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Por Ignacio Ostera - Los
indicadores de consumo oficiales mostraron en noviembre su quinta baja
interanual consecutiva y se extendió a todos los segmentos y rubros, al tiempo
que la tarjeta de crédito fue el modo favorito de pago de las familias, a pesar
de las tasas prohibitivas de financiamiento. De acuerdo a los informes
difundidos ayer por el Indec, las ventas en supermercados cayeron 12,5% medidas
a precios constantes, mientras que en el canal mayorista descendieron 14,7% y
en los shoppings, 16,3%.
En el caso de los súper, se trata del retroceso más grande del 2018, ya
que superó la contracción del 9,9% de octubre y de 7,9% de septiembre. Desde el
primer dato negativo de julio de 2,8%, el derrumbe en la comparación anual
crece mes a mes.
En cuanto a las ventas en los autoservicios mayoristas, el rojo fue
superado solamente en septiembre cuando alcanzó un 15,2%. En shoppings, apenas
estuvo por debajo del desplome de octubre que había sido del 18,6%.
El especialista Damián Di Pace explicó a BAE Negocios que
noviembre "fue el peor mes en lo que respecta al consumo masivo" y
que podría haberse tocado un piso si se tiene en cuenta que en diciembre la
inflación bajó y el aguinaldo y el bono lograron recuperar una parte del poder
adquisitivo perdido.
"Nunca nos había pasado que todos los rubros dieran abajo, siempre
hay alguno que arroja un resultado al alza", puntualizó el experto, que
destacó que el dato negativo en autoservicios mayoristas indica que "ya no
hay desplazamiento" a ese segmento. "Se terminó el mito, la gente ni
siquiera se stockea", planteó.
En ese sentido, la consultora LCG estimó que en octubre y noviembre los
ingresos que ajustan por movilidad como las jubilaciones habían caído 18,3%
interanual y 19,7% respectivamente -previo al ajuste de diciembre-, en tanto
los salarios formales empeoraron 10,7% y 12%.
"Sin embargo, no todas las provincias sufren la caída del consumo
de igual manera. Para las 5 más afectadas (sobre todo las provincias del norte
del país), el desplome supera el 20% interanual. En el otro extremo, las 5 que
sufrieron menores pérdidas registraron bajas de menos del 10% (entre ellas,
la CABA)",
precisó la firma en un reporte.
Di pace añadió que subieron las operaciones con tarjeta de crédito en un
pago o hasta tres cuotas a pesar de las altas tasas de interés, y también vía
débito.
Por ejemplo, en el canal mayorista las familias se endeudaron un 77% más
para pagar sus compras. "Lo que se compró fue con crédito", advirtió.
Es que esta modalidad fue la más utilizada, al llegar a un tercio del monto
consumido.
Entre los factores a tener en cuenta para una reactivación, Di Pace
mencionó la tasa de interés, el dólar "que se va a empezar a mover por la
incertidumbre de las elecciones y la banda de flotación", y el cierre de
las paritarias que determinarán el grado de recuperación del poder adquisitivo.
Hasta entonces, se vienen meses con datos negativos porque se compararán con
los mejores del 2018, antes de que se iniciara la corrida cambiaria.
En LCG son más optimistas: "la entrada en vigor de nuevas
paritarias sumado al arrastre que implican las cláusulas de revisión aplicadas
a fines de año darán aire a los ingresos", consideraron, aunque aclararon
que la mejora en las prestaciones de Anses "se
demorarán un poco más, dado que, desaceleración de la inflación interanual
mediante, podrá mostrará variaciones positivas recién durante los últimos meses
del año".
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