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Por Ignacio Ostera - El
compromiso del Gobierno con el Fondo
Monetario Internacional para llevar el crecimiento de la
emisión de pesos a cero plantea algunos interrogantes que aún no fueron
despejados sobre el esquema adoptado por el Banco Central,
en particular en lo que respecta al stock de Letras de corto plazo (Leliq), que
desde que comenzó a implementarse creció hasta llegar a más de $800.000
millones, equivalentes a unos u$s20.000 millones.
Para los economistas, estos títulos a siete días podrán cancelarse
"por las buenas" siempre y cuando se cumpla el compromiso de no
expandir la cantidad de dinero hasta junio y renovarlas a una tasa decreciente
-hoy incompatibles con cualquier actividad productiva- sin que el tipo de
cambio se dispare nuevamente, en un contexto electoral que impulsará la
dolarización de carteras. Es un equilibrio muy delgado ya que el escenario
contrario es el de una licuación por medio de una devaluación, como lo que
ocurrió el año pasado con las Lebac. Por ejemplo, si los ahorristas se pasan de
los plazos fijos al billete verde, obligaría a los bancos a desprenderse de las
Leliq -consideradas un rezago de las Lebac- para devolver ese dinero, porque
parte de las letras se suscribieron con encajes.
Federico Furiase, del estudio Eco/Go, planteó como uno de los requisitos
que "tienen que bajar las expectativas de inflación y devaluación y el
riesgo país", y que el margen se amplía cuando la divisa toca el piso de
la banda y el Banco
Central puede salir a intervenir en el mercado. "También
vía una baja de encajes no remunerados, que va a haber algo a partir de
febrero", vaticinó el economista.
Por su parte, Ramiro Castiñeira, de Econométrica, advirtió que "el
fenómeno de emisión por intereses" de pasivos remunerados del BCRA se mantiene, más
allá de que se hayan licuado los u$s70.000 millones que llegó a haber en Lebac
cuando alcanzaron su pico.
"El Fondo no quiere que haya pasivos remunerados y por eso en el
segundo trimestre cuando la situación se haya estabilizado, se va a comenzar a
desarmar este remanente de Leliq por medio de los u$s10.000 millones que
venderá Hacienda y la liquidación de la cosecha gruesa de soja", adelantó
en diálogo con la radio 990.
"El que no se quiera quedar en pesos, va a tener a la otra cuadra
al Tesoro vendiendo dólares, si es que no le compra a los sojeros. Con eso se
financia el déficit y se desarma el stock de Leliq", explicó Castiñeira.
El secretario de Finanzas, Santiago Bausili, había estimado en una
reciente entrevista con Infobae que Hacienda saldrá a vender entre u$s6.000 y
u$s11.000 millones desde abril, justo cuando comienza a liquidarse la cosecha
gruesa, lo cual podría llevar a una sobreoferta de dólares a partir del segundo
trimestre.
El analista financiero Christian Buteler tiene otra mirada. "El
Central sólo puede vender en el techo de la banda. Si vende el Tesoro, no
retira pesos del mercado, salvo que se los devuelva al BCRA para cancelar la
deuda" que tiene con la autoridad monetaria, evaluó, aunque esta
alternativa no fue incluida en el segundo memorándum que se firmó con el Fondo.
Una posibilidad es que la entidad salga a ofrecer otras letras como las
Nobac, pero los bancos se resisten a suscribir un título que tiene un plazo más
largo al de la mayoría de los depósitos. En tanto, desde el BCRA destacaron que
se emitieron resoluciones para que los bancos incentiven a los ahorristas a
"que se vayan a plazos más largos".
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