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Por Juan Bergelín - En cada aparición pública, los hacedores de
política monetaria suelen ser extremadamente cuidadosos en cada palabra que
eligen ya que, saben, sus discursos luego son analizadas minucionsamentes por
el mercado para adelantarse. Ayer, primero desde Davos y más tarde desde el
microcentro porteño, el presidente y el vicepresidente del Banco Central dieron
algunas pistas sobre el futuro inmediato de las tasas de interés en pesos y cómo podrían seguirán las compras
de dólares por parte del organismo cuando la divisa perfora el piso de la zona
de no intervención, que hoy tienen un tope de u$s50 millones diarios.
Desde la exclusiva villa en los Alpes suizos, después de terminar su
exposición en el panel sobre mercados emergentes en el Foro Económico Mundial,
el titular del Central, Guido Sanlderis lanzó la primera señal: “vemos que el
apetito por el peso está volviendo”.
La frase cobra fuerza en un contexto en donde el BCRA viene llevando a
cabo un esquema estrictamente monetario, con la meta de crecimiento cero de la
base monetaria, y en donde el comportamiento de la demanda de pesos es la clave
para aumentar o no las compras de dólares. De hecho, desde el Central aclararon
en más de una oportunidad que sus intervenciones no buscan ponerle un piso a la
cotización ni mucho menos sino únicamente inyectar pesos al mercado, ya que la
lectura lógica que hacen ante una baja del dólar es que hay más demanda de pesos.
En la rueda de prensa, de todos modos, Sandleris intentó no dar muchas más pistas
sobre lo que harán en los últimos días de enero, cuando el Comité de Política
Monetaria (COPOM) se reúna para definir si mantienen o no el límite
autoimpuesto de u$s50 millones diarios y destacó que “el comité está siendo muy
prudente”. En ese sentido, y manteniendo la cautela que viene mostrando en los
últimos meses, agregó: “no queremos inyectar muchos pesos muy rápido”.
Un par de horas más tarde, desde el Salón Boch, en el tercer piso de
Reconquista 266, el vicepresidente del BCRA, Gustavo Cañonero, acompañado por la vice
segunda, Verónica Rappoport y por el subgerente general de investigaciones
económicas, Mauro Alessandro, tomó la posta para presentar el Informe de
Política Monetaria (IPOM) y aprovechó para aportó algunos datos más
respecto a qué indicadores tendrán en cuenta a la hora de decidir el nuevo
límite de compras.
Las claves para decidir el nuevo límite
“Se definen totalmente subordinados al impacto
monetario. No hay nada detrás de eso. Y el impacto monetario es algo que
nosotros evaluamos de acuerdo a lo que estamos observando en términos de la
demanda de dinero”, explicó Cañonero ante un auditorio repleto, con
economistas, banqueros y parte del directorio escuchando atentos cada palabra.
“Cuando definimos este impacto posible para enero calculamos que nos sentíamos
cómodos con una aumento de la base monetaria por expansión de actividades
cambiarias de hasta 2% de la base porque era lo que nos dejaba cierta
tranquilidad de que era manejable”, agregó.
Según explicó, a fines de diciembre, cuando definieron el límite de
compras de enero, previeron que la emisión que generarían “parecía ser
absorbible por la demanda de dinero de acuerdo a lo que venía siendo el
comportamiento de los últimos días”. De cara a la reunión de la semana que
viene agregó: “Ese mismo análisis es el que estamos haciendo hoy para definir
en los últimos días de enero los que van a ser los parámetros de intervención
para el mes de febrero. Siempre esos parámetros se subordinan a lo que nosotros
entendemos que es un impacto manejable de acuerdo a nuestro análisis”.
En el mercado, las palabras de Sandleris primero y las de Cañonero más
tarde, dejaron la impresión de que lo que hará el BCRA será elevar el monto
máximo de sus compras, en base a la mayor demanda de pesos, y en un contexto en
el que el tipo de cambio sigue operando por debajo de la zona de no
intervención.
La lectura del mercado
“Veo bastante lógico que pongan en la banda inferior el mismo límite de
u$s150 millones por día y daría una señal de un BCRA que puede intervenir un poco más
fuerte”, explicó Amilcar Collante, economista de CESUR.
En la misma línea, Federico Furiase, del Estudio Eco Go considera que
el BCRA“tiene margen para amplia el límite de
comprar debajo del piso y van a usar ese margen o no sobre todo en función del
impacto monetario y en cómo proyecten la demanda de dinero”. El economista, de
todos modos, cree que en el organismo monetario seguirán siendo prudentes y
mantendrán un límite de la expansión monetaria acumulada en el mes, en función
de un porcentaje de la meta de base monetaria del mes, que hoy es el 2 por
ciento.
“La demanda
de dinero de febrero puede darle cierto margen pero va a depender mucho de cómo
este el nivel de actividad y por eso lado impacta sobre la demanda estacional
de pesos”, destaca Furiase. Además, agrega
el BCRA también debe tener prudencia en que esos pesos que emite después no se
vuelquen al dólar, “con lo cual hay que mirar tanto la
demanda transaccional de dinero, como la demanda de activos en pesos que
definen el equilibrio dólar/ tasa de interés”.
Santiago López Alfaro, socio de Delphos Investment, también cree que
el BCRApodría elevar el límite diario de compras y
cree que es clave para que la tasa baje. “La tasa está muy alta y esto está
favoreciendo mucho el carry trade, apreciando el tipo de cambio y pegándole a
la economía. El Central es muy cauteloso para que no vuelva la inflación, pero
lo importante es que la economía se reactive”, sostiene el economista.
Bajar la inflación, a largo plazo
En referencia a la inflación, tanto desde Davos como desde la sede del
Banco Central el mensaje fue el mismo: “va a llevar varios años bajar la
inflación”.
"Se han corregido buena parte de los desequilibrios que acarreaba
nuestra economía, y reducir la inflación es el gran desafío pendiente para este
Banco Central, pero que no será tarea de un solo año", disparó Sandleris desde Suiza. En la misma línea,
Cañonero, dijo que “no hay magia” para bajar la inflación y que “se resuelve
solo en el tiempo, manteniendo una disciplina de forma inquebrantable, con
prudencia y perseverancia”.
En donde fue más claro el BCRA es en cuanto al nivel de tasas, que
si bien es endógena, prevé que seguirán altas, al menos en el mediano
plazo. “Para que nosotros veamos bajas
más significativas en la tasa de interés, además de ver bajas significativas de
la inflación, tenemos que ver bajas significativas de la volatilidad de esa
inflación. Y eso va a llevar tiempo”, adelantó el vice del Central.
Camino a una mayor flotación
En otro orden, Cañonero defendió la amplitud de la banda que define la
zona de no intervención y dijo que justamente lo que se buscó al definir esos
valores era que no fuese acotada. "La idea es ir convergiendo a la
flotación, y no todo lo contrario", disparó
El vice del BCRA aprovecho para responder a las
críticas del impacto que tienen el apretón monetario sobre la economía, con un
estragulamiento del crédito y acudió a un gráfico en el que se comparaba la
evolución de la actividad económica con los préstamos al sector privado.
“Siempre el PBI anticipa al crédito y no al revés. El crecimiento (del PBI) es
el que genera demanda por crédito y nunca en Argentina el crecimiento del
crédito ha generado crecimiento del PBI”.
Una de las principales razones es la escasa penetración del crédito en
el país, con apenas 5 puntos del Producto Brito Interno. Por eso, agregó, “una
vez que estén dadas las condiciones de estabilidad y comencemos a ver los
primeros indicios de recuperaciones ahí vamos a ver una recuperación del
crédito”.
En ese sentido, apuestan a que el sector externo ayude a impulsar al
crecimiento de la economía, y a “suplir la falta de vigor de la demanda
doméstica”.
En parte hubo que leer entre líneas las palabras de los banqueros
centrales y en otros temas fueron más directos. De una forma u otra el mercado
sabe que las tasas no van a bajar de manera significativa en el mediano plazo y
mientras se prepara para un aumento en el límite de compra diaria a partir de
febrero.
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