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Por Ignacio Ostera
- Los plazos fijos acortaron su duración a lo largo del último año y en el
mercado preocupa que puedan convertirse en una fuente de inestabilidad para el
dólar. Es que según datos del Banco
Central, las colocaciones a menos de dos meses de plazo por parte
del sector privado crecieron en casi $180.000 millones desde marzo pasado, un
70% más, y de esta manera explicaron dos tercios del incremento de $273.000
millones que hubo en total durante ese lapso.
De acuerdo a un informe de
Balanz Capital, los depósitos que van de 30 a 50 días equivalían al 61,38%
cuando inició el "torniquete monetario" del BCRA y
ahora esa cifra subió al 66,09%. Casi $700.000 millones del más del billón de
pesos invertidos en este tipo de instrumentos, cifra récord alcanzada en enero.
Para la firma, es clave
monitorear el comportamiento de los plazos fijos de corto plazo para mensurar
cuánto tiempo le queda al "carry trade". Con el dólar debajo del piso
de la banda de flotación, el mercado volvió a apostar a la tasa de interés en
moneda local, lo cual se refleja no sólo en las exitosas renovaciones de deuda
que consiguió el Ministerio de Hacienda sino también en la considerable suba
del 58% que tuvieron estas colocaciones.
En ese marco, se abre el
interrogante sobre la magnitud que alcanzará la oferta de dólares y si será
suficiente en caso de que la plata de los depósitos comience a pasarse a moneda
dura. Balanz advierte que en el BCRA creen
que los depósitos con plazo de hasta dos meses son capital de trabajo o para
transacciones y no representarían una amenaza de compra
"especulativa" de dólares, afirmación que "está abierta a
debate".
Por otro lado, si la economía
se reactiva las empresas demandarán más crédito y liquidez para recuperar el
inventario que hoy está en proceso de liquidación, y no para dolarizarse.
Además, la autoridad monetaria podría impulsar a los bancos a que incentiven a
los ahorristas a colocarse en plazos más largos con mejores rendimientos.
Al mismo tiempo, destacan que
altos funcionarios dijeron que no quieren alimentar otro proceso de
"amontonamiento" de carry trade como el que precedió a la corrida.
En cuanto a la oferta de
dólares, Balanz señala que el Tesoro mantendría unos u$s5.000 millones en su
cuenta del Central proveniente de los desembolsos delFondo Monetario Internacional aún no utilizados, a los
que luego se sumarán los del giro de marzo. Hacienda podrá intervenir en el
mercado cambiario mediante subastas para hacer frente a sus gastos en pesos y
con eso satisfacer parte de la demanda que haya por el billete verde, en una
operación que el secretario de Finanzas Santiago Bausili ubicó entre los
u$s6.000 y u$s11.000 millones, al término del primer trimestre.
En la firma financiera creen
que la cosecha agrícola jugará a favor al menos hasta junio, siempre y cuando
los minoristas, empresas y fondos no converjan en un "frenesí total"
de dolarización, como ocurrió con la "carrera loca" de mayo pasado,
cuando los inversores internacionales salieron en estampida del país. "La
temporada de exportación de granos disminuye bruscamente a finales de julio y
comienzos de agosto y deja dos meses y medio problemáticos de navegación hasta
la primera ronda de la elección presidencial", reza el reporte. "Este
período de tiempo infestado de cocodrilos se estirará a tres meses y medio en
el escenario en que haya segunda vuelta en noviembre. Aquí es donde
anticiparíamos una turbulencia, si llega a haber alguna", plantea la
firma.
Otra alternativa que podría
aplicar el Central es la venta de dólar futuro por hasta unos $4.000 millones
por los que estaría autorizada la mesa de dinero de la entidad, rumorean en el
mercado.
Por último, el trabajo
menciona que "es poco claro" cuándo llegará la "inyección de
refuerzo" al Gobierno de u$s5.500 millones para infraestructura
proveniente de organismos multilaterales acordada en conjunto con el préstamo
"bazooka" de u$s50.000 millones del Fondo. "Probablemente sea
convertido en pesos en diferentes tramos" y podría aumentar la oferta de
divisas después de junio, cuando se haya liquidado la cosecha gruesa, concluye
Balanz.
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