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Por Alejandro Colle - El dólar comienza la semana 2%
debajo del piso de la zona de no intervención. El Banco Nación fijó en $37,03
el cierre de la divisa mayorista y en 38 redondo para el billete minorista. Más
de 73 centavos separan el precio del dólar en el Mercado Único y Libre de
Cambios (MULC) del límite inferior de la zona, distancia que se fue ampliando a
lo largo de la última semana, pese a las compras diarias de u$s50 millones del
Central.
Una de
las principales causas de la baja del dólar es el renovado apetito de los
fondos de inversión por los mercados emergentes. Tanto sea para colocarse en
bonos como en acciones, a través de fondos o ETF, en las primeras
3 semanas de enero se advirtió un fuerte flujo de capitales hacia estos
mercados, que volvieron a llamar la atención de estrategas y portfolio managers
a partir de dos datos concretos.
El
primero, que la Reserva Federal puso en pausa la prevista suba de tasas para
este año. La prioridad es la marcha de la economía y, más allá de las
estimaciones de menor crecimiento global realizadas por la directora gerente
del FMI, Christine Lagarde, impacta el shutdown de 34 días del Gobierno
norteamericano y que le costará a los EE.UU. medio punto de crecimiento este
año.
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El
segundo, que se anticipa la posibilidad de que la Fed ponga en práctica antes
de lo esperado el fin del endurecimiento de la política monetaria (Quantitative
Tightening).
Más
liquidez y tasas estables fueron los ingredientes que dispararon la vuelta de
los grandes fondos a mercados emergentes. Cifras estimativas muestran un flujo
progresivo tanto a bonos como a equities. Un cálculo provisorio al día 24 de
enero sugiere que en apenas 3 semanas de negocios regresaron a emergentes la mitad
de los u$s38.000 millones que se fueron en 2018.
Parte de
esos fondos se destinaron a ADR de acciones argentinas que cotizan en Wall Street
y otro tanto a bonos soberanos. Acciones de bancos ganaron 24%, el ETF de
papeles argentinos (ARGT) avanzó 14,6%, casi el doble
de la suba del que sigue al equitiy de emergentes (EEM). Y el riesgo-país se
desplomó de 830 a 666 puntos básicos en menos de un mes.
Pero
también la combinación de este escenario externo favorable y el contexto local
de altísimas tasas reales y dólar aletargado está atrayendo a los entusiastas
del “carry trade”. Si había alguna duda, se disipó el viernes cuando el dólar
se derrumbaba con un volumen operado de más de u$s850 millones y compresión de
la tasa implícita en el futuro de febrero.
Frente a
este panorama, varios economistas y traders comenzaron a preguntarse más
insistentemente qué debería hacer el Banco Central. A una semana de la reunión
mensual del Comité de Política Monetaria (Copom), donde se definirán los
lineamientos de febrero, hay quienes opinan que hay margen para bajar más
aceleradamente las tasas de interés de las Leliq.
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