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Por Pablo Wende - Tres semanas ya dura
la gran recuperación de los activos financieros locales, con fuerte suba de
acciones, bonos y un dólar que no se despega del piso de la banda cambiaria.
Todo está atado, es cierto, a una mejora generalizada de mercados emergentes,
con un fuerte ingreso de flujo de capitales a estos países tras la sequía de
2018. Pero ya sea por razones propias o ajenas, el equipo económico quiere
aprovechar el momento para seducir a inversores extranjeros.
Desde el lunes casi todo el equipo económico estará de viaje,
recorriendo el mundo con esa misión. La semana pasada abrió el fuego el
ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, que viajó a Estados Unidos en
búsqueda de financiamiento de organismos para programas de obra pública, bajo
la figura de PPP.
Mañana, de hecho, habrá dos “desembarcos” relevantes. Por un lado, el
vicepresidente del Banco Central, Gustavo Cañonero, mantendrá reuniones con
bancos y fondos de inversión en Wall Street, tras haber participado en
Japón de una reunión preparatoria del G-20.
El secretario de Finanzas, Santiago Bausili, ya partió a Londres, donde
el lunes participará de una reunión con inversores en una conferencia
organizada por el BBVA.
Ambos encuentros marcarán el primer contacto del año con administradores
de cartera y bancos internacionales. Hasta último momento se analizó si
convenía o no mantener estas reuniones. La preocupación es evitar que se lea
como una suerte de “road show”, es decir a una gira para preparar al mercado
respecto a futuras emisiones de deuda de la Argentina.
“No habrá emisiones internacionales de la Argentina en 2019, aún
cuando el mercado siga mejorando y baje más el riesgo país”, señalan altas
fuentes de Hacienda. Todas las colocaciones serán internas, tanto Letes en
pesos como en dólares para refinanciar los vencimientos a lo largo de 2018.
El repago de deuda durante el año ascenderá a los USD 27.000 millones y
es uno de los argumentos principales para que los tenedores de deuda de la
Argentina enfrenten con mayor tranquilidad los próximos meses.
Un dato clave para empezar a monitorear es, justamente, el posible
regreso de la Argentina a los mercados de deuda internacional. Pero ya no por
parte del Gobierno -que cuenta con el dinero del FMI para hacer frente a los
futuros vencimientos- sino de las provincias y del sector corporativo.
Un informe elaborado por Quantum Finanzas detalló que a lo largo de 2019
vencen U$S 5.000 millones de deuda de empresas y otros USD 3.000 de provincias.
El mayor vencimiento es el de la provincia de Buenos Aires por USD 1.000
millones.
Tanto para las empresas como para las provincias es clave que el riesgo
país siga bajando. Arrancó el año en 830 puntos básicos pero el viernes
finalizó abajo de 675%. En la práctica significa que bonos de mediano plazo que
rendían 14% anual en dólares ahora ya están bordando el 10%. Con un envión
adicional, volverían las colocaciones de deuda de privados y provinciales en
dólares después de prácticamente un año de sequía.
La reunión más relevante de los funcionarios que integran el equipo
económico será obviamente en el tradicional foro de Davos a mediados de esta
semana, donde estarán el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el
titular del BCRA, Guido Sandleris. A ellos se les acoplará Bausili.
En este tipo de eventos los funcionarios aprovechan para mantener una cantidad
de reuniones mano a mano con ejecutivos no sólo de bancos sino también de
compañías multinacionales con presencia en la Argentina.
Es obvio que casi la única pregunta que se hacen en el mundo por estas
horas es quién gobernará la Argentina después del 10 de diciembre. Dujovne
buscará convencerlos sobre las posibilidades de continuidad de Mauricio
Macri. “El Presidente conservó una muy buena intención de voto aún en
medio de la crisis. Y ahora que la economía va a mejorar repuntará mucho más.
La reelección está prácticamente asegurada”, reitera cada vez que lo consultan.
Pero más allá de la cuestión política, están los números. El ministro de
Hacienda y Sandleris buscarán mostrar con hechos que lo peor pasó: el dólar se
mantiene bajo control desde octubre, empezó a bajar la inflación, mejorará el
poder adquisitivo y sobre todo se espera una gran cosecha que permitirá a la
economía salir de la recesión.
En el Gobierno esperan que lo sucedido en las últimas semanas sea mucho
más que un “veranito financiero” y se transforme en el principio de una reactivación
que le permita a Macri llegar con más oxígeno a las elecciones. Pero
todavía faltan muchos meses y no alcanzará con mostrar que se cumple con las
metas del FMI. El comportamiento de Wall Street, el futuro de las tasas de
interés y el apetito por mercados emergentes marcará si realmente este viento
de cola de las últimas semanas puede durar lo suficiente.
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