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Por Daniel Sticco
- Una parte del mercado no teme volver a pesos para
colocarse en tasa de interés que iniciaron un recorrido bajista, a contramano
de la divisa que se mueve en el subibaja (Adrián Escandar)
Apenas transcurrieron cuatro meses del nuevo
esquema de política monetaria basado en el control estricto de la emisión de
pesos, y una política cambiaria con una zona de no intervención muy amplia
entre el piso y techo de la cotización del dólar, y ya se observan algunos
resultados virtuosos, pese a que no son pocos los economistas que no comparten
esos lineamientos.
Claramente, reconocen los profesionales
independientes, sin aspiraciones políticas, que se trata de una
estrategia guiada más por los fracasos de las innumerables experiencias
anteriores que por la convicción de sus beneficios en términos de aquietar las
expectativas, por su alto costo sobre la economía real, como a
menudo lo manifiestan los principales dirigentes de la industria, el agro y el
comercio, amén de las asociaciones de consumidores.
Del lado de las tasas de interés de
referencia que marcan cada corte diario de la subasta de las Leliq, se observa
que desde el 10 de enero, cuando el mercado comenzó a dar señales de mayores
necesidades de pesos y menos temores a desarmar portafolios, la tasa promedio pasó de 58,78% anual a 7 días y un
total en circulación de $831.454 millones, a 55,64% anual y $728.603 millones
tomadas por los bancos hasta ayer.
Se trató de una cancelación neta equivalente
a USD 3.000 millones, que contribuye a despejar los temores de recrear la bola de nieve que hasta junio
provocaba la regulación monetaria con Lebacs, habida cuenta de que
en apenas 20 días se pasó de una conversión de las Leliq a USD 22.285 millones
a USD 19.300 millones. Y en términos de reservas se redujo del 33,7% a 29,1 por
ciento.
En ese período, la compra diaria de dólares
de la autoridad monetaria acumuló USD 490 millones, apenas USD 10 menos de lo
que subieron las reservas en divisas, pese a que en ese tramo del mes se
registraron pagos a organismos internacionales por USD 85 millones, y
vencimientos de títulos de la deuda pública por USD 495 millones.
Mientras que el tipo de cambio mayorista
subió 45 centavos, a $37,75 por unidad, por efecto de la corrección forzosa de
ayer en 60 centavos, para que volviera a aproximarse al piso de la zona de no
intervención que para hoy se fijó en $37,835, muy lejos del techo que abrirá en
$48,932 por unidad.
Quedan dos ruedas para terminar enero y el
Banco Central deberá decidir qué estrategia seguirá en febrero: si mantendrá la
rigidez de la emisión cero; o intensificará la compra de dólares para
satisfacer la demanda de pesos del mercado.
Se sabe que la principal preocupación es evitar un cambio brusco de carteras,
por factores ajenos a la política monetaria, como el contexto internacional y
las expectativas en el ambiente electoral.
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