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La fuerte
apreciación del dólar en la
Argentina durante 2018 trastocó la economía del país y alimentó una inflación récord.
Por eso,
sorprende a muchos la tendencia actual de la moneda estadounidense, que no sólo
se mantiene estable, sino que se desliza por el límite inferior de la “banda de
flotación” establecida por el Banco Central.
El “índice Big Mac” realizado por la revista The Economist podría dar la
explicación de por qué ahora el billete estadounidense "se hunde". La Argentina tiene, en dólares, la
hamburguesa más barata de la región, lo que según un análisis de IDESA, indica
que el dólar alto es
transitorio y seguirá bajando.
La famosa
hamburguesa de Mc Donald se utiliza para comparar los tipos de cambio entre
países. Con este indicador, el dólar en
Argentina aparece bastante desalineado a los países vecinos.
"Esto
puede alcanzar para ajustar transitoriamente el sector externo pero sigue
pendiente lograr competitividad por vías más genuinas", señala IDESA.
Por qué
baja el dólar
El dólar se mostró
particularmente tranquilo en el comienzo del 2019. Habiendo transcurrido una
severa crisis cambiaria en el 2018 y siendo enero un mes históricamente
propenso a devaluaciones, llamó la atención que se mantuviera en $37 (tipo de
cambio mayorista) con tendencia a la baja. La pregunta que se impone es qué
factores explican esta tranquilidad y cuál será su devenir para el resto del
2019.
"En
economía se suele apelar a la teoría de la Paridad del Poder de Compra para
explicar cómo operan los factores subyacentes en las variaciones de las monedas
entre países", sostiene IDESA.
"Planteada
de manera simplificada, la idea es que el
tipo de cambio entre dos países debería tender a moverse en la dirección de
hacer que una misma canasta de bienes tenga un costo similar en ambos países independientemente
de la moneda que se utilice".
Bajo esa
premisa, la revista The Economist utiliza desde 1986 a la hamburguesa Big Mac
como un bien modelo para evaluar los tipos de cambio.
De acuerdo
con información publicada por la revista The Economist, surge que entre julio
2017 y enero 2019:
- En
Uruguay una hamburguesa Big Mac pasó de costar u$s4,5 a u$s4,3.
- En Chile el precio pasó de u$s3,8 a u$s3,9.
- En Argentina, en cambio, la Big Mac pasó de costar u$s4,1 a u$s3,0.

Estos datos
muestran que mientras en el 2017 la Big Mac costaba en Argentina más o menos lo
mismo que en los países vecinos, luego de
la devaluación pasó a ser entre un 30% a un 45% más barata que en Chile y
Uruguay, respectivamente.
Los cambios
se explican porque mientras en Chile y Uruguay prevalecen la baja inflación y
la estabilidad del tipo de cambio, en la Argentina la fuerte devaluación no fue
compensada totalmente por el aumento de los precios. Mientras el dólar pasó de $17
a $37 (120% de incremento) la Big Mac costaba $70 en julio 2017 y pasó a costar
$110 en enero del 2019 (57% de aumento).
"Según
la teoría de la Paridad del Poder de Compra lo que el precio de la Big Mac
sugiere es que el dólar en
Argentina está sobrevaluado. Por eso no debería sorprender la baja
del dólar de las
últimas semanas y que se mantenga la tendencia al alza de los precios
internos", afirma IDESA.
En otras
palabras, el precio de la hamburguesa en la Argentina está presionando por
volver a los u$s4 como en el resto de la región. En el mismo sentido, el precio
de la Big Mac está alertando que el “dólar alto” es
transitorio ya que la inflación hará que el tipo de cambio real vuelva a bajar.
Dólar y
competitividad
"La
devaluación corrige la escasez de dólares reduciendo las importaciones y el
turismo al exterior. Pero menos impactos caben esperar por el lado de aumentar
las exportaciones, ya que parte de la suba del dólar se compensó
con mayores impuestos a las exportaciones y menores reintegros (devolución del
IVA por las ventas al exterior) para hacer frente a las necesidades
fiscales", evalúa IDESA.
Y agrega
que "las exportaciones requieren proyectos de largo plazo que no son
viables en condiciones tan inestables como las que generan las
devaluaciones".
El análisis
también sostiene que el ajuste es tan costoso (caída en el consumo, inversión,
empleo y salarios) que es muy difícil sostenerlo en el tiempo. Por eso apenas
se morigeran los problemas en la balanza de pagos, "el tipo de cambio real tiende a volver a apreciarse generando
las condiciones para un nuevo ciclo que volverá a terminar en otra crisis
devaluatoria".
Desde IDESA
concluyen que la manera de "romper con esta perversa lógica" es
mejorar la competitividad por vías más genuinas. "Esto es, no esperar que
sea la devaluación la que resuelva los problemas de competitividad sino generar
ganancias de productividad".
Y
recomiendan poner los énfasis en desplegar estrategias para exportar más en
lugar de importar menos. Además, indican que esto "requiere un sector
público financieramente sustentable con menos presión impositiva, mejores
regulaciones y servicios tendientes a generar capacidades exportadoras".
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