Mientras Guido Sandleris continuaba con su agenda en Davos, Suiza, el
vicepresidente del Banco Central, Gustavo Cañonero, presentó los resultados más
destacados del Informe de Política Monetaria (IPoM) y destacó que la idea del
esquema puesto en marcha en octubre es "ir convergiendo a la
flotación".
De esta forma, descartó las
recomendaciones que Domingo Cavallo hizo públicas dos días atrás en las que
insistía en la necesidad de acotar las zona de no intervención y quitar las
restricciones autoimpuestas a la venta de dólares.
Es que desde el actual tipo de cambio hasta que el Banco Central pueda
salir a ofertar billetes estadounidenses, la cotización puede saltar más de
30%. Si la demanda de pesos se pasara al dólar hoy, esto
equivaldría a que el Banco Central no hiciera nada hasta que el tipo de cambio
arriba superara los $50. Y cuando lo hiciera la oferta diaria no sería suficiente
para evitar que se vuelvan a espiralar los precios.
Junto con su par, Verónica Rappaport, y el economista en jefe de la
institución, Mauricio Dalessandro, Cañonero resaltó que el esquema monetario
puesto en marcha en octubre "está cumpliendo su cometido de volver a
promover cierto orden nominal". A su vez, consideró que los resultados
hasta el momento son "muy satisfactorios" porque "la inflación
está bajando gradualmente" y "los distintos engranajes del sistema
monetario empiezan a mostrar sus rol".
"El esquema está funcionando como
nosotros esperábamos que funcione, lo que no es un dato menor",
sostuvo.
Según explicó Cañonero, la demanda de circulante estacional de diciembre fue
"muchísimo más fuerte de lo que habíamos estimado" y por eso es que
en ese mes se dio una pausa en la baja de la tasa de interés y que también se
reflejó en que la demanda de pesos hiciera bajar al dólar debajo de la zona de
no intervención. "Hoy llevamos totalizados 290 millones de dólares",
resumió Cañonero.
Hacia adelante, el vicepresidente del Banco Central adelantó que en este enero
el compromiso de agregados monetarios "vamos a estar justitos, pero vamos
a estar cumpliendo nuevamente".
En el primer trimestre no se espera que el baje la inflación por el impacto de
los precios regulados, "pero en el segundo trimestre se espera que se vea
con más nitidez" la baja gradual de la inflación.
"El esfuerzo está y lo vamos a seguir
sosteniendo todo lo que sea necesario", agregó Cañonero antes de
enfatizar que el compromiso del Banco Central es con la base monetaria, no con
el tipo de cambio ni con la tasa de interés. Por eso, los aumentos en la base
monetaria "van a ser muy lentos y paulatinos".
A la hora de explicar la elevada tasa de interés nominal de política monetaria
que el Banco Central paga por las Leliq, el economista evaluó que la tasa real
que resulta de ella depende no solo de la inflación esperada, sino de su
volatilidad, la cual no es estable y por lo tanto tampoco es tan estable la
remuneración que deja indistinto a un individuo entre tener instrumentos en
pesos u otro activo. "Para que nosotros veamos bajas más significativas de
la tasa de interés, además de ver bajas significativas en la inflación, tenemos
que ver bajas más significativas de la volatilidad de la inflación. Y eso va a
llevar tiempo", aseguró Cañonero.
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