El dólar recuperó terreno con fuerza frente al euro y el yen después de que las cifras del índice de confianza del consumidor del Conference Board se situara en sus máximos de los últimos tres años, lo que viene a confirmar que la Reserva Federal podría decretar el próximo jueves la novena subida consecutiva de tipos de interés. El secretario de Estado del Tesoro, John Snow, reiteró además la apuesta de la Administración Bush por un dólar fuerte. La confianza del consumidor en EEUU se situó en junio en 105,8 puntos, según el indicador empleado por el Conference Board. Las cifras superaron el 103,2 puntos que preveían los expertos y se situaron en sus máximos de los últimos tres años. El dato confirmó la tendencia ya marcada por la otra referencia de este indicador, el índice de la Universidad de Michigan, y pone a los inversores sobre la pista de una posible nueva revisión al alza del precio oficial del dinero por parte de la Reserva Federal, en la reunión que dará comienzo mañana y concluirá el jueves con la decisión final y el esperado comunicado posterior.
El dólar volvió a situarse sin problemas por debajo de la referencia de 1,21 unidades por euro, divisa frente a la que ha recuperado un 12% en lo que va de año. El billete verde también se vio reforzado por las declaraciones de secretario de Estado del Tesoro, John Snow. En una comparecencia a través de la cadena televisiva NBC, Snow reiteró que la Administración Bush apuesta por un dólar fuerte y además se mostró optimista respecto a la evolución del déficit comercial, cuyas últimas referencias apuntan a un recorte que le ha alejado de las cifras récord alcanzadas en los primeros meses del ejercicio.
El dólar avanzaba cerca de un 1% frente al euro cerca del cierre de las principales bolsas del Viejo Continente. Por su parte, el yen aplacó un tanto la euforia alcista de la divisa estadounidense, aunque no pudo evitar que su cotización descendiera en torno al medio punto porcentual en relación con la del billete verde. En cierto modo, el yen se vio favorecido por la tregua que parecía conceder el mercado del petróleo, después de que el precio del barril rondara durante la sesión de ayer los 61 dólares y marcara un nuevo máximos histórico, el tercero consecutivo. La subida del crudo afecta especialmente a la segunda economía mundial, ya que se trata también de la segunda consumidora de petróleo y que debe importar casi todo el que emplea.
Este hecho hizo que el yen pudiera recuperar terreno levemente frente al euro. Volvió a ser una jornada no excesivamente feliz para la divisa europea, pese a que el índice de confianza empresarial en Francia mostró un tono alcista y superó las estimaciones de los analistas.