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Por Francisco Martirena
- Después de la cumbre que protagonizaron el presidente Mauricio Macri y su par
de Brasil,
Jair Bolsonaro, para avanzar en la flexibilización del Mercosur, el
mayor socio comercial reducirá en el corto plazo el arancel externo común en
los sectores de bienes de capital e informática, lo cual encendió las alarmas
en la industria local.
Fuentes diplomáticas brasileñas informaron a BAE Negocios que
"el arancel caerá en forma unilateral para bienes de capital e
informática", y adelantaron que "baja a cero o un porcentaje muy
inferior". Consultadas sobre un posible impacto en la industria nacional,
dijeron que "la Argentina no es muy competitiva en esos rubros, de todas
formas".
La respuesta desde el sector fabril no tardó en llegar. Fuentes de
empresas nucleadas en la Asociación de Industriales Metalúrgicos ( Adimra) manifestaron que
"más allá de que tal vez la consecuencia no sea tan grave, preocupa la
decisión de Brasil de
abrir su mercado a todo el mundo, porque lo mismo seguirá con otros segmentos
metalúrgicos seguramente". Asimismo, desmintieron que la Argentina no sea
competitiva: "Esperemos que no sea el inicio de medidas que perjudiquen la
relación con Brasil".
Un funcionario de la diplomacia argentina explicó, para clarificar el
escenario que puede sobrevenir con Bolsonaro en el poder, que "cualquiera
de los países del Mercosur puede
bajar el arancel externo sin consultar al resto de los socios". "Lo
que no puede hacer es subirlo, sin un consenso previo, a menos que el producto
esté en la lista de excepciones", señaló la fuente. En esta dirección,
marcó que "con los bienes de capital seguramente no habría conflicto, pero
siBrasil toma
medidas con otros bienes puede hacer ruido".
Al gran eje del arancel externo, que finalmente no se eliminaría como se
especuló inicialmente, se suman las negociaciones comerciales que Bolsonaro
comenzará con un conjunto de países como los Estados Unidos o Israel, por citar
dos de los ejemplos más importantes. Las fuentes brasileñas ratificaron que
habrá conversaciones con varios países y que "esto puede derivar en una
pérdida de mercado para la Argentina porque ingresará competencia extranjera".
El plan regional es conservar el arancel externo pero con una reducción
tanto de los sectores industriales alcanzados, como de los porcentajes de los
aranceles. Bolsonaro es el principal impulsor de una fuerte flexibilización que
podría significar una virtual transformación de la unión aduanera en una zona
de libre comercio.
En la actualidad, los exportadores argentinos a Brasil son alrededor
de 3.000 empresas (muchas pymes industriales) que mantendrían su beneficio de
ingreso sin pago de arancel, pero perderían la exclusividad con esa preferencia
arancelaria y se someterían a una competencia con empresas de terceros países.
"Se entiende que el propósito es lograr que el rígido arancel externo común,
que es de los más altos del mundo hoy, sea reducido", afirmó el consultor
en temas comerciales internacionales, Marcelo Elizondo.
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