Por Louise Egan - BUENOS AIRES - La política de tipo de cambio débil de Argentina, que ya lleva dos años, permitió expandir la economía mediante mayores exportaciones y sustitución de importaciones, pero ahora los analistas temen que desate un proceso inflacionario. El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió a Argentina sobre su estrategia cambiaria y se espera que el tema forme parte de las negociaciones por un nuevo acuerdo entre el país y el organismo que se iniciarán el mes próximo. La política del gobierno, que busca mantener el tipo de cambio en torno a los 3 pesos por dólar con el objetivo de sostener el crecimiento de dos dígitos de las exportaciones anuales, va en contra de la tendencia regional donde las monedas mostraron una fuerte apreciación. El Banco Central realizó compras récord de dólares en junio en el mercado cambiario para evitar un fortalecimiento del peso, presionado por el fuerte superávit comercial y el ingreso de fondos tentados por las altas tasas de interés locales. Para financiar las compras, el Banco Central debe imprimir más pesos, y esto crea presiones inflacionarias, afirman los economistas en Wall Street y el FMI. En las últimas cinco semanas, el gobierno dispuso nuevas restricciones al ingreso de capitales para limitar el fortalecimiento del peso. Sin embargo, la moneda local continuó apreciándose, alcanzando una subida superior al 3 por ciento en el año, a valores similares a los de mayo del 2004, pese a nuevas medidas para restringir el ingreso de capitales. "Están tratando de tapar el sol con un dedo," dijo Carola Sandy, analista del Credit Suisse First Boston. "El mercado sabe que tarde o temprano el peso se va a apreciar." ADVERTENCIAS DEL FMI Los exportadores dicen que una moneda subvaluada permitió que miles de pequeñas y medianas empresas accedieran a mercados externos y generó a un desarrollo económico mientras que una flotación libre del pesó hubiera lastimado a muchas de ellas. Pero el FMI y en Wall Street afirman que el exceso de emisión de moneda para la compra de dólares acelera rápidamente la oferta de dinero, generando una creciente demanda en la economía con posibles consecuencias inflacionarias. Y sugieren que Argentina deje de presionar sobre la moneda para reducir las presiones inflacionarias. En un reporte obtenido el miércoles, el FMI dijo que la política cambiaria argentina "podría ser clasificada, empíricamente, como un tipo de cambio fijo." "El staff destacó que continuar con esta política implica un riesgo de que las presiones por una apreciación real de la moneda se vean materializadas en la forma de inflación doméstica," dijo el informe del organismo. El mes próximo, el gobierno y el FMI retomarán el diálogo por un nuevo acuerdo, a casi un año de suspendido el anterior. Argentina debió enfrentar una inflación mayor que la esperada este año -- los precios minoristas subieron 5,2 por ciento en los primero cinco meses- mediante acuerdos con los principales sectores industriales. NUEVA CONVERTIBILIDAD Argentina dio por terminado en enero 2002 un sistema de tipo de cambio fijo de un peso por dólar que mantuvo por 10 años, llamado convertibilidad, en medio de un colapso económico que llevó una depreciación del 75 por ciento en la moneda local en los siguiente meses. Pero a comienzos del 2003, el éxito del Banco Central en estabilizar el peso llevó a los críticos a denominar la paridad actual como una "nueva convertibilidad de 3 por 1." La intervención escaló este año en medio de un creciente ingreso de capitales provenientes del superávit comercial -- de 3.600 millones de dólares en el período enero-abril- y un flujo neto de inversiones financieras de 1.000 millones de dólares en el primer trimestre, según el Banco Central. La entidad rectora compensa la oferta mediante compras de divisas, casi 4.500 millones de dólares en los que va del año, lo que ha permitido mantener la estabilidad del peso. Si bien la intervención estatal para sostener el peso escaló este año, el Banco Central quita los pesos de circulación, para evitar presiones inflacionarias, mediante la emisión de bonos e incrementos de las tasas de interés. Algunos economistas locales y líderes empresarios afirman que esta "esterilización," o neutralización de la oferta de dinero, está funcionando y que los temores inflacionarios están exacerbados por lo que la política debería continuarse. "La variable clave para sostener el modelo de sustitución de importaciones es un dólar alto, y hasta ahora ha sido exitoso," dijo Maximiliano Ginzburg, presidente de la consultora MG Forex Argentina. Los operadores cambiarios afirman que la intervención del Banco Central ha disminuido a fines de junio a medida que los controles al ingreso de capitales comenzaran a surtir efecto. "Mi sensación es que el tipo de cambio nominal va a mantenerse en los actuales niveles. (Los exportadores) no están pensando en el tipo de cambio actual sino que piensan que va a estar en estos niveles de acá a 8 a 10 meses o dos años," dijo Marcelo Elizondo, de Fundación Export.ar, una asociación para el desarrollo de las exportaciones. |