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Por Pablo Wende - En la semana más caliente
para el dólar desde octubre, el Banco Central dejó en claro cuál será su
política en medio de una situación estresante. La "medicina"
incluyó fuerte suba de tasas, absorción adicional de pesos y ventas en el
mercado de futuros de dólar. Si algo dejó en claro esta activa presencia de
la autoridad monetaria es que el sistema de bandas cambiarias es en
realidad una ficción.
En teoría, la "Zona de No Intervención" que se definió entre
el BCRA y el Fondo Monetario Internacional tenía como objetivo que el dólar
flote libremente entre el piso y el techo predefinido. Pero el Gobierno no
está dispuesto a asumir ningún peligro con el tipo de cambio hasta las
elecciones. La distancia entre ese piso y techo es de nada menos que 30%, una
brecha demasiado grande para darle tanta libertad al dólar. Ni bien la
cotización empezó a levantar un poco de vuelo, rápidamente salieron a ponerle
un límite.
La tasa de interés de referencia que había caído a menos de 44% cerró la
semana al borde del 50%. El objetivo es incentivar la inversión en pesos con
rendimientos más altos y calmar así el traspaso al dólar. La pregunta obvia que
surge es: ¿cuál será la tasa de interés necesaria para evitar una masiva
dolarización cuando falten dos o tres meses para las elecciones?
El dólar mayorista finalmente se desinfló sobre el cierre de la semana y
terminó a $ 39,22, habiendo superado los $ 40 el miércoles. Ese precio lo
dejó nuevamente muy cerca del piso de la banda cambiaria, a menos de 2% de
distancia.
El acuerdo entre el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el
titular del Central, Nicolás Sandleris, es mantener al dólar prácticamente
pegado al piso de la banda cambiaria, que aumenta a un ritmo de 2% mensual
hasta fin de marzo. Recién a fin del mes próximo el BCRA definirá a qué
ritmo se ajustará para el trimestre abril-junio. Pero teniendo en cuenta
que la inflación continúa alta, seguramente se mantendrá el mismo ritmo de
ajuste.
Lo sucedido en los últimos días consolidó la idea de que en realidad no
existe una verdadera zona de libre flotación para el dólar. Eso sí, el
Central respetó el compromiso de no vender las reservas que acumuló por el
préstamo del Fondo. "En realidad, conseguimos calmar al mercado sin
salirnos del acuerdo que tenemos firmado y eso es muy positivo", le
transmitió a Infobae una alta fuente del equipo económico.
Para el Gobierno el equilibrio cambiario es imprescindible, vital, para
llegar con posibilidades a las elecciones presidenciales de octubre. Y es un
objetivo que está muy por encima de conseguir la reactivación de la economía. A
esta altura del año, ya está claro que esa recuperación llegará a cuentagotas y
que a duras penas se sentirá en los salarios a medida que avance el 2019.
No se trata de volver a un esquema de dólar fijo, mucho menos en un
contexto inflacionario. Pero sí de evitar a toda costa cualquier salto brusco
de la divisa. Por eso, el objetivo es mantener al dólar pegado al piso de la
banda. Ese nivel aumenta de manera gradual, progresiva y predecible. Es la
definición de la "tablita cambiaria", que en la jerga económica se
denomina "crawling peg".
¿Cuál es el beneficio de adoptar una "tablita" para el dólar
en este momento? Básicamente darle certeza a los inversores de que una
elevada tasa de interés le ganará a la evolución del tipo de cambio, evitando,
o al menos postergando una mayor dolarización de portafolios.
El gobierno de Mauricio Macri arrancó su mandato liberando el cepo
cambiario, y promoviendo la flotación del dólar. Pero el acuerdo con el FMI, al
establecer un piso y un techo, permitió contar con una referencia bien concreta
sobre su evolución. Para fin de marzo, por ejemplo, el nivel inferior de la
banda quedó establecido en $ 39,38. Y si se mantuviera el ajuste de 2% mensual,
para fin de abril se ubicaría en $ 40,16.
Para los próximos meses se esperan menos sobresaltos. En breve
comenzarán a entrar los dólares de las cosechas de maíz (récord) y de soja. En
abril se calcula que entrarán unos U$S 150 millones diarios hasta junio, lo
que permitiría que la divisa se mantenga cerca del mínimo de la banda.
En la reunión de cierre que Dujovne y Sandleris mantuvieron con la
misión del FMI también se discutió sobre la venta de dólares que llevará
adelante el Tesoro, por alrededor de USD 10.000 millones. Allí se resolvió
que deberá tratarse de un esquema ordenado, con montos diarios y sin
discrecionalidad. De esta forma, se buscará evitar que esas divisas que
prestará el FMI sean utilizadas de manera directa para frenar una eventual
presión cambiaria sobre todo en el tercer trimestre, cuando la incertidumbre
electoral llegue a su máxima expresión.
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