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Por Mariano Cuparo Ortiz
– El vicepresidente del BCRA, Gustavo Cañonero,
dio señales de que no habrá bajas de la tasa de interés en el corto plazo, contrario a las exigencias de
buena parte del mundo productivo, virtualmente ahogado por el racionamiento del
crédito. Para la autoridad monetaria, la economía argentina presenta una
particularidad: el impulso del crédito no genera crecimiento de la actividad
económica sino que el orden es al revés, el crecimiento genera mejoras en el
crédito. Así, la prioridad es estabilizar las variables nominales, que eso ponga
a las máquinas a funcionar y que entonces el crédito reactive.
Cañonero recogió el guante de las críticas y afirmó: "Hay mucha
preocupación sobre que un programa monetario tan exigente como el que estamos
aplicando impide el crecimiento crediticio y que eso tiene impacto en la
actividad. En realidad si se observan los datos se ve que en los últimos años
siempre la suba del PBI anticipa a la del crédito y no al revés. En Argentina
no pasa que el crédito genere crecimiento"
Y agregó: "Una explicación para este fenómeno es que el crédito en
Argentina es apenas el 5% del producto y nada más. En otros países esa
proporción es mucho más grande. Esto ayuda a pensar que una vez que haya
estabilidad y veamos indicios de recuperación veremos una recuperación del crédito".
En esas frases se resume el laberinto de la economía actual. Ante cada
dato de desplome de la producción y de uso de capacidad instalada, los
empresarios destacan que la caída del consumo interno, y a la vez las tasas de
interés exorbitantes, que impactan en unos costos ya crecientes por la
inflación mayorista de 73,5% interanual, hacen impensable la idea de una
recuperación para el sector productivo.
Desde el BCRA separan
algunas de esas variables y entienden que, para la producción, mucho peor que
una tasa alta es una macro inestable como la del período abril-septiembre del
2018, con el tipo de cambio disparándose y arrastrando consigo a los precios y
a la capacidad de compra de los salarios. Los empresarios exigen tasas más
bajas y el BCRA teme
que al bajarla se dispare el precio del dólar.
"Este sistema monetario está cumpliendo su cometido de promover
cierto orden nominal. Un orden que ahora parece menospreciable pero si se
recuerda en dónde estuvimos en septiembre, con esa inestabilidad nominal, es un
logro fundamental. Los resultados fueron muy satisfactorios. La inflación baja
gradualmente y la demanda de dinero se recupera. Estamos muy lejos de haber
resuelto el problema. La tasa sigue muy alta. Lo poquito que hicimos casi no
cambia el cuadro de largo plazo. Lo más importante que todos debemos entender
es que no hay magia y que esto sólo se resuelve en el tiempo", afirmó
Cañonero.
Pero lo cierto es que la propia estabilidad nominal genera dudas en un
año de elecciones. Ayer Cañonero fue consultado por una potencial suba del
precio del dólar hasta el techo de las bandas. Una depreciación semejante, en
el esquema actual, no podría ser contrarrestada con la intervención de la
autoridad monetaria vendiendo divisas. Todo ese margen implicaría una
devaluación de 30% y según la Fundación Germán Abdala llevaría a una inflación
cercana al 40% (ver página 7).
Polémico, Cañonero desestimó preocupaciones al respecto: "Déjennos
disfrutar este período de estabilidad. Siempre hay algo de qué preocuparse pero
ustedes despreocúpense. La gente más que escaparse de los pesos quiere
recuperarlos. Hay que tender de a poco la flotación y no a todo lo contrario.
No es un tema que nos preocupe y hoy la pregunta más adecuada es cuántos más
dólares va a comprar el BCRA".
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