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Por Ignacio Ostera - El 80% de la inversión extranjera que entró al país durante los tres
años de la gestión de Cambiemos fue destinada a comprar activos financieros, al
totalizar casi u$s29.000 millones, estimó un trabajo del Observatorio de
Coyuntura Internacional y Política Exterior (Ocipex). Según el informe
elaborado por Sofía Sternberg y Emanuel Bouza, de esa cifra sólo quedó en la
Argentina el 20%, ya que el resto del flujo emigró con la corrida cambiaria del
año pasado.
Esta apuesta a la "hot money", como se conoce en el mercado a
este tipo de capitales que ingresan y salen de un día para el otro, fue una de
las claves que le permitieron al Gobierno mantener el dólar planchado desde
fines de 2016 y todo el 2017. Así, se profundizó un atraso cambiario que
favoreció el triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas, al tiempo
que el drenaje de divisas por las importaciones y el turismo no paraba de
crecer, hasta que el chorro se cortó abruptamente en el otoño de 2018 y el tipo
de cambio saltó más de 100%.
El puntapié inicial lo había dado el ex ministro de Hacienda Alfonso
Prat Gay cuando eliminó una resolución del 2005 que establecía un encaje del
30% por un año para los flujos provenientes del exterior y acortó de 365 días a
120 días el plazo mínimo de permanencia. De esta manera, la inversión en
cartera sumó u$s1.925 millones y se ubicó por debajo de los u$s2.561 millones
que se volcaron a la economía real. Al mismo tiempo, desde el Banco Central se
amplió la autorización para compra de dólares de u$s2.000 a u$s2 millones
mensuales para personas físicas y definió que habría libre salida por igual
monto.
Sin embargo, el sucesor de Prat Gay y actual titular de la cartera
Nicolás Dujovne fue más lejos y directamente eliminó por completo cualquier
restricción de permanencia para estos capitales golondrina. En ese sentido, la
inversión en cartera escaló 720% en 2017 para llegar a u$s15.783 millones,
mientras que la destinada a la economía real se mantenía en los mismos niveles,
ya que fue de u$s2.497 millones, seis veces inferior.
Es decir que de los u$s30.000 millones de déficit con los que terminó la
cuenta corriente ese año, la mitad se financió con este flujo de capitales de
corto plazo.
El documento precisa que el pico se observó en septiembre, justo antes
de las elecciones generales: entraron u$s2.776 millones y el 97,1% fue al
"carry trade" a sacar provecho de las tasas altas y un dólar
planchado.
Esto ubicó a la Argentina segunda en el ranking de países que más
recibieron inversiones en cartera en relación al PBI y, junto con China, se
llevaron dos tercios de lo que entró a naciones emergentes, recuerda el
trabajo.
Cuando el grifo de dólares se cerró al término del primer cuatrimestre
de 2018, la inversión en cartera registró su primer rojo desde la salida de la
Convertibilidad. "Desde entonces, y hasta diciembre de 2018, el ingreso de
capitales financieros promedió u$s858 millones por mes, mientras que la media
mensual de egresos fue de u$s1.661 millones", puntualiza el reporte.
"De los u$s28.976 millones de inversiones de cartera que arribaron
en los últimos tres años, ya emigraron u$s23.738, un 81,9% del monto
total", advierte el Ocipex. La mayor parte, fue a parar a títulos de deuda
y Lebac que arrojaron rendimientos de hasta 13% anual en moneda dura. Esa fuga
fue financiada con reservas, los dólares del FMI y de colocaciones del Gobierno
nacional.
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