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Por Marcelo Zlotogwiazda
- Una recorrida por la Galería Río de Janeiro ubicada en la vereda
par de la Avenida Cabildo al 2300 del barrio porteño de Belgrano muestra una
situación dramática. Sobre un total de 95 locales comerciales hay 31 que
están cerrados; en alquiler, en venta, o simplemente vacíos sin cartel que
de una pista de su futuro. Son los locales número 5, 6, 8, 9, 11, 16, 17,
19, 21, 25, 27, 29, 30, 31, 32, 33, 40. 41. 47. 51. 52. 73. 74. 77. 80.
81. 85. 91. 92. 93 y 94. En términos proporcionales, uno de cada tres no está
activo.
No es una excepcionalidad. Un
relevamiento exhaustivo hecho ayer en las ocho veredas de la Av. Cabildo que
van de Monroe hasta Juramento, detectó una cantidad impactante de locales vacíos. En la misma vereda que
la Río de Janeiro está la Galería Marga, donde hay 16 comercios cerrados
sobre un total de 67.Y a metros de ahí, se ofrece en alquiler el local
ubicado en el número 2372. En la vereda de enfrente sólo está
desocupado el de la esquina de Blanco Encalada. Un local bien grande.
El panorama entre Blanco
Encalada y Monroe no es muy diferente. Del lado par, en la Galería
Acapulco están cerrados 8 locales sobre un total de 30, y en la Galería Windsor
9 sobre 20. De los que dan a la calle se ofrecen en alquiler los de las
direcciones 2415, 2417 y 2433. Del lado impar hay sólo uno en alquiler,
pero ese uno llama la atención porque se trata del inmenso local con frente
marmolado negro que hasta no hace mucho tenía Adidas.
Similar es la situación a la
altura del 2200. En la Galería Río de la Plata ubicada en vereda par hay 9
comercios vacíos o en alquiler. Es la galería con menos desocupación de las
visitadas. Bastante peor es lo que se ve en Las Vegas, donde se contaron 29
locales vacíos. En la vereda de enfrente se alquila el del número 2289.
Entre Mendoza y Juramento hay
"nada más" que un local en alquiler en la mano impar (2103), pero 18
dentro de la Galería Recamer en la vereda par. La recorrida se completó
con una caminata por Olazábal entre Cabildo y Ciudad de la Paz: hay casi tantos
negocios cerrados que abiertos.
Seguramente, los nuevos
hábitos de compra, como por ejemplo a través de Internet, en ferias callejeras,
o en lugares de venta a precios de barata, deben explicar una parte de esos
números catastróficos. Y probablemente, la tradicional galería comercial sea un
formato en lenta vía de extinción.
Pero no hay ninguna duda de
que el motivo principal de la hecatombe es la crisis macroeconómica, que para
un comerciante impacta con una combinación de caída en la demanda y aumento de
costos, entre los que sobresale la electricidad.
El último dato del Indec
correspondiente a octubre marcó que la actividad comercial había caído un 11,2% en relación a igual mes
del año anterior, y sobran razones para pensar que la realidad se
agravó de noviembre hasta ahora.
Esa baja macroeconómica del
11,2% indica que lo que el relevamiento registró en Belgrano se repite con
variantes en la ciudad, en el país, y en barrios de toda clase social Infobae
también recorrió la zona de outlets de Villa Crespo. A modo de ejemplo, en
Loyola entre Acevedo y Gurruchaga hay 6 negocios cerrados sobre 16, y entre
Gurruchaga y Serrano 6 sobre 17.
Efecto extendido a las grandes
ciudades del interior
Si bien el declive arrastra
varios meses, el mes pasado parece haber sido el peor. Según un informe de
la ONG Defendamos Buenos Aires y el estudio Miglino y Abogados, en enero
bajaron la persiana 2536 locales en la llamada área metropolitana de Buenos
Aires.
Para tomar un ejemplo no
bonaerense, la Concejalía Popular de Rosario informó que en esa ciudad hay
3.900 locales con vidrieras vacías y con el cartel de alquiler, de los
cuales 400 cerraron desde junio pasado, es decir desde que se desató la peor
parte de la crisis.
La actualidad del comercio es
deprimente y el horizonte nada alentador. El Instituto de Trabajo y
Economía de la Fundación Germán Abdala publicó esta semana que por octavo
mes consecutivo hubo una caída en el consumo, en este caso del 9,3% en
comparación con igual mes del 2018. De acuerdo a la Confederación Argentina de
la Mediana Empresa (Came) el consumo minorista bajó un 10% y el 77% de los
comercios registraron una merma en sus ventas.
De aquí en adelante, no hay
mucho que alimente el optimismo. En cuanto a expectativas, el Indice de
Optimismo de Management & Fit de la última semana se encuentra apenas
por encima del piso que había tocado en setiembre y octubre la medición que
comenzó a elaborarse en mayo de 2016.
Por su parte, si bien ayer el Centro
de Investigación en Finanzas de la Universidad Di Tella difundió que el
Indice de Confianza del Consumidor subió 8,9% en febrero respecto a enero, se
encuentra 17,8% por debajo de febrero del año pasado.
De las variables que
determinan el consumo, la única que claramente puede aportar algún empujón
alcista es el aumento del 23,9% que jubilados y beneficiarios de asignaciones
familiares van a recibir a lo largo del semestre, que en principio les
permitiría recuperar una porción de lo mucho más que perdieron el año pasado.
Las otras variables no tiran para arriba.
Difícilmente la masa salarial
aumente en términos reales, ya que cuesta imaginar que en las actuales
condiciones haya aumento en el empleo o recuperación de poder adquisitivo. A lo
que se agrega que las exorbitantes tasas de interés no sólo desincentivan casi
por completo la toma de crédito, sino que desvían poder de compra hacia las
colocaciones en activos financieros.
En el informe de coyuntura que
la consultora PxQ que dirige el ex viceministro Emmanuel Alvarez Agis se
preguntan si la gente votará con el bolsillo o con el corazón. Lo que se vio
del comercio y lo que el informe de ese estudio muestra respecto a los
resultados económicos, es que si mandara el bolsillo el oficialismo lleva las
de perder.
Sin embargo, el informe
señala: "En la actual contienda, mientras que la oposición le habla al
electorado con el bolsillo (inflación, recesión, FMI), el oficialismo lo hace
con el corazón (corrupción, seguridad, edad de imputabilidad). Ante este
escenario, la mayoría de los analistas coinciden en señalar que ´la gente vota
con el bolsillo´. Sin embargo, la teoría del pocket- vote está siendo
severamente cuestionada en todo el mundo. La evidencia de las elecciones de las
últimas décadas empieza a remarcar los aspectos emocionales relacionados con el
voto y, en el caso en el que se sigue votando con el bolsillo, el bolsillo que
importa es el futuro (la expectativa de que el gobierno podrá mejorar la
situación económica general en el futuro) y no el presente o el pasado".
Una clara respuesta para los
que no quieren aceptar que a pesar de la pésima gestión de gobierno, la
reelección de Mauricio Macri sigue siendo posible y no poco probable.
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