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Por Juan Strasnoy Peyre
- Ante el dato de inflación de enero mayor al esperado y la reanimación del
dólar de las últimas ruedas luego de la aceleración en la baja de tasas,
el Banco
Centralse decidió a reforzar el torniquete: convalidó dos subas
seguidas del rendimiento de las Leliq y anunció que sobrecumplirá la meta de
base monetaria en más de $40.000 millones. Un panorama que, según los
analistas, complica la salida de la recesión.
El apretón monetario diseñado junto al FMI y aplicado desde
octubre logró estabilizar el dólar, pero contribuyó a agudizar el derrumbe de
una actividad ya golpeada por la devaluación. Según el Indec, la economía cayó
7,5% interanual en noviembre y los datos la industria y la construcción
adelantaron que en diciembre la caída se habría acelerado. Con la inflación que
no afloja, el consumo por el piso y el ajuste del gasto público, el comienzo de
año no da señales de reactivación.
Con la premisa de no descuidar la pax cambiaria, la entidad que preside
Guido Sandleris fue muy cautelosa a la hora de bajar la tasa desde el
exorbitante nivel de octubre, superior al 70%. Privilegió la calma financiera a
la recuperación productiva. En los últimos días de enero aceleró la caída de la
tasa, que bajó alrededor de 10 puntos en dos semanas. Pero en los últimos días
frenó en seco el recorte y anotó dos subas consecutivas. En simultáneo, el
Central sobrecumplió todos los meses la meta de base monetaria pautada, es
decir, restringió incluso más de lo establecido los pesos en circulación para
evitar que se vayan al dólar (y así también hubo menos dinero que vaya a
alimentos y otros bienes). Ayer, el organismo ratificó que sobrecumplirá la
meta de febrero en alrededor del 3%.
"Frente a una inflación que en febrero se va a ubicar por encima de
la de enero y con un dólar que ya comienza a estacionarse dentro de la zona de
no intervención, el BCRA mantiene
la prudencia. Si continuara expandiendo por intereses hasta fin de mes,
sobrecumpliría en $54.000 millones", apuntó el director de Eco Go, Martín
Vauthier.
Este escenario pondrá más palos en la rueda para la actividad. El
director de Epyca, Martín Kalos, consideró: "Esto complica la producción
porque es mayor el tiempo que se tiene que esperar para que las tasas vuelvan a
niveles normales. No hay un cambio de fondo; el aumento de tasas de los últimos
días es leve, es una pausa para mantener la cautela que el BCRA lleva adelante.
En definitiva, sigue la política monetaria de emergencia aplicada a partir de
una crisis de la cual todavía no salimos, que es un programa contractivo que
demora la salida de la recesión".
El economista Mariano Kestelboim sostuvo que, así, "la economía
real no tiene oxígeno y los emprendimientos productivos están en una situación
crítica". "Es prácticamente imposible que la tasa perfore el 40%, que
es un nivel elevadísimo (en la salida del cepo, por ejemplo, era del 38%). Con
un consumo que se está contrayendo muchísimo, nuevos aumentos de tarifas y
empresas muy stockeadas, es muy difícil trasladar las subas de costos a los
precios y las escalas de producción se van comprimiendo, con lo cual los costos
fijos son más altos. Esto está complicando cada vez más la situación y no veo
que pueda superarse. Así, se van a acentuar los despidos masivos y el cierre de
locales", agregó.
Pese a advertir que el torniquete ahoga la producción, Kalos señaló que
una nueva corrida la complicaría todavía más. "En ese sentido, la política
de salida gradual de las medidas de crisis del BCRA es razonable. Lo
que no es razonable es que el conjunto de la política pública no apoya la
supervivencia para el sector productivo".
Para Kestelboim, el Gobierno no tomará políticas de reactivación ni
siquiera durante la campaña: "Tiene muy poca libertad para eso; el FMI es muy exigente y
el Ejecutivo fue un alumno ejemplar. El interés que domina todas las decisiones
económicas es no caer en default".
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