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Por Jorge Herrera - Desde Davos ayer el jefe del BCRA, Guido Sandleris,
señaló, casi en conjunto con su vice, Gustavo Cañonero, que estaban estudiando
ampliar los rangos de intervención cambiaria (ver pág. 2). Sin embargo, ayer en
plena City, uno de los principales consultores económicos, con llegada no solo
al Gobierno sino a los Organismos Internacionales, fue más allá y anticipó en
este tema que “el Gobierno ya estaba negociando con el Fondo flexibilizar y
ampliar los límites de las ventas de divisas del Tesoro”.
Hay que recordar que el BCRA tiene la restricción de poder intervenir
por hasta u$s150 millones diarios. En la actualidad el ente monetario se
autofijó como límite hasta u$s50 millones diarios. Es la restricción que se
impuso el COPOM y que dicen ahora está bajo revisión. Vale señalar que las compras
del BCRA también están relacionadas con una meta de expansión monetaria, o sea,
variación de la base monetaria, que hoy es equivalente al 2%.
Claro que entran a terciar otras restricciones o límites como un nivel
de reservas mínimo o de activos domésticos netos. Y al Fondo no le simpatiza
que usen sus divisas para intervenir, porque son para el déficit y la deuda.
Pero lo cierto es que tanto el Gobierno como el mercado sabe que en medio de un
clave año electoral, el clima cambiario puede
enrarecerse entre junio y julio, previo a las PASO del 11 agosto. Además de la
rica historia argentina en
este aspecto, y más viniendo de un caótico 2018, se descuenta que se vivan
situaciones de estrés cambiario. Sobre todo cuando arrecien las encuestas
presidenciales. Es para evitar nuevas situaciones de crisis y corridas
cambiarias, como la vivida el año pasado, que el Gobierno quiere asegurarse que
tendrá disponible bastante poder de fuego para intervenir. El Tesoro debe
vender los dólares del FMI para hacerse de pesos mediante subastas. Pero gran
parte del déficit a cubrir se da precisamente a fin de año (unos $300.000
millones). Por eso buscan el beneplácito del FMI para poder anticipar la venta
de divisas con fines de intervención. Eso es lo que se negocia. Porque la
“estabilidad” depende en gran medida de un “dólar” estable y no muy apreciado.
Y en épocas elecciones las expectativas de los tenedores de pesos se exacerban.
Hasta ahora se presuponía que el Tesoro “dejaría algo” (de divisas) para
el 2020, hasta el propio ministro y secretario dijeron que tenían un excedente
de u$s8.000 millones del 2018. Pero de que sirve guardar si, capaz, no podrás
usarlos.
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