la reunión del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal, en el que se espera una de las últimas revisiones de los tipos de interés a cargo de Alan Greenspan (algunos incluso señalan que podría tratarse de la última).
Cerca del cierre de la sesión en las principales plazas del Viejo Continente, el euro se situaba en el entorno de 1,2165 dólares, con una subida superior al medio punto porcentual.
El billete verde también se ha visto presionado por la subida de los precios del petróleo, toda vez que EE UU es el principal consumidor del oro negro. El segundo es Japón que, además, importa casi todo lo que consume. El yen volvió a verse penalizado por el hecho de que el precio del barril continúe por encima de la cota de 60 dólares en el mercado de Nueva York.
La recuperación de la economía japonesa también se basa mucho en las exportaciones, por lo que se vería beneficiado por la flexibilización del yuan chino, una decisión que no termina de llegar a los mercados para desencanto de los inversores que apuestan por la moneda japonesa. El yen sigue por encima de 109 unidades por dólar.