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Por Claudio
Zlotnik - La pasta dental Colgate de 90
gramos que en el Día cuesta $63,39, en Coto vale $29,93. Una diferencia del
111%. El mismo paquete de galletitas Express que en Carrefour se consigue por
$14,23, en los autoservicios chinos está a $23,25; una diferencia que supera el
63%. La Coca Cola de un litro y medio cuesta en el Día $60,20, mientras que en
el Carrefour Express se expende a $70; una variación del 16,6%.
Se sabe: durante los procesos de elevada inflación, se pierden
las referencias de los precios. Los consumidores dejan de tener conciencia
sobre lo que valen las cosas.
Para peor,
las grandes cadenas de supermercados lanzan promociones, los viernes, sábados y
domingos, que en épocas de crisis suelen extenderse uno o dos días adicionales
en algunas semanas.
Lo que llama la atención de este período es la magnitud de la amplitud
de las diferencias de precios. Una tendencia que se profundiza en momentos de
vacas flacas y que demuestra que algunas cadenas utilizan el “gancho” de una
oferta para atraer público y terminan cobrando mucho más caro otros productos
de la mesa familiar.
Justamente,
uno de los elementos que más llama la atención de la disparidad de precios es
que se trata de productos de la canasta básica. Incluyendo a la leche, que
podría identificarse como un verdadero “commodity” en el negocio de los
supermercados.
El sachet
de La Serenísima cuesta un 10% más en Jumbo que en los autoservicios de origen
chino ($31,83) En las demás cadenas de supermercados valen entre $33 y $35.
Los datos
figuran en el último informe de la CESyAC (Centro de Educación, Servicios y
Asesoramiento al Consumidor), en un rastreo que se realizó durante diciembre en
las cadenas Carrefour, Coto, Jumbo, Día y Carrefour Express, además de los
autoservicios chinos, en la Capital Federal.
Y no sólo
eso: también se pudieron verificar diferencias entre lo que cobran las grandes
cadenas según se encuentren instaladas en la zona norte o en la zona sur de la
Ciudad de Buenos Aires.
Una canasta de productos de consumo masivo -constituida por alimentos,
bebidas y productos de higiene- que en la zona sur de la Ciudad tiene un valor
de $13.683; en la zona norte cuesta $14.417. Un 5,4% más, un diferencial que se
va ensanchando mes tras mes, ya que la inflación del
norte supera a la del sur.
“Las referencias de los precios se fueron
perdiendo a partir de 2014, tras la devaluación y el impulso de la inflación. La
disparidad entre los comercios se fue acrecentando desde ese año y empeora”,
señala Juan Aviano, director del CESyAC, en diálogo con iProfesional.
Cabe
destacar que los alimentos se encarecieron un 51,5% promedio el año pasado, una
cifra que está por encima de la evolución del índice de precios (47,6%).
Dispersión
en el rubro alimentos
Para
efectuar el detallado reporte, el equipo del CESyAC relevó un grupo de 20
comestibles envasados, cada uno con su marca y gramaje. También tomó seis
cortes de carne; 11 artículos de limpieza e higiene; 10 frutas y verduras y
tres bebidas.
La
diferencia de precios entre las distintas cadenas (y también con los autoservicios)
se dio en todos los productos, con excepción de uno: el aceite de girasol. La
botella de un litro y medio de la marca Cañuelas se consigue entre $92 y $93 en
todos lados.
Entre el
resto, las diferencias son notables, con el pico antes mencionado del 111% en
la pasta dental.
En el caso puntual de los alimentos, la mayor distancia -del 76,4%- se
nota en los medallones de carne Swift. El paquete llega a los $142 de Jumbo
contra los $80,50 de Carrefour.
En el kilo
de harina, la diferencia de precio llega al 48,1% ($40,67 en el “chino” contra
$27,47 de Carrefour). En el medio se encuentran las demás cadenas.
Semejantes
distancias superan, en estos casos, la evolución anual de la inflación.
En el caso
de la yerba, la diferencia entre los distintos comercios llega al 42,3%. El
paquete de medio kilo de Unión Suave cuesta $53,24 en Día pero salta a $75,67
en el Carrefour Express.
Otro
artículo preponderante de la canasta básica alimentaria, como es el azúcar,
también sufre de notorias variaciones en las góndolas. El paquete de un kilo de
la marca Dominó vale $23,15 en la tienda Día y, en el otro extremo, $30 en los
autoservicios chinos. La diferencia trepa al 29,6%.
Entre los otros súper se consigue en $25,40 en Carrefour y a $28,30 en
Jumbo, lo que convalida que esta amplitud en las góndolas, lejos de ser un
hecho aislado, es más bien una práctica comercial que obliga a los consumidores
a buscar las mejores alternativas entre las distintas cadenas.
El café La
Morenita, la presentación de un cuarto kilo, muestra una disparidad del 27,9%.
Entre los $65,63 de Coto y los $84 de Jumbo. En el caso de la manteca, la
diferencia también ronda el 30%. Lo mismo que en el paquete de salchichas de
seis unidades.
De esta
enorme amplitud no se salva la carne. Ni la vacuna -en la tapa de asado la
diferencia trepa a casi 23%- ni en el caso del pollo: el kilo cuesta $55,9 en
Carrefour pero $90,37 en Día.
Incluye
también a los productos de limpieza e higiene. En el caso de la lavandina, la
diferencia llega al 83,3%: entre los $18,06 de Jumbo y los $32,89 de Día. Y el
caso de la pasta dental descripta al comienzo.
También
existen diferencias notables en frutas y verduras: de hasta 60% en el valor del
zapallo, las manzanas y de las papas.
Precios
descuidados
Ni siquiera
existe, por lo visto en este relevamiento, un comportamiento uniforme que le
permita al consumidor saber de antemano los comportamientos de las cadenas
comerciales.
Los autoservicios chinos -eso sí- parecen ser los más baratos a la hora
de comprar frutas y verduras, siempre en comparación con las grandes superficies.
En su
diálogo con iProfesional, Juan Aviano destaca un hecho relevante: la
pérdida como referencia del programa de “Precios Cuidados”.
Es cierto
que el actual Gobierno ha ido renovando el plan pero ocurren dos cosas que
juegan en contra de su funcionamiento.
Constantemente
se modifican los productos de la lista, con lo cual un artículo puede
mantenerse sin aumentos durante un cuatrimestre, pero luego sale y se pone al
día. Cuando sale, entra otro que ya venía actualizado. Conclusión: los productos de la lista no difieren demasiado del
resto. Con la excepción de aquellos con poca salida, como puede ser la
mermelada light de damascos.
Existe un
control nulo de las autoridades. Eso significa que el cumplimiento del programa
queda en manos de los supermercados. Y cada uno pone a la venta aquellos que
más les conviene.
Conclusión:
el plan de “Precios Cuidados” perdió la cualidad de referencia de los precios
de los alimentos.
“De los 500 productos que integran la lista, los supermercados tienen,
en promedio unos 150”, comenta Aviano. “Al dejar de ser obligatorio, el
programa quedó desarmado”, agrega.
Sin dudas,
la estrategia sobre los precios cubrirá la agenda pública, al menos durante la
primera parte del año.
El Banco
Central ya adelantó que la inflación se
situará en torno del 2,5% mensual durante el primer trimestre. Se trata, por
ahora, del efecto por el anunciado aumento de las tarifas y el transporte.
De ahí en adelante, las expectativas se posarán sobre el efecto de los
incrementos tarifarios (ya anunciados) para el segundo trimestre. Y sobre los
denominados impactos de segunda ronda, que se basan en los aumentos de precios
dados los incrementos de los costos.
Las
consultoras que responden el Relevamiento de Expectativas de Mercado que
realiza el Banco Central prevén una inflación del
27,5% para este año, un nivel elevado para las expectativas iniciales del
Gobierno, que necesita bajar la dinámica inflacionaria para hacer más
consistente su plan de estabilización.
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