Por Rubén Ramallo - Nunca se fue, siempre está volviendo, como el
legendario personaje del tango. En la City porteña, habituada a los vaivenes de
la economía, saben que la "bicicleta financiera" puede tener algunos
períodos de retracción, pero que inexorablemente regresará el período en el que
un "dólar planchado"
volverá a hacer las veces de ancla del resto de las variables.
Y eso es lo que está ocurriendo en estos días, en los que parece
consolidarse la estabilidad con la política de banda cambiaria y con un Banco
Central que envía señales en el sentido de que no está dispuesto a excederse en
la emisión de pesos para defender el precio del dólar.
Lo cierto es que invertir en pesos a corto plazo
para realizar una fuerte ganancia en dólares volvió a ponerse de moda en el
mercado financiero, como lo demuestra la alta velocidad a la que están
creciendo las colocaciones en pesos. Ahora, ya sin las Lebac, el grueso de la
apuesta para los ahorristas se concentra en los depósitos aplazo fijo.
Es cierto que no es una práctica exenta de riesgo, ya que así como el
Central no defiende un "piso", tampoco asumió un compromiso de poner
un "techo" en la eventualidad de que haya una disparada del tipo de
cambio.
Los inversores lo tienen bien presente luego de la montaña rusa vivida
en 2018: durante buena parte del año pasado, las Lebacs -que se habían
convertido en las estrellas del mercado- de repente perdieron su atractivo
cuando estalló la crisiscambiaria.
Como consecuencia de ello y con el paso de los días, los rendimientos
que en un momento eran más que atractivos fueron ampliamente superados por el
avance del dólar, en un
período que se extendió hasta fines de septiembre.
En igual sentido, a partir de las elevadas tasas de inflación que
se registraron durante buena parte del segundo y tercer trimestre del año, los
que ganaron protagonismo fueron los plazos fijos ajustados por UVA.
Luego, con la flamante política monetaria impuesta por el Banco Central,
la presión sobre el tipo de cambio comenzó a ceder, al igual que de alguna
manera la inflación, lo
cual trajo aparejado que se reavivara el interés por instrumentos ligados a la
tasa de interés, como las Lecaps o los plazos fijos.
Así, con los niveles actuales de la tasa de interés, sumado a un tipo de
cambio estable y pegado a la banda de no intervención, el debate sobre la
conveniencia de subirse a la bicicleta financiera gana nuevamente el centro de
la escena.
El desafío no es menor, más aun si se tiene en
cuenta que aquel inversor que “se jugó” por el peso en 2018 sufrió importantes
pérdidas, que en algunos casos llegaron al 25% en dólares en el año.
Las tasas, un atractivo irresistible
Pero a partir de la estrategia política del Gobierno que se basa en no
permitir que el dólar se
dispare de nuevo y aun más en un año electoral y con un BCRA más cauteloso que
en el pasado, el retorno ala “bicicleta financiera” o “carry trade” parece ser
el camino elegido por pequeños ahorristas y grandes inversores.
En opinión de Matías Roig, director de Portfolio Personal Inversiones,
“desde octubre del 2018 ha sido muy buen negocio aprovechar las tasas altas en
pesos”.
Por su parte, Daniel Artana, economista Jefe de FIEL consigna que los
depositantes están haciendo la clásica bicicleta financiera aprovechando
el dólar en
el piso de la banda y tasas de interés por encima de la inflación.
No obstante, agrega que “los que
no lo pueden hacer con la misma fluidez de antes directa o indirectamente a
través de los bancos son los fondos del exterior”.
“Si los depósitos a plazo están subiendo, es porque de alguna manera
están haciendo carry trade aprovechando la tasa que luce
atractiva en comparación con la expectativa de evolución del tipo de cambio. Me
parece que el Banco Central está manejando eso mejor”, concluye.
Y las cifras parecen ratificar esas apreciaciones. Desde el inicio del
"Plan Sanderis" a principios de octubre de 2018, la tasa de interés
promedio acumula una suba del 14%, mientras que en igual período el dólar pasó
de $41,80 a los actuales $38,50, es decir que retrocedió un 8%.
Con esta bifurcación en los rendimientos de ambos
activos, la bicicleta tomó especial ímpulso, ya que medida en dólares arroja
una ganancia real superior al 24% en solo tres meses y medio.
El mayor dinamismo de los depósitos a plazo fijo se
comprueba a partir de los datos que publica el Banco Central, ya que en el
último mes el saldo de plazos fijos en pesos trepó un 10,9%, frente a una tasa
de interés del orden del 4% mensual.
En términos monetarios, el monto total de plazos fijos que hace
exactamente un mes era de $0,932 billones, pasó a ser de $1,034 billones, lo
cual implica una suba del orden de los $101.000 millones. Si se compara esa cifra con el total de intereses
acumulados desde mediados de diciembre, que es de unos $34.000 millones, se
concluye en apenas 30 días ingresaron al sistema nuevos fondos por la
diferencia, es decir cerca de $68.500 millones.
Una parte de esos fondos provino del vencimiento de depósitos con
cláusula UVA, que en los últimos 30 días retrocedieron casi un 33%.
Cabe señalar que los plazos más requeridos por los ahorristas fueron los
que van de 90 a 179 días, que avanzaron un 11,7% y los más cortos (30 a 59
días) ya que crecieron un 11,8%.
De alguna manera, quienes apuestan a períodos de colocación más largos
toman en cuenta los motivos que vienen impulsando la baja de los rendimientos:
La estabilidad del dólar
El aumento de las colocaciones en plazo fijo por
parte del público
El freno de la demanda de crédito.
En tal sentido, el último Informe Monetario elaborado por el BCRA,
correspondiente a diciembre de 2018 considera que “las tasas de interés pagadas
por los depósitos a plazo en pesos disminuyeron respecto a noviembre,
reflejando parte del cambio de tendencia de la tasa de LELIQ”.
El informe agrega que “en particular, la Badlar de
bancos privados finalizó diciembre en 49,5%, es decir, casi 2 puntos
porcentuales por debajo de fines de noviembre. Una trayectoria similar siguió
la tasa para depósitos mayores a $20 millones o TM20 de bancos privados, que
terminó el año en 51,7%, acumulando una caída mensual de 3 puntos
porcentuales”.
Ya en el transcurso de enero, esta tendencia a la baja se fue
consolidando, ya que según el último dato disponible la Badlar se ubica en el
45,5% y la TM20 en 47,5%.
En cuanto a la distribución por el tipo de
inversor, quienes primero “la vieron” fueron aquellos que administran fondos
por encima del millón de pesos, ya que sus colocaciones crecieron casi un 16%,
frente a solo el 5,6% de los minoristas.
Mirando para adelante
Según el habitual relevamiento que realiza el Banco Central, denominado
REM, entre diferentes analistas económicos y financieros, todo indica que para
el primer semestre del año la tasa promedio de plazo fijo aventajaría
ampliamente tanto a la inflación –que es la medida que en condiciones normales
toman los inversores locales como referencia– como al dólar, que es
la referencia para los provenientes del exterior.
En tal sentido, a partir del consenso del mercado,
se puede inferir que la tasa de interés acumulada para colocaciones bancarias a
junio sería del 20,6%, frente a una inflación del 14,7% y un dólar que
subiría por debajo del 13%.
De esta manera, la bicicleta financiera permitiría
obtener un rendimiento del orden del 5% en pesos y del 7% en dólares, para un
semestre. Es decir, un retorno en dólares difícil de conseguir en otras
colocaciones financieras en el mundo.
Precisamente, según Roig, si bien “las tasas de referencia que tiene el
inversor minorista son principalmente las de las LECAPS que han ido
descendiendo en el mercado secundario. Así y todo, en un escenario de
estabilidad cambiaria, con el dólar en
el piso de la banda, y expectativas de inflación en baja- siguen siendo muy
atractivas”.
“Ahora, claramente existe un tema de timing que
dependerá de cómo se comportan los mercados internacionales y la evolución del
local, no solo desde la visión económica, sino también política, que se deberá
ir analizando para el manejo de las posiciones”, agrega el experto.
En igual sentido, desde el Banco Mariva sus analistas asumen que “las
inversiones en moneda local lucen atractivas para los inversores que tienen
como referencia las inversiones en moneda dura ya que esperamos que las altas
tasas de los activos en pesos superen a la devaluación del tipo de cambio”.
Por su parte, los expertos de Balanz también ven con buenos ojos
estrategias de carry trade, ya que en su opinión “las tasas en pesos se
mantendrán elevadas y esperamos que el tipo de cambio se mantenga estable
cercano a la banda inferior aunque no descartamos saltos esporádicos”.
“Bajo este escenario, recomendamos destinar los nuevos flujos a tasa en
pesos y aprovechar el carry trade al menos por las próximas semanas”,
sostuvieron.
A la visión de los analistas locales se sumó en
estos días la de los expertos de CreditSuisse, que consideran que “si bien el
Banco Central ya no garantiza un nivel mínimo para la tasa de interés de la
política monetaria, la impresión es que la autoridad monetaria permanecerá
cautelosa por el momento, buscando reconstruir su credibilidad”.
En tal sentido, agregan que “prevemos una
disminución gradual de la tasa de política monetaria al 40% al cierre del
ejercicio 2019 desde el 59% actual”.
Para su pronóstico consideran como positivo que “el Banco Central ha
establecido objetivos para el nivel de la base monetaria hasta mediados de año
y los ha superado desde que el actual régimen se implementó en octubre pasado”.
Adicionalmente, agregan que “esperamos que continúe dicho programa en
los próximos meses, lo que debería ayudar a contener la inercia inflacionaria,
combinada también con la continua eliminación gradual de los subsidios a la
energía y la recuperación de los salarios”.