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Por Caetano
Mohorade - En los últimos días hubo arduas conversaciones dentro de la cúpula
del Banco Central para definir el rumbo que tomará la política monetaria
durante febrero, en un contexto en el cual el tipo de cambio está operando por
debajo de la zona de no intervención, ayer definida entre $37,835 y $48,964
(ver nota aparte). Desde el mercado descuentan que hoy, o en su defecto mañana,
se dará a conocer la decisión del organismo y esperan que el monto de las
compras diarias aumente desde los u$s50 millones actuales, que por el momento
no han tenido un gran impacto sobre la plaza cambiaria. De acuerdo con las
estimaciones, la cifra podría regresar a los u$s150 millones pautados
originalmente en el nuevo esquema de política.
La medida ya había sido anticipada por el presidente del BCRA, Guido Sandleris,
durante su estadía en Davos, al señalar que se estaba analizando ampliar el
cupo en la compra de divisas para darle un mayor margen al organismo en las
intervenciones en la plaza cambiaria. Vale recordar que en la última decisión
del Comité de Política Monetaria (COPOM) se resolvió que si el tipo de cambio
se ubicara por debajo de la zona de no intervención, que está creciendo a un
ritmo del 2% mensual, la meta de la base monetaria se incrementará con compras
diarias de dólares de hasta u$s50 millones mediante licitaciones del BCRA (se
redujo el monto desde u$s150 millones), sin exceder el 2% de la meta en el
acumulado del mes, algo que se pudo verificar a lo largo de enero. En el caso
de que este se ubicase por encima de la zona, la meta se reduciría junto con
ventas de hasta u$s150 millones realizadas por el organismo.
En esta línea, Mauro Mazza, de Bull Market Brokers, indicó que “el Banco
Central se tiene que ir preparando para la liquidación de la cosecha gruesa, ya
que con u$s50 millones diarios no alcanza”. Además, recordó que “el Gobierno
acordó con el FMI mantener una tasa real positiva del 15,7% anualizado, es
decir, del 1,3% mensual”. Mazza consideró que “hay cierto margen para que las
tasas sigan bajando, pero el BCRA va a mantener cierta cautela para evitar
cometer errores del pasado”. En las conversaciones con el organismo
internacional del año pasado, el oficialismo también se comprometió a evitar
que el tipo de cambio volviera a apreciarse, lo que explica por qué se impuso
una franja de flotación que crece a un ritmo similar al de la inflación. Si
bien el peso se ha apreciado en las últimas semanas, todavía sigue en niveles
elevados, tras la devaluación de 2018. Y pese a las diversas compras del BCRA
(van u$s510 millones en el mes) y las continuas bajas en las tasas de Leliq, el
dólar mayorista ya lleva siete días consecutivos operando por debajo de la
“zona”.
Un dato a tener en cuenta es que entre el martes y ayer, la tasa de las
Leliq acumuló dos mermas seguidas que ascienden a 142,5 puntos básicos (ayer
cerraron en 54,89%). Desde LBO Inversiones señalaron que “estas bajas se vieron
acompañadas de grandes expansiones por parte del BCRA y por un momento
parecieron generar cierta preocupación, ya que podrían poner cierta presión
contractiva en febrero, en caso de estar muy ajustados de cara al objetivo del
mes”. Pero destacaron que la autoridad monetaria “incrementó su presencia en
otro instrumento: los pases bancarios, que son operaciones entre bancos y el
BCRA en el que los primeros le prestan dinero al segundo por un día,
disminuyendo así la base monetaria”. Y explicaron que “la tasa de los pases
(ayer en 44,2%) es menor que la de las Leliq, por lo que ahora los bancos que
quedaron afuera en la licitación del BCRA se enfrentaron una alternativa de
tasa más baja”. “Esto debería aumentar la competitividad de sus propuestas en
las licitaciones de la tasa de referencia, lo cual podría ser un argumento
bajista para dicha tasa”, agregaron. Y esto podría tener su correlato en el
precio del tipo de cambio.
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