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Por Salvador
Di Stéfano - La política de acumular reservas con dólares
prestados, y absorber pesos del mercado se repite este año. En 2017 se tomaban
préstamos en dólares de privados, se los canjeaban por pesos y a éstos se los
absorbían con Lebac. Hoy nos presta el FMI y lo absorbemos
con Leliq. Cambian
los nombres, no las consecuencias.
Las reservas del BCRA se
ubican en u$s 66.413 millones, y para mediados de marzo ingresaría el
cuarto tramo del crédito del FMI por u$s 11.000 millones. De esta forma
llegaríamos a la friolera de un total de reservas por u$s 77.000 millones aproximadamente.
La base monetaria hoy se ubica en $ 1.367.319 millones, y si le sumamos
la deuda en Leliq, pases y otros activos trepa a $ 2.186.682 millones.
El endeudamiento total del BCRA incluidas las Leliq, los pases y otros
activos es de $ 823.245 millones, que es el equivalente a unos u$s 22.164
millones y representan el 33,4% de las reservas.
Con estos números en mano, podemos decir que el BCRA está en el
camino de dormir al dólar por un largo rato. La
experiencia del Gobierno es hacer lo mismo que hizo en el año 2017.
La estrategia del Gobierno será este año buscar acopiar la mayor
cantidad de reservas posibles sin expandir la base monetaria. En 2017 los pesos
excedentes fueron absorbidos por las Lebac en manos del público, y en esta
oportunidad los absorberá vía Leliq en manos de los bancos, lo que le da mayor
previsibilidad. Si las entidades quieren desprenderse de este activo lo más
probable es que el Banco Central las obligue a subir los encajes.
A partir de febrero opera una baja de encajes, que inyectaría más dinero
en la economía, ya que ampliaría la circulación monetaria, pero no modifica el
total de la base monetaria (base monetaria es igual a circulación más encajes).
La
gran incógnita es qué hará el BCRA una vez que compre los u$s 700 millones que
le permite comprar el FMI expandiendo la base monetaria.
En 2017 para no expandir la base monetaria, absorbió pesos vía Lebac, en
enero de ese año el stock de Lebac era de $ 595.379 millones, y en octubre
ascendía a $ 1.040.035 millones. Medido en dólares pasó de una deuda de u$s
37.421 millones, a una deuda de u$s 58.859 millones, que representaba el 113,6%
de las reservas.
Para
2019 tendremos que monitorear muy de cerca la relación stock de deuda del Banco
Central versus reservas liquidas y disponibles. Toda suba del endeudamiento a niveles
superiores al 40% de las reservas va a encender las luces amarillas, y cuando
supere el nivel del 50% el mercado comenzará un proceso de dolarización masiva
de carteras.
En resumen, es vital monitorear la relación deuda del Banco Central
sobre la totalidad de las reservas. Esta relación será muy favorable en el
primer semestre del año, sin embargo, de cara al segundo semestre, los
desembolsos del FMI serán de menor cuantía. El Gobierno necesitará vender
dólares para honrar erogaciones en pesos, se aceleraría la dolarización de
carteras por la cercanía de las elecciones, y todo esto podría derivar en una
caída de las reservas, y mayor endeudamiento del Banco central.
En
la medida que el Gobierno recupere la posibilidad de acceder a los mercados de
crédito voluntarios, ya sea tomando deuda en pesos o dólares, en el mercado
interno o externo, los problemas de una eventual suba de tipo de cambio se
disipan. Pero si no logra conseguir ese financiamiento,
y al mismo tiempo se produce un evento no deseado en los mercados
mundiales, la probabilidad de un escenario de dólar bajo desaparece.
El Gobierno busca repetir la experiencia 2017. Si los mercados mundiales
y el resultado electoral acompañan puede tener un final feliz. La consecuencia
de esta política se notaría en el año 2020, en donde podría ocurrir algo
parecido a lo que sucedió en 2018. Si los mercados mundiales no acompañan y el
proceso electoral es muy reñido, es muy probable que las dolarizaciones de
carteras nos lleven a un escenario de alta volatilidad del dólar para el
segundo semestre.
Lo que buscamos señalar es que a pesar de tener un verano con dólar
bajo, la vulnerabilidad del sistema es muy elevada. El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma
piedra. A este Gobierno le cabe perfectamente esta frase.
(*)
Analista económico y financiero
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